pulmones_cancerpulmones_cancer

Cáncer y tabaco

En la causa de las enfermedades tumorales intervienen tanto factores genéticos como ambientales. El tabaco junto con la dieta y en los últimos años la contaminación ambiental, constituyen los principales factores ambientales asociados.

Sólo el 7% de las neoplasias son debidas a trastornos genéticos, mientras que el 93% se asocian a factores ambientales, siendo el tabaco el más importante de ellos.



La deshabituación tabáquica constituye una de las mejores medidas para disminur el riesgo de mortalidad por cáncer



El consumo de tabaco es el responsable de al menos el 30% de las muertes por cáncer y el 20% de los fumadores desarrollará un cáncer a lo largo de su vida.

En el humo de tabaco se han identificado más de 7000 sustancias de las que al menos 70, se han relacionado con el desarrollo de cáncer, las más conocidas son: alquitrán, nitrosaminas, radicales libres, especies reactivas del oxígeno, pero también: Polonio 210, Cadmio, Níquel, Cromo, Arsénico, Berilio, Cresol, Cloruro de Vinilo, etc.

La nicotina no es en sí cancerígena, pero sí es la responsable de la adicción.

Estas sustancias cancerígenas actúan por diferentes mecanismos, algunos de ellos son:

  • Inflamación y daño en los tejidos.
  • Activación de oncogenes (oncogenes son los responsables de la transformación de una célula normal en una maligna que desarrollará un determinado tipo de cáncer.
  • Inactivación de genes supresores de tumores.
  • Daño del ADN, que va a conllevar inestabilidad en los genes.

Aunque el tabaco es un factor modificable de causa de cáncer, es común seguir fumando tras ser diagnosticado de un cáncer relacionado con el tabaco.

Es importante destacar que continuar fumando aumenta el riesgo de desarrollar un segundo tumor asociado a tabaco.

Además, el consumo de tabaco también se relaciona con mayor mortalidad en otros tumores, aunque no se relacionen directamente con su etiología. En el cáncer de mama, hay más mortalidad entre las mujeres que fumaban en el año previo al diagnóstico frente a las no fumadoras y también más mortalidad si continuaban fumando con respecto a las que lo dejaron tras el diagnóstico. Esto también se ha descrito en otros tipos de tumores, como el de páncreas, el de ovario o el de próstata.


¿El consumo de tabaco durante el embarazo?

Podría incrementar el riesgo de cáncer en los niños.
También el consumo de tabaco paterno produciría alteraciones cromosómicas en el esperma, lo que se ha relacionado con un aumento del riesgo para desarrollar patología tumoral hematológica en su hijos.

El tabaco se asocia principalmente con cánceres localizados en la vía respiratoria, tracto gastrointestinal y tracto genitourinario, pero también con otros, se relaciona hasta con al menos 15 posibles localizaciones.

Cáncer de pulmón y tabaco

El cáncer de pulmón es el más asociado al consumo de tabaco.

El tabaco es responsable de más del 80% de los cánceres de pulmón (se relaciona con el 90% de muertes por cáncer de pulmón en varones y 80% en mujeres).

El cáncer pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en el mundo tanto en varones como en mujeres. En España es la primera causa de muerte por cáncer en varones y la tercera en mujeres después del cáncer de mama y colon.

El riesgo de cáncer de pulmón en un fumador activo es 20 veces mayor al de los no fumadores.



El 11% de las mujeres y el 23% de los hombres fumadores desarrollan cáncer de pulmón



El inicio precoz en el consumo de tabaco se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón: probablemente porque predispondría a un consumo más prolongado y porque el pulmón inmaduro sería más susceptible al efecto de los cancerígenos.

El tabaco se relaciona con todas las formas histológicas del cáncer de pulmón, aunque se ha evidenciado un mayor riesgo relativo en el carcinoma epidermoide y microcítico que en el adenocarcinoma.

En los últimos años se ha producido un aumento en la incidencia de adenocarcinomas. Este incremento se ha relacionado con cambios en el tabaco: aparición de los cigarrillos con filtros de acetato de celulosa que permiten la absorción de partículas más finas que penetran en zonas más distales del pulmón y el aumento del contenido de nitrosaminas en el tabaco en los últimos 30-50 años.


