La oxigenación de membrana (ECMO) es una técnica de soporte vital extracorpórea en la que un circuito externo artificial transporta la sangre del paciente a una membrana de intercambio de gases (oxigenador) en el que es enriquecida con oxígeno y de la que se extrae dióxido de carbono, sangre que es reintroducida posteriormente en la circulación del paciente.

ECMO

Son candidatos susceptibles de esta técnica los pacientes con Insuficiencia Respiratoria Aguda, particularmente con Síndrome de Distrés Respiratorio del Adulto (SDRA), que siguen hipoxémicos a pesar de un soporte ventilatorio convencional máximo, que tienen una lesión pulmonar inducida por el ventilador y/o que presentan un shock cardiogénico refractario.

El objetivo es estabilizar la situación de fracaso respiratorio y/o hemodinámico, durante un periodo de días o semanas como puente a la recuperación pulmonar o al trasplante pulmonar -en el caso de asistencia respiratoria- o como puente a la inserción de un dispositivo de asistencia ventricular a largo plazo y/o trasplante cardíaco -en el caso de la asistencia circulatoria-. En el caso de la insuficiencia respiratoria, la ECMO permite además, reducir el daño pulmonar inducido por el ventilador y acortar el tiempo de ventilación mecánica hasta la recuperación.

El uso de ECMO para el SDRA grave con hipoxemia severa data de los años 80 del siglo pasado. Los resultados no fueron prometedores pero en la década de los 90 aparecen los primeros estudios de cohortes tanto en adultos como en niños, que demuestran sistemáticamente una supervivencia superior al 50% y siempre mejor que el tratamiento convencional -con el que la supervivencia apenas superaba el 20%-; esta técnica se empezó a utilizar de forma masiva en los países anglosajones coincidiendo con la epidemia de gripe A H1N1 en el año 2009-2010.

En Hospital Sur se han tratado hasta el momento un total de 5 pacientes con una supervivencia superior al 60%. El uso del sistema ha precisado de un entrenamiento al personal de enfermería y médicos por parte de la empresa suministradora y no es más complejo que el empleo de otras técnicas de circulación extracorpórea como la hemodiafiltración veno-venosa continua, y tampoco más cara.