Hace ya un mes que se decretó el estado de alarma en nuestro país. A pesar de los desafíos asociados a un confinamiento que dura muchos días, el paso del tiempo nos permite ajustarnos a un estilo de vida muy distinto. Pero, ¿qué pasa con los más pequeños? ¿podemos ayudarles a sobrellevar mejor la cantidad de cambios que se han producido en tan solo un mes? Algunas de las claves que podemos poner en marcha son:

  • Predicar con nuestro ejemplo. Afortunadamente los niños tienen una gran capacidad de adaptación frente a situaciones nuevas, pero disponen de menos herramientas para expresar sus emociones, y por eso, su cerebro reacciona a este tipo de situaciones basándose en la actitud y el funcionamiento que observa en sus padres o en sus figuras de referencia. Los niños no siempre escuchan lo que les decimos, pero siempre observan lo que hacemos. De modo que, si el ambiente en casa es tranquilo, se fomenta la comunicación y se plantean las rutinas con positividad y flexibilidad, es más probable que los niños se sientan tranquilos y seguros. Cuida su bienestar emocional cuidando primero el tuyo.
  • No exigirles llegar a todo. Es importante prestar atención a nuestro nivel de exigencia. Es una situación que nunca antes hemos vivido y no debemos exigirnos actuar como siempre ni caer en la trampa de llenarnos de actividades. Algunas emociones como la tristeza, el miedo o la preocupación, son compañeros de viaje muy habituales en un mes que lo ha cambiado todo. Es natural que nos sintamos más dispersos, con dificultades para concentrarnos e incluso más cansados. Por eso, ahora más que nunca, es importante prestar atención y respetar nuestras necesidades y las de nuestros hijos. Sin duda, sentirnos bien y tratarnos bien entre nosotros debe prevalecer a la necesidad de cumplir con una rutina o terminar una lista de tareas determinadas.
  • Conectar más con nosotros mismos y con nuestros hijos. Al hilo del punto anterior, aprovechemos esta oportunidad para crear espacios de encuentro para la comunicación donde podamos conocer mejor cuáles son sus inquietudes y preocupaciones, saber qué cosas les ilusionan, qué están echando de menos, aclarar sus dudas, preguntarles qué consecuencias positivas está teniendo esta experiencia de quedarse en casa. Estos espacios pueden crearse compartiendo tiempo con ellos mientras jugamos a juegos de mesa, leemos un cuento o vemos una película.
  • Aprender de nuestros hijos. Ellos son verdaderos expertos en divertirse, crear e imaginar. ¿Por qué no despertar en nosotros estas cualidades? Nadie duda que esta situación es muy dramática y muchas personas están sufriendo, pero no olvidemos que eso no es incompatible con tener ratos agradables y creativos con nuestros hijos (creando nuevas recetas, jugando, aprendiendo cosas nuevas, buscando nuevas soluciones a los problemas, bailando, creando nuevas rutinas, etc.).

Por último, la psicóloga Cristina Green comparte un par de cuentos sobre COVID-19 que pueden ser una buena herramienta para acompañar el mundo emocional de los más pequeños en estos momentos: