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A los efectos de acceso a la historia clínica del menor, declaro y certifico que, en la actualidad, ostento la patria potestad sobre el/la menor, comprometiéndome, en caso de que por cualquier eventualidad pierda la patria potestad o tutela sobre el/la menor, a comunicarlo con carácter inmediato al Hospital.

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Todo lo que tienes que saber sobre las lesiones de menisco

Los meniscos son estructuras cartilaginosas que se encuentran en el interior de la rodilla. Tenemos dos meniscos por rodilla, uno interno y otro externo; su función principal, la más evidente es la de amortiguación, pero también tienen la capacidad de dar máxima congruencia entre la forma convexa del fémur y cóncava, de la tibia, de manera que las presiones se distribuyen de modo uniforme en la rodilla.


Los meniscos son susceptibles de lesionarse, de forma aguda, tras un giro brusco en el que quedan atrapados entre fémur y tibia o bien de forma crónica, lo que llamamos roturas degenerativas y es que, con los años, los meniscos se van deshidratando y perdiendo vascularización y, por tanto, perdiendo sus características biomecánicas, haciéndose más susceptible a la rotura. En las lesiones degenerativas también influyen los hábitos del paciente, el sobrepeso, una menor masa muscular o lesiones deportivas previas. También hay profesiones y deportes en los que el menisco es más susceptible de lesionarse de forma crónica sobre todo cuando se realizan de forma reiterada movimientos de hiperflexión de rodilla y giros.


"Las lesiones de menisco en el deportista son una de las más frecuentes y la cirugía de menisco es posiblemente el procedimiento quirúrgico artroscópico más habitual en Cirugía Ortopédica"


Futbolistas, esquiadores, jugadores de baloncesto, de Bádminton, de rugby, voleibol, gimnastas, luchadores y otros deportes causan estrés repetido de la rodilla y están particularmente expuestos a esta lesión.


El dolor que tienen estos deportistas y pacientes suelen indicarlo a punta de dedo en la parte interna o externa de la rodilla y no es infrecuente que refieran dolor también en la región posterior. Cuando son lesiones inestables pueden tener episodios de derrame articular que suelen ser característicamente de líquido sinovial y no es infrecuente tampoco tener chasquidos o episodios de bloqueo, sobre todo si el menisco se rompe de forma completa o se luxa dentro de la rodilla.


Si nos encontramos en esta situación, hemos de acudir a un especialista que realizará un examen físico y probablemente solicitará pruebas de imagen del tipo radiología y sobre todo resonancia nuclear magnética (RNM). La imagen de resonancia no es definitiva, pero sí puede orientarnos mucho sobre la complejidad de la lesión de menisco e incluso, un ojo entrenado puede llegar a predecir si esa lesión puede progresar favorablemente con tratamiento conservador, o bien es preferible optar por la cirugía de entrada. Es en el momento de la intervención donde se definen exactamente las características de la lesión y, por tanto, el tratamiento a realizar, siendo dos fundamentalmente las opciones; la Meniscectomía, que consiste en retirar la zona lesionada de menisco que está irritando la rodilla, o bien la reparación meniscal con puntos de sutura.


No es infrecuente tener que aclarar dudas del paciente en consulta en relación con el manejo de las lesiones meniscales; existen ideas preconcebidas de esta lesión y sus posibilidades de tratamiento.

"Es importante entender que no existen dos lesiones de menisco iguales y que los tipos de rotura y las posibilidades de manejo son múltiples, también en función del paciente o el deportista"


El manejo depende del tipo de rotura, el tiempo desde la rotura, el tipo de rodilla, la presencia o no de lesiones asociadas, la edad del paciente, el nivel de actividad deportiva y las expectativas. Por tanto, corresponde al especialista definir el tipo de lesión, explicar estas diferencias y aconsejar la mejor opción de tratamiento para cada paciente.


"Otra idea habitual es asumir que una lesión meniscal es una lesión banal y de recuperación rápida"

Esto es cierto en algunos casos, pero en ocasiones nos encontramos con lesiones importantes, difíciles de reparar y que conllevan una recuperación más larga o que pueden condicionar el futuro de la rodilla. Así entre 1-2 de cada 5 reparaciones meniscales no van a cicatrizar y el deportista puede volver tener síntomas al cabo de varios meses de la reparación, obligando a la reintervención.


Otra situación que puede darse son los casos en los que se ha realizado una Meniscectomía extensa en pacientes jóvenes y activos; la falta de amortiguación conlleva un desgaste prematuro de la rodilla y dolor, lo que puede conducir a realizar procedimientos más complejos como el trasplante meniscal.


"El trasplante meniscal es una cirugía eficaz en pacientes jóvenes y sintomáticos tras extirpación del menisco"


No hay que olvidar que el trasplante meniscal se considera una cirugía de rescate y el objetivo principal es devolver calidad de vida con actividades cotidianas o esfuerzos moderados, pero no está pensado para el deporte de competición.


Una última controversia de los últimos años es si se deben realizarse meniscectomías en rodillas de pacientes por encima de los 60-70 años con roturas degenerativas. Muchos de estos pacientes tienen artrosis concomitante y es difícil discernir si el dolor predominante es por la artrosis o por la lesión de menisco; en el primer caso la artroscopia podría no tener tanto valor; donde si hay consenso es que, en lesiones inestables de menisco con síntomas mecánicos, bloqueos y derrames de repetición, si parece haber un beneficio de la cirugía artroscópica independientemente de la edad.


Respecto al tiempo de convalecencia, es cierto que la recuperación de una meniscectomía parcial suele ser rápida, a veces incluso por debajo de un mes, tras una sutura meniscal los plazos se alargan para respetar el periodo de cicatrización; tras reparación meniscal será a partir de las 6-8 semanas cuando se autoricen actividades cotidianas, y progresivamente deportivas, pudiendo alcanzar un nivel de competición entre los 6 a 9 meses. Se da el caso de deportistas, que prefieren la extirpación del menisco antes que la reparación apostando por una recuperación más rápida, si bien este tipo de decisiones no suele ser recomendable si pensamos en el largo plazo pues las probabilidades de sufrir un desgaste prematuro son mucho mayores, además es difícil de predecir si ese desgaste y los síntomas acompañantes van a aparecer en 10 años o en 10 meses de ahí que la opción más deseable si la lesión lo permite es la reparación de menisco en pacientes jóvenes.