En los últimos años, se está prestando especial atención a los mecanismos celulares y moleculares de la inflamación y la fibrosis renal. En el proceso de daño de que se produce en este órgano, se activan una serie de señales intracelulares que son las responsables, en último lugar, de la pérdida de función renal. Entre estas señales, la vía JAK/STAT juega un papel importante, sobre todo en la nefropatía diabética.

En este contexto Jesús Egido, jefe del Servicio de Nefrología de la Fundación Jiménez Díaz y la profesora de la Universidad Autónoma Carmen Gómez-Guerrero, han demostrado, en el marco del congreso de la Sociedad Española de Nefrología, celebrado en Murcia, que la sobreexpresión a nivel renal de proteínas (como las SOCS), que interfieren con la activación de las proteínas JAK, pueden tener valor terapéutico.

En un modelo de nefropatía diabética experimental en ratas, la administración de las proteínas recombinantes SOCS1 y SOCS3 mediante adenovirus ha disminuido de manera significativa las lesiones renales asociadas a la diabetes, como la proteinuria, la inflamación y la fibrosis.

"Aunque son precisos estudios adicionales, estos resultados abren nuevas vías potenciales para evitar el daño renal en una enfermedad tan común como la diabetes", apunta Jesús Egido. Cerca de un tercio de las personas con diabetes puede desarrollar insuficiencia renal crónica, siendo las personas de más edad las más proclives a presentarla.

Alteraciones metabólicas

Además, todos los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) sufren alteraciones del metabolismo óseo y mineral conocidas hoy por sus siglas en inglés ?CKD-MBD?. El conocimiento de las alteraciones y su relación con la ERC han progresado de manera muy significativa en los últimos años, debido a que se han producido descubrimientos de múltiples mecanismos que han ayudado a entender mejor estos aspectos de la enfermedad renal.

En el congreso se presentaron los resultados obtenidos en los cada vez más avanzados procesos de tratamiento. "Desde hace unos pocos años se ha introducido como tratamiento de la CKD-MBD nuevas formas de vitamina D, hoy conocidas como activadores selectivos del receptor de la vitamina D (AsVDR), y calcimiméticos. La combinación de ambos permite mejorar el funcionamiento de las glándulas paratiroides a la vez que tener un mejor impacto sobre el aparato cardiovascular", comenta Jorge Cannata, jefe del Servicio de Metabolismo Óseo y Mineral del Hospital Central de Asturias.

Los calcimiméticos permiten que la glándula paratiroides mejore la sensibilidad al calcio que se pierde progresivamente en la ERC, y las nuevas formas de activadores del receptor de la vitamina D un menor acúmulo de calcio y fósforo (calcificación vascular) dentro de los vasos.

Así, diversos estudios, como el Vital, reconocen que los llamados AsVDR han demostrado que también pueden tener otros efectos beneficiosos como la disminución de la hipertrofia ventricular o la reducción de la proteinuria. Aunque existen diversas familias de fármacos, como los IECAs o ARA II, para frenar esta pérdida, hay posibles efectos adversos en estos tratamientos y no siempre resultan eficaces. Frente a estos, paricalcitol, además de sobre el metabolismo óseo y mineral, también actúa disminuyendo la pérdida de albúmina y de otras proteínas por la orina entre un 18 y un 46 por ciento.