Cáncer laringe y tabaco:

Es el segundo cáncer en relación con el humo de tabaco después del cáncer de pulmón.

Varios estudios han mostrado que el riesgo relativo de desarrollar cáncer de laringe es 15 veces superior en hombres que fumen más de un paquete al día.



El riesgo de cáncer de laringe se incrementa de forma importante si se combina tabaco con el consumo de alcohol.



Tumores de la cavidad oral y tabaco

Los tumores de la cavidad oral incluyen a los del suelo de la boca, labios, lengua, paladar y glándulas salivares.
El consumo de tabaco es el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer oral y de lesiones orales precancerosas (leucoplasia, queratosis).

El abandono del tabaco cuando se diagnostican estas lesiones premalignas puede hacerlas regresar, evitando el desarrollo del cáncer por lo que es fundamental hacer una intervención sobre el fumador ante el hallazgo de estas lesiones.


Tumores digestivo y tabaco

El tabaco incrementa el riesgo de diferentes tumores digestivos: cánceres de esófago y estómago y cáncer de páncreas.
En esto casos también aumenta el riesgo con la asociación del consumo de alcohol.

Hay trabajos, sin que la evidencia sea completa de incremento del riesgo en el cáncer colorectal, cáncer de hígado, vía biliar y páncreas.


Cáncer renal y de vía urinaria y tabaco

El tabaco incrementa el riesgo de adenocarcinoma renal, de vía urinaria y de vejiga.


cancer-de-mamacancer-de-mama

Cáncer de mama y tabaco

A pesar de que hay datos que hacen pensar en una posible relación, actualmente se considera que no existen datos suficientes para establecer relación causal entre el cáncer de mama y el consumo de tabaco.

El consumo de tabaco sí tendría un factor pronóstico, ya que se ha objetivado mayor mortalidad entre las mujeres que fumaban en el año previamente al diagnóstico frente a las no fumadoras, así como más mortalidad si continuaban fumando con respecto a los que lo dejaron tras el diagnóstico.


Cáncer de cérvix y ovario y tabaco

Los agentes principalmente implicados en la etiología del cáncer de cérvix son las enfermedades de transmisión sexual (ETS), ligadas a la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Pese a lo anterior el tabaco se relaciona con un incremento de riesgo de cáncer de cérvix: el tabaco multiplicaría por dos el riesgo de desarrollar un cáncer de cérvix en las mujeres que lleven más de 20 años de consumo.

Con respecto al cáncer de ovario, aunque existen datos controvertidos en los estudios, se ha descrito aumento de riesgo por el tabaco. Además, existe mayor mortalidad entre las pacientes que continúan fumando tras el diagnóstico.


Leucemia y tabaco:

Fundamentalmente leucemia mieloide aguda, donde es el único factor de riesgo demostrado. Se estima que el 15-20% de leucemias se relacionarían con el consumo de tabaco.



Beneficios del abandono del consumo de tabaco en los pacientes con cáncer

Muchos de los efectos deletéreos asociados al tabaco se pueden revertir con la cesación tabáquica.

El abandono del tabacoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, independientemente de la edad en la que se haga, evita el incremento futuro a diferencia de los que siguen fumando. Los beneficios son mayores si la cesación se realiza de forma más precoz. Sólo en los más jóvenes que dejen de fumar precozmente, el riesgo de mortalidad se iguala al de los nunca fumadores.

Se ha constatado que la cesación tabáquica en pacientes oncológicos tiene efctos positivos muy significativos. Disminuye el riesgo de aparición de segundos tumores o metástasis, aumenta del tiempo de supervivencia, reduce de las complicaciones quirúrgicas y del postoperatorio, reduce las complicaciones de la radioterapia, mejora la respuesta a la quimioterapia y el perfil de toxicidad de algunos fármacos. Además, produce una mayor tolerancia y resistencia al ejercicio y una mejora significativa de la calidad de vida, incrementando los niveles de actividad y de movilidad.