Se sabe que las personas que han sufrido Trastornos de Conducta Alimentaria pueden presentar recaídas. Una vez que el paciente se recupera desde el punto de vista físico y conductual, deben tratarse aquellos aspectos psicológicos, familiares y sociales que han contribuido a la emergencia del problema de alimentación o que han surgido como consecuencia del mismo y originan estrés en el paciente o en su ambiente.

El programa de Prevención de Recaídas requiere sesiones menos frecuentes y se adapta a las necesidades individuales con especial atención a:

  • Reforzar la personalidad.
  • Eliminar las ideas erróneas respecto a la alimentación, la figura y el peso.
  • Adquirir herramientas para el control de la ansiedad de manera adecuada.
  • Propiciar la autonomía y la autoestima.
  • Abordar los problemas que puedan ir surgiendo en el día a día.