Los síntomas más frecuentes son los siguentes:

  • Dismenorrea (dolor con la regla): Es la forma más habitual de presentación de la enfermedad (hasta un 90% de las pacientes). Suele aparecer 1-2 días previos a la regla.
  • Dispareunia (dolor con las relaciones sexuales): Afecta hasta un 40% de las pacientes.Tiende a ser más intenso durante la fase periovulatoria o en los días previos a la menstruación.
  • Dolor pélvico crónico: Se trata de un dolor con una duración mayor o igual a 6 meses, aunque puede asociar intervalos libres de síntomas. El origen del DPC no está claro y existe poca correlación con la severidad de la enfermedad.
  • Infertilidad: Afecta hasta un 60% de las mujeres con endometriosis. La infertilidad es el segundo síntoma más frecuentemente relacionado con la enfermedad. La alteración de la fertilidad es secundaria a una afectación multifactorial del microambiente pélvico: anatómico e inmunohistoquímico. Las alteraciones anatómicas más frecuentes son adherencias que suelen encontrarse en la vecindad de los ovarios, trompas o en el peritoneo circundante, que impiden que el ovocito pueda ser capturado correctamente por la trompa aunque se haya producido la fecundación.

En cuanto a las alteraciones inmunohistoquímicas, la inflamación crónica asociada a la enfermedad hace que se liberen multitud de mediadores bioquímicos inflamatorios que impiden una correcta maduración y fecundación del ovocito. Por otro lado, el sistema inmune reacciona en contra del endometrio implantado a nivel extra-uterino (es decir, dichas células son reconocidas como "extrañas" por el sistema inmune), y dicha reacción puede impedir la correcta implantación del embrión en el útero.

El diagnóstico precoz y el tratamiento correcto de la endometriosis pueden vencer la infertilidad y mejorar la calidad de vida de las pacientes que la padecen, aunque se trate de una enfermedad crónica.