La endometriosis es una enfermedad benigna crónica de origen desconocido producida por la implantación de células de la mucosa uterina (endometrio) fuera del útero. La mayoría de las veces, estas células se implantan en la pelvis (en ovarios, peritoneo, intestino o vejiga), pero a veces también pueden hacerlo en otros órganos, como los pulmones. Los focos de endometriosis están influenciados por los cambios hormonales del ciclo menstrual, y, al igual que el endometrio normal, sangran con las reglas. Cuando estos focos sangran, los tejidos que los rodean se inflaman, produciéndose zonas de fibrosis y adherencias entre órganos. A veces estos focos penetran en la profundidad de los órganos abdomino-pélvicos como la vejiga y el intestino, produciendo una invasión de los mismos. Todos estos cambios en el ambiente intra-pélvico e intra-abdominal explican los síntomas más importantes de la enfermedad, que son el dolor y la infertilidad.

La endometriosis es una enfermedad con un elevado impacto social, dada su elevada prevalencia y repercusión sobre la calidad de vida de las mujeres que la padecen. Se estima que afecta a unos 15 millones de mujeres en todo el mundo, con una prevalencia de un 10% sobre población femenina general. Se calcula que un 50% de las mujeres con dismenorrea severa (dolor severo con la regla) y al menos 1/3 de las pacientes con problemas de reproducción asistida padece endometriosis. La edad media al diagnóstico está entre los 23 y los 35 años (52% de las pacientes).

La raza y el nivel socioeconómico no influyen sobre la incidencia de la enfermedad. No obstante, las mujeres con alto perfil socioeconómico tienden a ser diagnosticadas antes ya que buscan ayuda sanitaria más precozmente.

En muchas ocasiones, la endometriosis es una enfermedad progresiva (es decir, que tiende a empeorar con el tiempo). Esto explica así mismo que a veces los síntomas también empeoren progresivamente. Por todo ello, el objetivo de cualquier tratamiento es interrumpir la progresión de la enfermedad y ello se consigue fundamentalmente destruyendo los focos de la misma y/o inhibiendo su proliferación (tratamientos quirúrgicos y médicos).