El servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital El Pilar del Grupo Quirónsalud ha puesto en marcha una Unidad para el tratamiento de las infecciones osteoarticulares con el objetivo de dar respuesta a pacientes que sufren una infección tras haber sido intervenidos quirúrgicamente ya sea para implantar una prótesis o para tratar una fractura ósea.


"Aunque hemos avanzado en las medidas de control y prevención de la infección durante estas intervenciones," afirma el Dr. Lluís Carrera, jefe de la Unidad de Cirugía de Infecciones óseas y protésicas (UCIOP) del Hospital El Pilar "lo cierto es que el número de cirugías del aparato locomotor y de prótesis especialmente de rodilla y cadera sigue aumentando, por lo que el número de infecciones también".

"El diagnóstico y tratamiento de estas infecciones es complejo ya que hay muchos factores en juego: desde el tipo de paciente, si presenta o no otras patologías, hasta la virulencia del microorganismo causante…" afirma el Dr. Carrera. "Nos suelen llegar pacientes que ya han pasado por dos o más intervenciones y siguen teniendo dolor".

Las infecciones del aparato locomotor se dividen, a grosso modo, en dos grandes grupos: las infecciones de las prótesis articulares y las infecciones del hueso (osteomielitis y pseudoartrosis sépticas), estas últimas, consecuencia de fracturas abiertas o tras intervenciones para solucionar fracturas.

Infección de prótesis articulares

Hablamos de infecciones periprotésicas cuando la infección se produce al implantar una prótesis en la articulación. Esta infección puede presentarse durante los primeros días o semanas tras la intervención (forma aguda), o posteriormente, tras meses o incluso años (forma crónica).

En la mayoría de casos de infección periprotésica aguda, suele ser el mismo cirujano que ha operado al paciente el que intenta solucionarla. Si a las 2 o 3 semanas tras la colocación de la prótesis, la herida quirúrgica no evoluciona correctamente, debemos sospechar que puede tratarse de una infección aguda. En este caso, el tratamiento más frecuente es realizar un desbridamiento quirúrgico precoz, con irrigación de la articulación, cambio de las partes móviles protésicas (sin quitar la prótesis), y tratamiento antibiótico dirigido a la bacteria causante de la infección. Con esta estrategia, denominada DAIR, solo se consigue curar la infección alrededor del 50-60% de los casos.

Por otro lado, muchas de las infecciones que denominamos crónicas, se presentan con un curso indolente, donde el diagnóstico de la infección no es tan claro, circunstancia muy frustrante para el paciente. En muchos de estos casos el paciente solo refiere dolor y/o rigidez en la articulación operada, o presenta un aflojamiento precoz de la prótesis. "Lo primero que debemos hacer en estos casos es descartar la infección" explica el Dr. Carles Amat cirujano de la unidad.


Habitualmente este tipo de infecciones son provocadas por bacterias de baja virulencia que no suelen suponer un riesgo para la vida del paciente, pero sí una disfunción protésica. Estos microorganismos tienen la capacidad de adherirse a la superficie de los implantes artificiales (prótesis, placas, tornillos, etc.) formando una estructura denominada biofilm. Dentro de este biofilm formado en la superficie de la prótesis las bacterias son inmunes al tratamiento antibiótico. En esta situación la única alternativa eficaz de tratamiento es cambiar toda la prótesis infectada.


"Nuestra unidad realiza este recambio en dos fases, y así conseguimos curar la infección en más del 90% de los pacientes" asegura el Dr. Carrera. "En una primera intervención extraemos todos los componentes protésicos y limpiamos toda la articulación, tomamos muestras para identificar la bacteria y colocamos, de forma temporal, un espaciador articulado con antibiótico local. Posteriormente se administra al paciente un tratamiento antibiótico sistémico dirigido, que actualmente y en la mayoría de casos es oral. Una vez curada la infección, el paciente es sometido a una segunda cirugía donde se le implanta la prótesis definitiva".

"La gran ventaja de realizar dos intervenciones, es que tenemos una segunda oportunidad para desbridar la articulación y nos proporciona mayor facilidad para solucionar posibles complicaciones, incluyendo la mejora de la cobertura cutánea si fuera necesario", señala el Dr. Amat.

Osteomielitis y pseudoartrosis sépticas

El otro gran grupo dentro de las infecciones osteoarticulares es el de las osteomielitis y las pseudoartrosis sépticas. Se trata de infecciones casi siempre relacionadas con una intervención quirúrgica previa de una fractura ósea o tras fracturas abiertas; en ambos casos la afectación de la cobertura cutánea juega un papel fundamental.

"En estos casos" afirma el Dr. Pablo Corona, cirujano de la unidad y especialista referente en este tipo de patología, "el tratamiento curativo es siempre quirúrgico; la estrategia innegociable es retirar todo el material artificial, todo el tejido óseo infectado, lo que en ocasiones nos obliga a realizar una resección de grandes segmentos de hueso, y todas las partes blandas y piel no viables".

Según el caso esto supone tener que solucionar grandes defectos de piel y de hueso, lo que constituye uno de los retos más complejos dentro de la cirugía ortopédica.

El tratamiento debe ser absolutamente individualizado y personalizado. "En este ámbito no hay dos casos iguales" resalta el Dr. Corona. En los casos más graves como son las pseudoartrosis sépticas (aquellas fracturas que no consolidan por existir una infección) el tratamiento puede requerir una o varias cirugías. Los objetivos a cumplir son el eliminar todo el tejido óseo infectado, estabilizar el hueso, generalmente mediante fijación externa y asegurar la erradicación de la infección con el tratamiento antibiótico adecuado y la reconstrucción de las partes blandas si fuera necesario".

Una vez erradicada la infección, se procede a reconstruir los defectos óseos existentes. La técnica de reconstrucción dependerá del tamaño del defecto. "En los casos más graves, con defectos óseos masivos, nuestra técnica de elección en la extremidad inferior del paciente adulto son las técnicas de reconstrucción ósea basadas en la osteogénesis a distracción, habitualmente mediante fijación externa, reservando las técnicas microquirúrgicas, como el peroné vascularizado, para la extremidad superior y en el paciente pediátrico", señala el Dr. Corona.

Equipo multidisciplinar

La Unidad de Cirugía de Infecciones óseas y protésicas (UCIOP) del Hospital El Pilar es una unidad multidisciplinar, liderada por Cirugía Ortopédica y Traumatología, pero que involucra a diversos expertos en otras áreas fundamentales para el tratamiento de la infección osteoarticular: internistas especialistas en infección ósea, cirugía plástica reconstructiva, especialistas en diagnóstico por la imagen, microbiología, farmacología y personal de enfermería entre otros.