Niñas piscinaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEl riesgo de que los niños padezcan una infección por moluscos de la piel se multiplica en verano debido al mayor uso de las piscinas, al incrementarse las posibilidades de contacto piel con piel, y al clima más cálido y húmedoque caracteriza esta estación. Así lo indica Marina Rodríguez, dermatóloga de Quirón Tenerife y Quirón Costa Adeje, quien señala que la mejor forma de prevenir su contagio es evitar las situaciones de exposición a un virus que puede afectar a todo el cuerpo.
La especialista indica que los moluscos contagiosos son una infección vírica no peligrosa, que afecta sobre todo a los niños y que no deja cicatrices, pero que se trasmite de persona a persona muy fácilmente. 'Causa lesiones características redondeadas, con forma de cúpula y de color rosado, de entre dos y cinco milímetros de diámetro, que no ocasionan dolor, pero sí picor', apunta.
El virus causante de esta infección, que difícilmente se presenta en niños menores de un año, pertenece a la familia poxviridae y, en ocasiones, se complica por una irritación y/o una inflamación de la zona afectad, por una sobreinfección bacteriana o por una conjuntivitis en los casos en que afecta a los párpados.
La doctora Rodriguez señala que los pequeños con dermatitis atópica o los adultos con algún tipo de alteración inmunológica, derivada del consumo de algún fármaco, diabetes o infección por VIH, son más propensos a sufrir esta patología y de forma mucho más severa. Asimismo, afirma que en los meses de verano, los especialistas la diagnostican con mucha más frecuencia, debido al uso de las piscinas y al mayor contacto directo con zonas de la piel afectadas de otras personas, como consecuencia del hecho de que vayamos con menos ropa.

También en adultos

Si en los niños la principal vía de contagio es el contacto directo con otro menor ya infectado, en los adultos son las relaciones sexuales, pues el preservativo no suele cubrir todas las zonas afectadas, así como el uso compartido de, por ejemplo, el equipamiento de los gimnasios o las toallas.
Cuando un niño contrae la infección no es necesario que deje de ir al colegio o al campamento de verano, pero sí que, para prevenir el contagio, utilice ropa que cubra las zonas afectadas, como camisetas de manga larga si presenta lesiones en los brazos. Para la dermatóloga de Quirón también es importante que la piel del menor afectado permanezca bien hidratada, porque ello le generará una película protectora que impedirá que el molusco se extienda a otras partes.
Aunque la infección llega a remitir por sí sola (permanece entre dos y 24 meses), también existen múltiples tratamientos para acelerar su desaparición y aliviar sus síntomas, como son la extirpación mediante técnicas físicas como el curetaje (raspado con elementos específicos) o la crioterapia (aplicación de frío con nitrógeno líquido); también resulta efectiva la utilización de ácidos tópicos, como la cantaridina o el hidróxido potásico. No obstante, la especialista pone hincapié en que cada caso debe ser evaluado por un experto, porque la edad, la evolución de la enfermedad y la historia clínica del paciente son fundamentales para determinar la opción más adecuada.