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El doctor Pérez-Castro, coordinador del estudio


Varón, de unos 50 años de edad y con sobrepeso. Este es el retrato robot del paciente que padece cálculos en el sistema urinario, una patología frecuente (sólo en España la sufren dos millones de personas en distintos grados) que se caracteriza por un intenso dolor en la zona del riñón que suele extenderse hacia el abdomen y, a veces, a los genitales. Esta es una de las conclusiones de un amplio estudio internacional realizado a partir del seguimiento durante un año de 9.681 pacientes de 32 países y que acaba de publicarse en European Urology, la revista de la Asociación Europea de Urología.

La generación de cálculos en el sistema urinario, muy relacionada según los expertos con las dietas muy pobres en líquidos, frutas y vegetales y con una presencia excesiva de proteínas, calcio y sal, es una enfermedad sobre todo masculina, si se atiende a los datos de este estudio internacional que ha sido liderado por el doctor Enrique Pérez-Castro, jefe de la Unidad de Litotricia Renal y Endourología de la Clínica La Luz. En concreto, el 66,3% de los pacientes con litiasis son varones, con una edad media de 49 años, frente al 33,7% de los casos registrados en mujeres.

El sobrepeso moderado parece también jugar un papel importante a la hora de que hagan su aparición las temibles piedras urinarias ya que, según la investigación, los afectados por esta patología tienen un índice de masa corporal (IMC, el resultado de dividir la masa por la altura al cuadrado) de 26,7, cuando las personas con un peso normal no superan un IMC de 25.

Según los datos de los pacientes incluidos en el estudio, correspondientes a 114 centros sanitarios de todo el mundo, se da la circunstancia además de que las personas que sufren de múltiples piedras a la vez suelen tener mayores índices de sobrepeso (27,4), junto a determinadas patologías asociadas como diabetes o enfermedad cardiovascular.

Al margen de estos datos sobre los pacientes, el estudio analiza los distintos tratamientos existentes para tratar este problema y presenta como principal conclusión para los especialistas la vigencia de la ureteroscopia como un arma efectiva y segura para la mayoría de los casos de litiasis. Esta técnica se basa en el uso del ureteroscopio, un aparato dotado de una cámara de televisión que se introduce por las vías urinarias de una forma mínimamente invasiva hasta que localiza la piedra y la destruye utilizando un láser, todo ello en el marco de una intervención que dura una media de 45 minutos.

El cada vez menor diámetro de estos dispositivos, junto con la existencia de varios tipos (rígidos y semirrígidos) convierten a la ureteroscopia en el mejor sistema para el abordaje de los cálculos situados en los tramos distal y medio del sistema urinario, mientras que la aplicación de ondas de choque (litotricia) presenta mejores resultados a la hora de tratar cálculos de localizaciones más altas, cerca del riñón o dentro del mismo.

El doctor Pérez-Castro, creador del ureteroscopio y pionero en el uso de las ondas de choque en urología, destaca por su parte que "en la actualidad ambas técnicas se llevan a cabo con elevadas tasas de éxito y unos índices de complicaciones muy bajos (menos del 1,6%)".

El estudio, que se centra en la ureteroscopia, concluye que el 94,2% de los pacientes con cálculos situados en el área distal consiguen librarse por completo de los cálculos gracias a la ureteroscopia, porcentaje que es del 89,4% en el caso de las piedras situadas en el uréter medio; y el 84,5% de los cálculos altos, los situados cerca del riñón. La remisión total disminuye lógicamente en los pacientes con múltiples cálculos, si bien incluso en estos casos el 76,6% ve solucionado su problema por completo. "La ureteroscopia consigue buenas tasas de éxito con una baja morbilidad", concluye la investigación.