Rutinas para crear hábitos

Rutinas para crear hábitos

La creación y el mantenimiento de rutinas ayuda tanto al niño como a los padres. Su implementación permite crear buenos hábitos que harán de la crianza un proceso más organizado y ayudaran al niño a tener un mejor desarrollo psicológico.

La rutina diaria debe garantizar un tiempo y un orden para cada cosa, que incluya las cuatro actividades principales de los niños pequeños como son comer, jugar, llevar a cabo actividades de higiene y dormir, siendo flexible y teniendo en cuenta la edad y las peculiaridades de cada niño.

Las rutinas se deben establecer desde el nacimiento y es importante ir poco a poco. Estas actividades pueden ser organizadas a lo largo del día siguiendo un patrón, siempre flexible. Esto contribuye a que el niño vaya adquiriendo hábitos y que puedes organizarte mejor.

Alimentación


En los primeros meses el bebé se alimenta a demanda, lo que hace que deba comer cada 2 ó 3 horas. En la medida que va creciendo se espacia el tiempo entre las comidas hasta que al llegar al año puede establecerse una alimentación con 3 comidas principales y 2 o 3 meriendas.

En este momento debes integrarlo a la mesa con el resto de la familia y procurar tener horarios establecidos para la comida que deben ser respetados.

Se aconseja ofrecer comidas caseras y según cada costumbre familiar. El objetivo es que a los 12 meses ya coma de todo, por ello debemos hacerlo de manera gradual.

Un ambiente cómodo y relajado durante las comidas facilita unos buenos hábitos alimentarios. Proporciona oportunidades para la interacción social, por eso se recomienda incorporar cuanto antes al niño a la comida familiar.

Se puede estimular pero nunca forzar al niño para que coma. Conviene evitar distracciones y chantajes emocionales. Hay que adoptar una postura neutra ante la comida. Hay que tener en cuenta que pueden ser precisos varios intentos (10-15) hasta que el niño se acostumbre a los nuevos sabores. Habrá que perseverar aunque el niño los rechace inicialmente y tener paciencia con la adaptación del bebé a los nuevos alimentos.

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Higiene


Centrándonos en el aspecto corporal, hay que tener en cuenta que el hecho de ensuciarse es una cuestión inevitable en la vida de los niños y que éstos desconocen de forma natural la importancia de la higiene y su mantenimiento, por lo que tiene que establecerse un proceso de aprendizaje cuyo objetivo final debe ser, no el evitar ensuciarse, sino el saber limpiarse de manera adecuada como parte fundamental para estar sano, sentirse bien o cómodo con uno mismo e integrarse en el medio social.


Hay que insistir en la adquisición de una serie de hábitos higiénicos desde edades tempranas, puesto que así será más probable que se mantengan en etapas posteriores. Este proceso de aprendizaje debe tener lugar de la forma más natural posible dentro del núcleo familiar principalmente, con motivación y ejemplos positivos que faciliten la incorporación los hábitos en el día a día, sin olvidar la implicación por parte de los centros educativos. Los niños aprenden, sobre todo, mediante la observación de sus padres y/o hermanos, por lo que es conveniente hacer parte de estas tareas delante de ellos.

Entre estas normas básicas de higiene corporal se encuentran las siguientes: lavado frecuente de manos con agua y jabón especialmente antes de las comidas y después de jugar o ir al cuarto de baño, baño por lo general diario, cepillado dental después de cada comida o al menos dos veces al día incluyendo antes de dormir. Es importante fomentar la autonomía del niño en la medida de lo posible y conforme su edad lo permita, pero lo razonable es que el aseo siempre sea sometido a la supervisión final del adulto.

Una de la actividades fundamentales del día es el baño. El mejor momento para el baño es antes de dormir, ya que sumergirse y jugar en el agua tibia los relaja preparándolos para ir a la cama. Si esto se hace con regularidad llegará el momento en el que el niño asocie el baño con la hora de dormir, lo que ayuda a crear hábitos que contribuyen con la higiene del sueño.

Juegos


Los niños suelen jugar la mayor parte del tiempo que están despiertos. Es importante habituarlos a que cuando juegan después de comer, deben llevar a cabo las medidas de higiene respectivas (lavarse las manos y la cara, cepillar los dientes y cambiar el pañal).

