Dentro de las diferentes especialidades médicas, la medicina interna aporta la visión global al enfermo al cual considera como un todo y no tratando una patología olvidándose del resto de enfermedades que el paciente pueda tener.
Está especialmente cualificado para emitir diagnósticos y para ser el médico que se encargue de coordinar a otros especialistas sobre lo que acontece a un paciente. Su área de actuación abarca múltiples conocimientos de las enfermedades sistémicas incluyendo también algo específico del internista como son las enfermedades infecciosas.