Piel y tabacoImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEl consumo de tabaco está ampliamente aceptado como la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte; de hecho, es el responsable, según datos de la OMS, del fallecimiento de más de cinco millones de personas al año en todo el mundo. Sin embargo, y a pesar de que los efectos que este producto genera sobre la piel están también ampliamente contrastados por la comunidad científica, son menos conocidos.

La dermatóloga de Grupo Hospitalario Quirón en Tenerife Marina RodríguezEste enlace se abrirá en una ventana nueva recuerda, con motivo de la celebración el 31 de mayo del Día Mundial sin Tabaco, que este producto no solo está relacionado con graves efectos nocivos sobre la salud que afectan al aparato respiratorio y/o al sistema cardiovascular, sino que también genera daños en el órgano más grande del cuerpo humano: la piel.

La doctora Rodríguez explica en los últimos 20 años se han hecho más de diez estudios poblacionales para analizar su efecto sobre la salud de la piel y señala que sus conclusiones son claras. 'Entre la gran diversidad de componentes que encontramos en un cigarrillo hay más de 4.000 tóxicos químicos, de los cuales 300 son sustancias con gran potencial cancerígeno', señala, para luego precisar que, entre otras cuestiones, se ha demostrado que reduce entre dos y diez veces la capacidad de cicatrización de nuestro organismo.

En concreto, continúa, los pacientes fumadores que son sometidos a una intervención quirúrgica tienen una menor capacidad de cicatrización que aquellos que no lo son. Merma que resulta especialmente relevante en las personas que requieren ser sometidas a cirugías con colgajos complejos para la reparación, por ejemplo, de traumatismos; pues en estas la condición de fumador reduce drásticamente (hasta casi un 50%) la probabilidad de éxito.

'El tabaquismo también enlentece y dificulta la cicatrización de las úlceras crónicas, sobre todo de aquellas que se presentan en pies y piernas; lo que se traduce en más infecciones, edemas, tromboflebitis, inmovilidad, entre otras complicaciones', subraya la doctora Rodríguez.


Cáncer

En cuanto al cáncer de piel tipo no melanoma, la dermatóloga indica que, sobre todo el carcinoma epidermoide, es dos veces más frecuente en los pacientes que fuman que en aquellos que no lo hacen y, dentro de los primeros, el riesgo es mucho mayor cuanto más alto es el número de cigarrillos que consumen al día. 'Pero el tabaco no solo aumenta la probabilidad de sufrir cáncer de piel, también incrementa considerablemente el riesgo de padecerlo en la mucosa oral, la lengua, el labio o el paladar; tumores que tienen un riesgo de metástasis muy alto.

La experta de Quirón Tenerife también se refirió a los problemas que esta práctica genera sobre otras enfermedades dermatologías, ya que no solo las provoca, sino que también empeora su pronóstico, como es el caso de la psoriasis, la hidradenitis supurativa, la pérdida del pelo o alopecia, el eczema crónico de manos o las alteraciones en la mucosa oral (pigmentación, engrosamiento mucoso, gingivitis, etc.).


Envejecimiento

'Entre todos estos daños, tampoco podemos olvidar que el tabaco genera envejecimiento prematuro y la aparición de más arrugas', insiste la dermatóloga. Explica que estos efectos están relacionados con el hecho de que el tabaco altera el flujo sanguíneo arterial de la piel, lo que dificulta la llegada de oxígeno y nutrientes al tejido conjuntivo cutáneo, al colágeno del organismo y a las células de la piel, tanto profundas como superficiales, lo que genera daños secundarios irreparables.

Además, la nicotina afecta directamente a las células de la piel: disminuye su actividad y, por lo tanto, su capacidad de migración, proliferación y remodelación. También tiene consecuencias sobre su respuesta inmunológica, esto es, sobre las defensas del organismo frente a las agresiones externas, lo que favorece la aparición de infecciones.

'Todos estos son motivos más que suficientes para animar a los que no son fumadores a que nunca lo sean y a los que ya tienen este hábito a que lo dejen cuanto antes si no quieren parecer más viejos y arrugados, al tiempo que incrementan sus posibilidades de padecer enfermedades graves', concluye la doctora Marina Rodríguez.