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Los seres humanos tenemos billones de bacterias en el intestino, hasta el punto de que estos microorganismos representan en torno a 1,5 kikos de nuestro peso total. En los últimos años investigadores de todo el mundo reunidos en torno al consorcio internacional MetaHITEste enlace se abrirá en una ventana nueva Este enlace se abrirá en una ventana nuevahan tratado de arrojar más luz en torno al papel que juega la flora intestinal.

Su último hallazgo, que se publica en el último número de la prestigiosa revista NatureEste enlace se abrirá en una ventana nueva, revela la existencia de una relación directa entre la riqueza de la flora intestinal y las complicaciones más graves de la obesidad y el sobrepeso: la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular.

A partir del análisis de la flora intestinal de 292 daneses, de los que 169 eran obesos, los científicos, liderados por Oluf Pedersen, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Conpenhage, han descubierto que las personas que tienen menos bacterias en su intestino y que presentan además una menor diversidad de estos microorganismos son más obesos que el resto.

Pero además las investigaciones han concluido que, entre los obesos, aquellos con una menor flora bacteriana tienen un mayor riesgo de padecer complicaciones como la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular, así como inflamación intestinal crónica.

Este estudio pone de relieve, por tanto, que no sólo la ganancia de peso y la dieta juegan un papel a la hora de la aparición de complicaciones en personas con obesidad y sobrepeso. "Es un resultado impactante que tendrá posiblemente enormes implicaciones a la hora de tratar e incluso prevenir el mayor problema de salud pública de nuestro tiempo", señala el profesor Jeroen Raes, de la Universidad Vrije de Bruselas, otro de los participantes en el estudio.

UN PROBLEMA MUY EXTENDIDO

Asimismo, según los análisis realizados, los investigadores hallaron que una de cada cuatro personas tiene una flora bacteriana menor de lo normal o presentan una pobre diversidad de microorganismos en su intestino. Estas personas, si además presentan obesidad, ganarán más peso y más rápido con el paso de los años que el resto de personas con sobrepeso, además de exponerse a las citadas complicaciones.

"No sabemos aún que viene primero, si el huevo o la gallina, pero hay una cosa cierta: se trata de un círculo vicioso que supone un reto de salud pública", señala por su parte Pedersen.

Foto: Este enlace se abrirá en una ventana nuevaGutflora.comEste enlace se abrirá en una ventana nueva