"Esto provoca que a los pacientes se les diagnostiquen de forma incorrecta enfermedades como la artritis o los trastornos circulatorios, y que en consecuencia se apliquen tratamientos inapropiados", destacó el doctor, quien dirigió hasta 2005 la Unidad de Patología General del Sueño de la Fundación Jiménez Díaz.
Fuente: Canarias 7