¿Qué son las varices?

Las varices, telangiectasias o varículas son dolencias frecuentes entre la población de más de 40 años, especialmente la femenina. Por ello, son objeto frecuente de tratamientos estéticos. Sin embargo, hay que incidir en que no se trata de patologías que puedan ser tratadas por igual desde una perspectiva uniforme como terapia estética, sino que, en manos de profesionales especializados, se debe acceder a un tratamiento distinto para cada flebopatía e, incluso, para cada variz. De ahí la importancia de que este tratamiento se realice en un centro de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular atendido por un equipo multidisciplinar, formado en distintas ramas médicas, con el fin de obtener la mejor solución a cada flebopatía.

Las varices son la manifestación externa de alteraciones en el aparato circulatorio producidas por el efecto de la bipedestación, es decir, por el hecho de que el hombre camine y permanezca erguido durante el día y a lo largo de su vida. Esta postura obliga al aparato circulatorio a hacer un sobreesfuerzo, venciendo la fuerza de la gravedad, para conseguir que la sangre vuelva al corazón desde los pies; por ello la circulación de retorno o venosa es especialmente dificultosa en las piernas.

Si a ello se añade el hecho de que muchas personas están sometidas a largas horas trabajando de pie y en un espacio reducido, acabarán, en un 60% de los casos, por presentar algún síntoma de insuficiencia venosa en los miembros inferiores. El sedentarismo y la obesidad, los embarazos, los tratamientos hormonales, así como la falta de ejercicio habitual dificultan, obviamente, el retorno venoso de las extremidades inferiores.

La patología varicosa es también un hecho hereditario, y algunas personas están expuestas genéticamente a esta "herencia varicosa". La manifestación de los síntomas, en estos casos, aparece a una edad muy precoz.

¿Es grave?

La IVC de los miembros inferiores ha de considerarse en principio una afección ‘benigna'. Queremos decir con ello que rara vez constituirá una situación grave con peligro de pérdida de la vida. No obstante, hay que tener en cuenta que para el individuo que la padece, aunque sea ‘menos grave' es la más importante para él y tratar de mejorar o curar su enfermedad es, en su caso, una prioridad evidente. Además, esto conllevará rebajar el coste social del que hablábamos anteriormente, no sólo desde el punto de vista económico, sino también en cuanto a mejoría de la calidad de vida personal, tanto en el aspecto de comodidad familiar como en el aspecto de comodidad social y de relación con el entorno.

Entre los que vemos diariamente pacientes con IVC es bien sabido que ésta se manifiesta en varias fases progresivas, que van empeorando paulatinamente a medida que pasan los años. Vemos pacientes jóvenes, adultos y ancianos, y observamos que la insuficiencia venosa inicialmente se tolera, luego se sufre y, por último, en muchos casos, incapacita. Es tarea de todos nosotros que esta progresión no se produzca y para ello es de suma importancia conocer la etiología, el diagnóstico y el tratamiento preventivo o curativo adecuado.

¿Cuáles son las causas?

El aparato circulatorio humano es un sistema que funciona correctamente cuando se cumplen unos requisitos que permiten que todas sus partes mantengan un perfecto equilibrio.

En el caso de la raza humana, con un sistema venoso no acostumbrado a funcionar en contra de la fuerza de la gravedad, cuando durante la evolución de la especie apareció el Homo erectus, este sistema venoso tuvo que realizar unos esfuerzos de adaptación para conducir la sangre desde los pies hasta el corazón en contra de las fuerzas gravitatorias. Por decirlo de alguna manera, es como si el ser humano no estuviera preparado anatómicamente para caminar en bipedestación. Esta lucha contra la gravedad es lo que provoca que en ocasiones se rompa el equilibrio necesario y, por tanto, aparezca la IVC de miembros inferiores, a la que definiremos como "conjunto de síntomas y signos que se producen cuando hay una alteración del retorno venoso por un desequilibrio de los mecanismos que lo regulan".

Las influencias hormonales, embarazos, predisposición genética y obesidad son los factores que más frecuentemente rompen dicho equilibrio, provocando alteraciones como las varices, que se manifiestan de múltiples maneras, cada cual con un tratamiento diferente. En resumen: a cada variz su tratamiento.

¿Por qué afectan a la mujer más que al hombre?

La mujer padece mucho más que el hombre este tipo de trastornos porque influyen en ella factores hormonales. Las hormonas femeninas provocan una debilidad de la pared venosa que puede inducir a una mayor dilatación de la misma. En las gestaciones, además del aumento hormonal ya sabido, existe un efecto mecánico de presión del útero, que ha aumentado de tamaño, sobre las grandes venas que conducen todo el retorno venoso de las piernas al corazón. Esta circunstancia provoca el consiguiente sobreesfuerzo que se añade al exceso de peso soportado por las piernas durante el embarazo.

También los preparados hormonales destinados al control ovulatorio en la edad fértil, o aquellos otros indicados para evitar la sintomatología propia de la menopausia colaboran en la aparición precoz de las varices.

¿Cómo se diagnostican?

En realidad es imprescindible hacer un estudio vascular correcto con Eco-Doppler de cada variz, y de la persona en general y luego, con la historia clínica en mano, buscar el mejor tratamiento, ya sea farmacológico o quirúrgico. En la planificación de este tratamiento, habrá varices que pueden requerir cirugía, en particular si estamos frente a varices situadas en grandes troncos venosos. Otras, podrán ser simplemente esclerosadas con buenos resultados. Pero habrá algunas otras varices residuales que no han respondido suficientemente bien a estos tratamientos y en ellas, el láser ofrece muy buenos resultados.