Sexualidad en el postparto

Se inicia una nueva forma de relacionarse en pareja cuando se es padre. El tiempo ya no está disponible cuando uno despierta su apetito sexual y deberéis adaptaros a la nueva situación. El cansancio puede jugar una mala pasada y por ese motivo os recomendamos que obtengáis otras formas de tener relaciones.

Las primeras semanas el cuerpo de la mujer necesita recuperarse para volver a la normalidad. Es posible que la libido se encuentre disminuida y el deseo tarde en llegar. Los puntos de la episiotomía o de la cesárea pueden ser un hándicap que disminuya las ganas de tener relaciones sexuales.

Cuando la mujer se encuentra en buena forma y se ha recuperado comenzará a despertar su deseo sexual, hasta entonces las caricias, el contacto físico y las relaciones sin penetración puedes ser grandes aliadas.

Las exclusivas atenciones al bebé y un rechazo hacia la pareja a nivel sexual pueden provocar que se sienta desplazada o rechazada. Es importante que hables con tu pareja de lo que os pasa, de lo que necesitáis.

Te recomendamos siempre utilizar métodos anticonceptivos para evitar un embarazo precoz. En caso de duda siempre puedes consultar con tu ginecólogo.

La gran mayoría de los protocolos no contemplan una mínima información o asesoramiento sobre la sexualidad en un momento donde la mujer y su pareja, si la hay, podrían vivir con incertidumbre el postparto.


La actividad sexual en general se va reduciendo durante el embarazo, desde el primer al tercer trimestre, en la mayoría de los casos por incomodidad con la postura. Otros factores que contribuyen a la menor frecuencia son las molestias físicas, o el miedo a dañar al feto, lo que en ocasiones puede llevar a la ausencia de encuentros sexuales.


Actividad sexual en el puerperio

La reducción de la actividad sexual puede perdurar hasta 3-6 meses después del nacimiento del bebé, siendo la lactancia materna, la dispareunia y las alteraciones del suelo pélvico derivadas del parto, los principales responsables.

La reducción de los niveles hormonales y el aumento de la prolactina, sobre todo en las mujeres que optan por la lactancia materna, entran en conflicto con el interés sexual y con la excitabilidad. Es frecuente que el deseo se reduzca por ambos factores, y que exista sequedad vaginal, y falta de lubricación en respuesta al estímulo sexual.

La cicatriz de la episiotomía o cualquier otra secuela del parto instrumentado, o de la cesárea, contribuyen a las molestias locales que hacen más incómodos los encuentros sexuales.

Desde el punto de vista psicosocial, el nacimiento también supone un periodo de adaptación para la mujer y para los/as componentes del núcleo familiar. En el reajuste pueden surgir dificultades, luchas de poder con otros miembros de la familia, o problemas logísticos, que no favorecen la intimidad. A esto puede añadirse el cansancio físico que la lactancia y la recuperación del organismo suponen.

La incidencia de la depresión postparto puede afectar a la sexualidad de la pareja en algunos casos.

A los 6 meses del nacimiento, la mayoría de las parejas ha reanudado su actividad sexual en términos similares a los anteriores al embarazo, independientemente de los factores que hayan intervenido durante el parto y el puerperio.


Más información: contigomesames.mad@quironsalud.esEste enlace se abrirá en una ventana nueva
Correo de consulta NO MÉDICA, respuesta en plazo aproximado de 72 horas.