Suplementos

Suplementos y vitaminas

Una de las inquietudes que manifiestan los padres a la hora de acudir a la consulta con el pediatra es sobre la necesidad de que su hijo tome algún suplemento o vitamina. Incluso este tipo de medicamentos son ampliamente consumidos por las familias como automedicados y con la convicción de que son indispensables para un sano crecimiento y desarrollo infantil.

Si bien las vitaminas y los minerales son imprescindibles para el normal desarrollo del niño a cualquier edad, estos nutrientes se obtienen a partir de una alimentación balanceada en cantidades suficientes para cubrir sus requerimientos diarios.

Es importante recordar que también en esta etapa de la vida, la leche es un alimento básico dentro una dieta variada y equilibrada:

Se recomienda el consumo de 2-3 raciones diarias de leche y lácteos a partir de los 12 meses de edad porque:

  • Contiene proteínas de alto valor biológico que contribuyen a un adecuado crecimiento y desarrollo.
  • Es la principal fuente dietética de calcio para unos huesos fuertes: una adecuada ingesta de calcio es fundamental para el correcto crecimiento y desarrollo de los huesos durante la etapa infantil.
  • Facilita alcanzar las ingestas adecuadas de ciertas vitaminas y minerales: es una buena fuente de vitamina A, vitaminas del grupo B y fósforo.

Las vitaminas están en los alimentos y una dieta variada que incluya además productos crudos, como frutas y determinadas verduras, asegura un aporte más que suficiente de vitaminas, por lo que es innecesario y puede incluso llegar a ser perjudicial para la salud, tomar suplementos vitamínicos en forma de productos farmacéuticos o de herbolario.

Cuándo se debe recibir un suplemento o vitamina

Un niño que tiene un estilo de alimentación que incluya todos los tipos de alimentos, y que además haga todas sus comidas e ingiera la cantidad suficiente de lacteos, no necesita suplementos de vitaminas.

Estos suplementos pueden ser usados con indicación del pediatra en algunas condiciones en las que exista el riesgo de desarrollar un déficit o carencia que comprometa el crecimiento y el desarrollo. En estos casos se debe determinar el o los nutrientes a suplementar, así como su dosis. Las condiciones en las que pueden ser necesarios los suplementos de vitamina incluyen las que se describen a continuación.


Restricciones en la alimentación

Actualmente en España están aumentando las familias que siguen una dieta vegetariana y, por tanto, los niños y adolescentes vegetarianos. Los motivos por los que las personas deciden seguir una dieta vegetariana son diversos, siendo algunos de ellos motivos éticos, ideológicos o por salud. En los adolescentes hay que tener especial cuidado, ya que la restricción de alimentos puede estar asociada al inicio de un trastorno de la conducta alimentaria (anorexiaEste enlace se abrirá en una ventana nueva).

Las personas vegetarianas son aquellas que no comen alimentos de origen animal como carne, pescado y mariscos. Si además no consumen ni lácteos, ni huevo, ni miel, su dieta es vegetariana estricta o vegana. Aquellas dietas en las que se consumen huevos y lácteos se llaman ovolactovegetarianas.

La Academia Americana de Nutrición y Dietética considera que estas dietas, bien planeadas y monitorizadas pueden ser realizadas en todas las etapas de la vida, incluida la infancia y la adolescencia. Pueden ser más bajas en grasa total, ácidos grasos omega-3, colesterol, minerales (como iodo, zinc y hierro), y algunas vitaminas (como la vitamina B12 y vitamina D). Por este motivo hay una serie de consideraciones que se deben seguir para llevar a cabo una dieta vegetariana adecuada:

  • Se debe consumir diariamente alimentos ricos en proteínas como legumbres, frutos secos y semillas. Dentro de las legumbres se incluye la soja y aquellos alimentos derivados de la soja como el tempeh y el tofu. En las dietas ovolactovegetarianas también se obtienen proteínas de la leche y el huevo.
  • En las dietas vegetarianas existe menor capacidad de aprovechar el hierro y el zinc de los alimentos, por esto se recomienda consumir alimentos ricos en vitamina C en todas las comidas.
  • Se recomienda el consumo de alimentos fortificados en calcio y vitamina D junto con la práctica habitual de actividad física para conseguir una cantidad de calcio adecuada en los huesos. A veces son necesarios suplementos de vitamina D.
  • Consumir sal yodada.
  • Es muy importante incluir en todas las dietas vegetarianas suplementos de vitamina B12, 1 o 2 veces por semana.
  • Además de en el pescado, la grasa omega-3 se encuentra en la soja, algunos frutos secos y semillas. El aceite de oliva y el de girasol (especialmente alto oleico) son ricos en omega 6 y 9.

