gastroenteritis_pediatricaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEn verano aumentan las posibilidades de infecciones gastrointestinales en los niños, sobre todo las de origen vírico como el adenovirus y el rotavirus, "aunque tampoco podemos olvidarnos de las bacterianas, como es el caso de la salmonella", apunta el doctor Sergio Negre, especialista de gastroenterología pediátrica de la Unidad de Pediatría de Hospital Quirón Valencia.

La forma más habitual de contagio suele ser el contacto fecal-oral, "por lo quedebemos evitar, en la medida de la posible, que los niños traguen agua en piscinas públicas de pequeño tamaño y habituarles a lavarse las manos cada vez que van al baño", advierte el doctor Negre. La incidencia de este tipo de infecciones suele ser mayor en los menores de 5 años, "dada la posibilidad de brotes y la facilidad de contagio que se origina en las escuelas de verano", señala el especialista.

Los síntomas más frecuentes son un aumento del número deposiciones, dolor abdominal de intensidad variable alrededor del ombligo, asociados a vómitos y fiebre. Se deben vigilar los signos de deshidratación, como la lengua seca, la menor actividad del niño, el llanto sin lágrimas, la presencia de ojos hundidos y la orina escasa. El especialista recomienda acudir a urgencias siempre que el niño vomite de manera continua, tenga o no tenga fiebre, si los vómitos tienen color verdoso, contienen sangre o parecen posos de café.

Qué hacer ante una gastroenteritis

Para su recuperación se debe mantener al niño correctamente hidratado, preferiblemente mediante suero de rehidratación oral comprado en farmacia. "No se deben emplear soluciones caseras como la limonada con bicarbonato, ni refrescos comerciales para reponer las pérdidas de líquidos porque empeoran la gastroenteritis y pueden dar lugar a complicaciones graves e incluso letales", advierte el doctor Negre.

En general, los niños con gastroenteritis tienen poco apetito,"pero no debe forzarse la alimentación ni hacer ninguna dieta especial", aconseja el pediatra, "y en caso de tomar lactancia materna, continuar con la misma". El inicio precoz de probióticos como Lactobacillus reuteri, Saccharomices boulardii y Lactobacillus rhamnosus, de acuerdo con la pauta que indique el pediatra, puede ayudar a disminuir la intensidad y la duración de la diarrea.