"Eso y asumir la pérdida de sus familiares va a ser lo más duro". El experto no cree sin embargo que el haber convivido con cadáveres vaya a causar a los chavales algún trauma. «Se recuperarán. Los niños tienen unas defensas psicológicas muy fuertes», aunque todo depende de «cada persona y de la ayuda psicológica que reciban a partir de ahora». Y en eso están los profesionales de la residencia de menores tutelados donde se encuentran desde el viernes. Allí ha llamado especialmente la atención su delgadez y que son «educadísimos». A todo dicen «por favor» y «gracias». Lo que peor llevan es la comida, que no les suele gustar, pero se relacionan muy bien con el resto de chicos, sobre todo el niño de 6 años.
Fuente: La Razón