El tumor gástrico es la segunda causa de muerte por cáncer en el mundo. En España es el séptimo en incidencia y el quinto si solo se considera la población masculina. Este tipo de cáncer no ofrece síntomas concretos, "por lo que suele diagnosticarse en estadios relativamente avanzados. Desde el punto de vista práctico se aconseja tener en cuenta síntomas de alerta como la saciedad precoz, las alteración en el gusto por la carne y un adelgazamiento inexplicado. También sería recomendable realizar cribados para la detección del helicobacter pylori y practicar endoscopias seriadas en aquellos pacientes que por sus antecedentes familiares o personales presenten más riesgo", afirma el doctor Federico González, oncólogo del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y organizador de la IV Jornada Oncológica, actualización y desarrollo terapéutico en cáncer gástrico, que se celebra este viernes, día 27, en este centro hospitalario.
Muchos cánceres gástricos de tipo difuso muestran una alteración molecular; en concreto en una molécula que se denomina E-cadherina. "También se conocen otras alteraciones como las que se producen en los genes p53 y p16 o los genes reparadores del ADN". Asimismo, sabemos que los pacientes con pólipos tienen más incidencia de cáncer gástrico, así como las personas con historia de gastritis crónica", continúa el doctor González.

Su tratamiento debe combinar cirugía, quimioterapia y radioterapia, según el tipo, localización y extensión del tumor. "En los últimos años el tratamiento molecular personalizado, según los datos genético-moleculares de cada paciente es especialmente en importante en tumores avanzados", concluye el especialista.