¿Qué es el esófago de Barrett?

Esófago de BarrettEl esófago de Barrett es una alteración de la mucosa de esófago que, como consecuencia del reflujo gastroesofágico persistente, se inflama tanto que incluso llega a cambiar de características histológicas. Este cambio de tejido es la única característica que nos permitirá hacer el diagnóstico, es decir, el diagnóstico de esófago de Barrett no se puede establecer por el aspecto de la mucosa en la endoscopia ni por los síntomas del paciente ni por la demostración de un exceso de ácido refluido. Lo único que nos da el diagnóstico es demostrar que en el esófago se encuentra tejido de tipo intestinal (lo que se conoce como metaplasia intestinal) y si no hay tejido de estas características no se puede hacer el diagnóstico de esófago de Barrett.

La alteración de la mucosa que se observa en estos pacientes necesita ser controlada periódicamente porque en muy pocos casos la inflamación puede provocar degeneración del tejido y es necesario detectarlo de forma precoz para poder tratarlo.

¿Qué síntomas produce el esófago de Barrett?

Como ya comentamos al principio, la causa del esófago de Barrett es la enfermedad por reflujo gastroesofágico. Los síntomas son los mismos: pirosis (sensación de ardor que asciende desde el estómago a la boca) y regurgitación ácida principalmente. Una característica de los pacientes con esófago de Barrett es que pese a que la cantidad de ácido refluida puede ser importante, notan menos este ácido y muchas veces no suelen quejarse de pirosis o regurgitación.

¿Cómo se trata el esófago de Barrett?

El esófago de Barrett se trata con medicación que reduzca la secreción ácida del estómago, ya que se trata de pacientes con reflujo gastroesofágico frecuentemente grave. De forma característica estos pacientes requieren dosis más elevadas que las que habitualmente se dan para controlar el reflujo gastroesofágico y de manera ininterrumpida. Pese a tratarse de forma tan intensa, la desaparición de la mucosa metaplásica es excepcional, de forma que lo que conseguimos con el tratamiento es la estabilidad de la mucosa y la disminución del riesgo de que degenere.

En los pocos casos en los que se observe en los controles endoscópicos que la mucosa comienza a degenerar, se puede tratar el esófago de Barrett quemando toda la mucosa metaplásica con radiofrecuencia, o plantear incluso la resección quirúrgica, dependiendo de las características de la lesión y del paciente.