Es una técnica que se realiza sin incisiones, ya que el especialista accede hasta el estómago por vía oral con un endoscopio. Consiste en realizar unos pliegues en el estómago, reduciendo su tamaño de forma permanente. Disminuye así la capacidad del estómago para almacenar la comida y ralentiza la velocidad de su vaciado. Además, se consigue que la sensación de saciedad sea más inmediata. Al acceder al estómago mediante endoscopia, la intervención y la recuperación son más cortas.

En la mayoría de los casos el paciente puede marcharse a su casa al día siguiente de la intervención y retomar sus actividades habituales un día después. Este tipo de procedimiento se recomienda a pacientes con un IMC de entre 28 y 45.