Restricciones en la exposición a la luz solar

La luz del sol es necesaria para activar la producción de vitamina D en la piel. La falta de esta vitamina favorece que los huesos se debiliten originando una condición conocida como raquitismo.

La carencia de vitamina D puede ocurrir en ubicaciónes geográficas en regiones en los que se encuentre restringida la exposición a la luz del sol. También puede ocurrir cuando deba efectuarse una protección solar estricta como ocurre en el caso de niños albinos o en aquellos que reciban tratamiento con medicamentos inmunosupresores.

En estas situaciones es necesario suministrar un suplemento de vitamina D.


Trastornos de la alimentación

En la edad preescolar es posible que algunos niños adopten malos hábitos de alimentación que los lleve a limitar su alimentación al consumo de un grupo restringido de alimentos.

Estos malos hábitos, que condicionan ingestas restringidas de ciertos nutrientes, suelen ser la principal causa de la anemia (ferropénica la más frecuente), que constituye la principal enfermedad por carencia nutricional. Esta se caracteriza por una disminución en el número de glóbulos rojos de la sangre debido a una baja cantidad en los niveles de hierro en el organismo. El tratamiento de la anemia requiere que se suministre un suplemento de hierro y ácido fólico, lo que normaliza los valores de la hemoglobina.

Es importante la necesidad de lograr que tus hijos tengan una alimentación de calidad, para lo que es necesario no rechazar ningún alimento.

Una labor importante es crear hábitos de alimentación saludables, ya que esto redundará en una mejor salud de tu hijo tanto durante su infancia como en la etapa adulta.


Problemas de la salud

Algunos niños nacen con errores en el metabolismo relacionados con la carencia o la falta en la actividad de alguna enzima. Esto hace que algunas sustancias de su cuerpo no puedan ser metabolizadas correctamente.

Los errores congénitos del metabolismo pueden llevar a la necesidad de restringir algunos alimentos de la dieta, por lo que deben suplementarse los nutrientes que dejen de ser aportados en las cantidades suficientes.

Los nutrientes que deben ser suplementados incluyen la carnitina, arginina y algunas vitaminas del complejo B, esto varia en cada caso.


Las vitaminas en exceso pueden afectar la salud

Algunas vitaminas tras ser administradas son capaces de acumularse en el organismo (vitaminas liposolubles), lo que puede llevar a que ocurra una intoxicación.

Esto puede ocurrir con las vitaminas A, D, E y K. Por esta razón es muy importante no suministrar vitaminas sin que lo consultes con el pediatra y valorar la presencia de factores de riesgo carenciales que precisen su administración

Un error muy extendido es creer que las vitaminas aumentan el apetito de los niños. El apetito no se modifica por la administración de vitaminas, los medicamentos que producen este efecto de estimular el apetito no aportan ningún nutriente esencial al organismo, sino que simplemente provocan una sensación artificial de ganas de comer (además de ganas de dormir).



Bibliografía

  • AEP Asociación Española de Pediatría. Cruz Tratado de Pediatría, 11ª edición. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2017
  • Manual de diagnóstico y terapéutica en Pediatría". 6º edición. Ed. Panamericana. J. Guerrero-Fdez. A. Cartón Sánchez. A. Barreda Bonis. 2016
  • Nelson textbook of paediatrics Miller EK, Williams JV. Rhinoviruses. En: Kliegman RM, Stanton BF, St. Geme III JW, Schor NF.. 20ª ed. Elsevier. Philadelphia. 2018. p. 1612-3.
  • www.familiaysalud.esEste enlace se abrirá en una ventana nueva. AEPAP
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