urólogo Aníbal Rincón.Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto"Los nervios de la erección recubren la superficie lateral de la próstata y durante la cirugía dichos nervios sufren tracciones y, calor por la aplicación de energía eléctrica para coagulación, por lo que los resultados funcionales no son tan deseables como quisiéramos, a pesar de los avances de la cirugía laparoscópica o robótica", explica Aníbal Rincón, urólogo de Hospital Quirón Vitoria.

Esta técnica consiste en, la introducción de una cánula por los orificios utilizados durante el procedimiento laparoscópico, y de una bomba de presión que inyecta el suero. De este modo, el mecanismo de actuación de la hidrodisección posibilita que, "el suero, a una determinada presión, sea capaz de separar el tejido que rodea a nervios y vasos, bandeletas neurovasculares, para preservar estas estructuras y permitir ser más selectivos en su conservación. Y, así, evitar tracciones innecesarias o la aplicación de calor durante la coagulación", señala el doctor Rincón.

Actualmente, en Hospital Quirón Vitoria, su uso se limita a pacientes con buenas erecciones y que no demuestren posible afectación periprostática, debido a que "el principal objetivo es curar un cáncer", detalla el especialista. Para ello, y de forma previa a la cirugía, se realiza un estudio de imagen con resonancia magnética que determine la no existencia de dicha patología.

La hidrodisección se desarrolla también en otras especialidades como: traumatología, para el tratamiento de lesiones tendinosas, y cirugía general, tanto en hepática como en colorectal. Resulta más novedosa en urología, de hecho se acaban de presentar, los primeros resultados en el Congreso Europeo de Urología celebrado recientemente.

El objetivo de la utilización de esta práctica quirúrgica es, mejorar los porcentajes actuales de potencia sexual tras una intervención, de prostatectomía radical, por cáncer de próstata.
"Los datos preliminares son buenos, sin embargo, al ser una técnica muy novedosa será necesario esperar unos meses para dar resultados más definitivos, con mayor número intervenciones; lo que sí resulta evidente es que facilita, desde el punto vista quirúrgico, la conservación nerviosa", aclara el urólogo Aníbal Rincón.