En ocasiones es preciso la cirugía. La correcta selección de los pacientes para una u otra técnica quirúrgica es fundamental, motivo por el cual la valoración clínica en la consulta por el cirujano especialista en este tipo de técnicas es primordial. Tras una minuciosa valoración se le orientará sobre si la cirugía es la opción terapéutica que le conviene y el tipo de técnica quirúrgica que mejor resultado se pueda esperar en su caso.

El equipo quirúrgico de la Unidad de Cirugía de la Obesidad está especializado en el abordaje laparoscópico de la obesidad. Con esta técnica de mínima invasión se puede realizar la técnica quirúrgica evitando grandes incisiones y logrando una rápida recuperación funcional. La mayoría de los pacientes pueden ser dados de alta entre el tercer y quinto día postoperatorio y reincorporarse a sus actividades cotidianas entre la segunda y tercera semana de la intervención. Las técnicas más comúnmente empleadas son el by-pass gástrico laparoscópico y la gastrectomía vertical (o tubo gástrico) laparoscópica. La elección de una u otra técnica quirúrgica o la realización de otra técnica no quirúrgica alternativa serán evaluadas en la consulta y desde allí dirigidos al especialista encargado de la misma.

La gastrectomía vertical o gastrectomía tubular (comúnmente llamada reducción de estómago) consiste en la extirpación de una gran parte del estómago para disminuir su capacidad de actuar como reservorio para la comida ingerida, es una técnica puramente restrictiva. Se respeta la parte distal del estómago para preservar una correcta función de evacuación gástrica. La parte del estómago extirpada es extraída del organismo y puede ser mandada para análisis histológico. Con esta cirugía se consigue tener una saciedad temprana y una alteración hormonal que ayuda en el control del apetito y la saciedad. Habitualmente no requiere de la toma de suplementos vitamínicos ni hormonales pues no suele producir deficiencias de micronutrientes.



El by-pass gástrico consiste en la creación de una reducción de la capacidad de reservorio del estómago, disminuyendo su capacidad para recibir los alimentos ingeridos asociado a un cortocircuito intestinal que disminuye la absorción de las grasas y los hidratos de carbono. En función del tipo de obesidad y de la existencia de problemas asociados como la diabetes o el síndrome metabólico esta técnica puede ser de elección por su componente malabsortivo y puede hacer necesario en algunos casos la toma de suplementos hormonales o vitamínicos.