1_alergia_niños_bizkaiaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoMás de 17 millones de europeos se ven afectados por alergia. La alergia alimentaria es una de las más comunes principalmente entre los niños menores de 6 años, siendo reconocida como un problema de salud pediátrica de gran importancia. Según la Academia Europea de Alergia e Inmunología clínica (EAACI) las hospitalizaciones por reacciones alérgicas severas en niños han aumentado 7 veces en los últimos 10 años en Europa. El aumento en la prevalencia de la alergia alimentaria, el número de los alimentos implicados y la gravedad de las reacciones, hacen cada vez más frecuente las visitas a urgencias de pediatría de padres preocupados por una posible reacción alérgica a algún alimento ingerido por su hijo.


La pediatra Agurtzane Bilbao, doctora especialista en alergología infantil de Quirón Bizkaia, además de tratar a los pequeños pacientes, trabaja en informar tanto a sus padres y familiares como al entorno escolar en el reconocimiento, prevención y tratamiento de las reacciones alérgicas. En este sentido apunta que "para los padres es muy duro asumir que su hijo pueda sufrir una reacción alérgica por comer un alimento que esté a su alcance. La vida se les complica, deben mirar las etiquetas con rigor, advertirlo en el colegio y entre sus amigos". Para la doctora Bilbao "la mejor forma de ayudar a un niño que sufre alergia alimentaria es conocer en qué consiste la patología, tomar todas las medidas de prevención para evitar que el niño ingiera el alimento al que es alérgico y saber cómo reconocer y actuar ante una reacción alérgica".


Decálogo de la alergia alimentaria infantil


1. Ojo a los alimentos: unos 170 alimentos han sido documentados en la literatura científica como causantes de reacciones alérgicas, pero los 5 alimentos mas alergénicos son la leche, el huevo, los frutos secos, el kiwi, el pescado y el melocotón.


2. Síntomas: Los más comunes son las reacciones adversas en la piel (enrojecimiento, inflamación de labios o parpados y urticaria). Además, también pueden presentarse síntomas digestivos como vómitos y diarrea y en los casos más graves (anafilaxia) dificultad respiratoria de inicio brusco y disminución de la tensión arterial.


3. Pronóstico: en general, los niños alérgicos a la leche o al huevo acaban tolerando estos alimentos pasados los dos o tres años de edad. Pero a partir de los dos años, la lista de alimentos alergénicos se amplía: pescado, legumbres, frutos secos, frutas y mariscos.


4.Intolerancia al gluten: A menudo se confunde la alergia alimentaria con la enfermedad celíaca (intolerancia al gluten). Un grave error, ya que los alérgicos a alimentos tienen riesgo vital por comer algo accidentalmente, mientras que los celíacos no.


5.Alergia en lactantes: Cerca de 3% de los niños menores de 3 años son alérgicos a la leche de vaca. Casi todos los lactantes que desarrollan alergia a la leche lo hacen en su primer año de vida y, en la mayoría de los casos, se trata de alergia transitoria.


6.Diagnóstico: Las pruebas alérgicas diagnostican la alergia a alimentos midiendo los niveles del anticuerpo Ig E, que es el tipo de alergia más frecuente y la que tiene riesgo de anafilaxia (reacción alérgica grave). Se realizan a nivel cutáneo (pruebas cutáneas) y sanguíneo (Ig E sérica especifica). En ocasiones, puede presentarse una patología alérgica a alimentos "no mediada por Ig E" y con síntomas casi exclusivamente digestivos. En estos casos el diagnóstico es clínico y en ocasiones se precisa confirmación tras biopsia.


7. Test de intolerancia: Los test de intolerancia a alimentos basados en la determinación de Ig G no han sido validados ni deben emplearse para el diagnóstico de alergia a alimentos.


8. Alergia en continua evolución: En los últimos años se están desarrollando diferentes protocolos de desensibilización que consisten en administrar a diario el alimento en cantidades progresivamente crecientes bajo supervisión hospitalaria. El alimento debe de ser ingerido diariamente para mantener la tolerancia. Se plantea, sobre todo en los niños alérgicos a leche y huevo que no consiguen superar espontáneamente su alergia. Es un tratamiento no exento de riesgos cuya metodología es objeto de investigación.


9.Evitar los alimentos: Tras el diagnostico, es imprescindible evitar el alimento. La industria de alimentación cada vez es más rigurosa en la información del etiquetado de los alimentos envasados. La industria hostelera debe conocer este problema por el riesgo de una reacción si se consume el alimento de forma oculta en una salsa o condimento. Hay que poner especial cuidado cuando se come fuera de casa, preguntar en los restaurantes por la composición de los platos e informar de la alergia del niño.


10. Cómo actuar ante una reacción alérgica: Tanto las familias como los educadores deben conocer los síntomas de una reacción alérgica y seguir el protocolo de actuación indicado por el médico responsable del niño. Ante una reacción alérgica el niño debe de ser valorado siempre en un Centro Médico preferentemente Hospitalario. En casos de reacción leve los síntomas se alivian con antihistamínicos orales aunque esta medicación no evita la progresión a desarrollar síntomas mas graves. Si se trata de una reacción grave o anafilaxia, el único tratamiento eficaz es la adrenalina intramuscular, no son útiles los corticoides ni los antihistamínicos. Los niños de riesgo a desarrollar anafilaxia deben disponer en todo momento de adrenalina autoinyectable. Existen preparados muy fáciles de administrar. Los padres, cuidadores y el personal del centro escolar deben conocer el modo de administrar la adrenalina y disponer de un protocolo de actuación porque puede ser vital para el niño que ha sufrido una anafilaxia tras ingerir un alimento.