Deben fomentarse actividades recreativas: juegos en casa (piezas, construcciones, puzles, juegos interactivos, pintura, dibujos, lectura de cuentos) que se realizan en un horario y los paseos o salidas en otro momento. De esta manera puedes tomar parte del tiempo destinado a las salidas para realizar alguna actividad personal.

Sueño


El sueño es una actividad que toma gran parte del día en los recién nacidos y bebés menores de 3 meses, disminuyendo progresivamente su duración en la medida que crecen.

Las siestas diurnas pueden realizarse después del juego, este momento es propicio ya que el niño suele estar cansado.

El sueño nocturno suele seguir al baño, suele ser una actividad relajante en la que puedes aprovechar para hacer masajes y preparar al niño para el sueño. Es imporante establecer poco a poco rutinas en este aspecto, ya que eso dificulta que los niños consigan iniciar y mantener hábitos de sueño saludables.

Una buena rutina incluiría una secuencia de acciones que se inician con la cena o una merienda nocturna seguida por un corto tiempo de juego, luego el baño, colocación de la ropa para dormir y finalmente ir a su cama para leer un cuento o cantar una canción.

Beneficios de la implementación de rutinas


La implementación y cumplimiento de un plan estructurado de actividades contribuye a un mejor desarrollo del niño y le ofrece varios beneficios:

  • Facilita el proceso de crianza. La sociedad moderna demanda que cada día un mayor tiempo de los padres sea dedicado a actividades de tipo laboral, muchas veces ambos padres trabajan y deben compartir las tareas o delegar algunas de ellas en un cuidador. Tener rutinas establecidas permite distribuir estas tareas según la disponibilidad de tiempo de los adultos, lo que ayuda a llevar mejor la crianza de los hijos.
  • Contribuye a desarrollar su seguridad. La posibilidad de conocer las diversas actividades a realizar y el momento para llevarlas a cabo le permite al niño desarrollar una sensación de seguridad que favorece un mejor desarrollo psicológico y emocional.
  • Les ayuda a ser más independientes. El saber "que sigue" ayuda al niño a tomar acción por su cuenta, especialmente cuando ya son más grandecitos y pueden iniciar un juego o hacer algunas actividades de higiene personal solos por su cuenta.
  • Fomenta el desarrollo de hábitos saludables. Al llevar a cabo de forma regular acciones como el lavarse las manos antes de comer, cepillarse los dientes después de hacerlo, comer a las horas, bañarse antes de ir a dormir, realizar actividad física diariamente e ir a la cama a la misma hora estamos inculcando hábitos que fomentan la salud y bienestar del niño tanto en su infancia como a lo largo de su vida.
  • Inculca el sentido de responsabilidad. El cumplimiento de las rutinas permite ir interiorizando en el niño la sensación de compromiso y responsabilidad, muy importantes a la hora de crear valores.

La clave está en la perseverancia


Una rutina logra ser implementada con éxito cuando se pone en práctica la perseverancia. No es algo que se logra de un día para otro, con los niños hay que tener paciencia y, podemos tardar varias semanas para ver que la rutina que intentamos enseñar ha sido incorporada.

Debes involucrarte y comprometerte con la rutina, no debemos olvidar que los niños aprenden por imitación, así que el ejemplo es muy importante.

Es necesario enseñar al niño y motivarlo a realizar las distintas tareas, en la medida que estén preparados invitarlos a que las realicen solos. Puede ser de gran ayuda el refuerzo mediante pequeños premios o el reconocimiento cuando las lleven a cabo.



Bibliografía

  • AEP Asociación Española de Pediatría. Cruz Tratado de Pediatría, 11ª edición. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2014
  • Manual de diagnóstico y terapéutica en Pediatría". 6º edición. Ed. Panamericana. J. Guerrero-Fdez. A. Cartón Sánchez. A. Barreda Bonis. 2016
  • Miller EK, Williams JV. Rhinoviruses. En: Kliegman RM, Stanton BF, St. Geme III JW, Schor NF. Nelson textbook of paediatrics. 20ª ed. Elsevier. Philadelphia. 2016. p. 1612-3.
  • www.familiaysalud.esEste enlace se abrirá en una ventana nueva. AEPAP
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