Pese a que la Dermatología Clínica trata un gran número de enfermedades, las más habituales son el acné, la rosácea, las verrugas, todo tipo de dermatitis, los lunares, o las inflamaciones cutáneas producidas por la hipersensibilidad o reactividad de las pieles atópicas.

Acné

Nuestro protocolo para el tratamiento del acné y sus cicatrices ha sido desarrollado tras años de experiencia y disponiendo de la mejor tecnología. Combinamos según la necesidad del paciente tratamiento oral, láseres, peelings formulados por nuestro equipo de dermatólogos y Kleresca.

Kleresca es un tratamiento basado en la terapia biofotónica (uso de luz con fines terapéuticos), que reduce la inflamación de la piel provocada por el acné consiguiendo una mejora considerable en su funcionalidad desde las primeras sesiones. Está indicado para tratar tanto el acné adolescente como el adulto, y es una técnica muy beneficiosa para todos aquellos pacientes que no son candidatos para ciertos tratamientos tópicos u orales.

Rosácea

La rosácea es una enfermedad de la piel que presenta inflamación de los capilares faciales. Nuestro protocolo específico combina el láser génesis, la luz de 600 nanómetros junto con fórmulas magistrales para acabar con ella en pocos meses.

Dermatitis

La dermatitis es la inflamación de la piel, puede tener distintas causas y manifestarse de muchas formas. Generalmente, produce una erupción con comezón sobre la piel enrojecida e inflamada.

La piel afectada por la dermatitis puede formar ampollas, supurar, formar una costra o descamarse. Dentro de la dermatitis destacamos la dermatitis atópica (eccema), la caspa y las erupciones cutáneas provocadas por el contacto con distintas sustancias químicas, como cosméticos agresivos o tejidos de origen sintéticos que irritan la piel .

La dermatitis es una afección frecuente que no es contagiosa, pero puede hacerte sentir incómodo y cohibido a quien la padece.

Lunares o lesiones dermatológicas

Los lunares (también llamados nevos o nevus) son pequeños crecimientos cutáneos, generalmente oscuros, que se desarrollan a partir de las células productoras de pigmento de la piel (melanocitos).

Cuando los pacientes desarrollan lunares atípicos, estos se deben biopsiar para descartar posibles melanomas.

La mayoría de los lunares no cancerosos (benignos) no requieren tratamiento pero los que son incómodos o representan una preocupación estética pueden ser extirpados con tecnología láser.