El cáncer de cabeza y cuello se considera a todo aquel tumor desarrollado en la zona superior del aparato digestivo y respiratorio, principalmente en laringe, faringe y cavidad bucal. Habitualmente parte de las células escamosas que hay en las mucosas o en superficies húmedas de órganos como la boca, la nariz y la garganta, aunque este tipo de cáncer puede surgir también en glándulas salivales, aunque con mucha menor frecuencia.

En la Unidad de cáncer de cabeza y cuello los especialistas –oncólogos, cirujanos, anatomopatólogos, radioterapeutas, psicólogos, etc.– trabajan de forma multidiscipliar en todas las fases relativas al diagnóstico, tratamiento, cirugía, etc. del proceso oncológico.

Detección precoz

Como en cualquier tipo de cáncer, la detección precoz es muy importante de cara a realizar el diagnóstico y comenzar el tratamiento con un mejor pronóstico para el paciente. En los tumores de cabeza y cuello suelen detectarse síntomas en estadios tempranos, por lo que es imprescindible acudir al especialista y obtener así un giagnóstico precoz. Los principales síntomas en este tipo de cáncer se manifiestan a través de:

  • Molestias al deglutir, sobre todo alimentos sólidos
  • Dolor constante en el oído al tragar
  • Expectoración prolongada de sangre en saliva o al toser
  • Una llaga en la boca que no cura durante 10 días
  • Cambios en la voz prolongados más de 15 días
  • Inflamación de los ganglios linfáticos durante más de dos semanas

Así, entre los cánceres de cabeza y cuello más frecuentes se encuentran el tumor maligno de labio, cavidad bucal y faringe (en 2017 hubo 2.457 muertes en España por este cáncer), y laringe (1.360 muertes).

El cáncer oral

En España el cáncer oral supone aproximadamente el 2,5% de los tumores malignos que se diagnostican. Según REDECAN, se diagnostican en nuestro país unos 8.486 nuevos casos al año y su incidencia es de 6,7 casos por cada 100.000 habitantes. Tiene una mortalidad de 1,5 por 100.000 habitantes.

Se trata de tumores que surgen en la cavidad oral –parte delantera y central de la lengua, encías, suelo de la boca, mucosa yugal y trígono retromolar.

Factores y población de riesgo

Este tipo de cáncer es más frecuente en varones. La mayoría de casos se dan en mayores de 50 años y la media de edad al diagnóstico es de 62 años. Sin embargo, en los últimos años están aumentando los casos en adultos jóvenes. Los factores de riesgo fundamentales son el tabaco y el alcohol. El papilomavirus y la mala higiene oral también se asocian a este tipo de cáncer.

Prevención

Para prevenir el cáncer oral se debe evitar absolutamente el consumo de tabaco y de alcohol en dosis altas y las prácticas sexuales de riesgo sin protección. Por otra parte, se debe mantener una buena higiene oral y realizar revisiones periódicas en el cirujano oral y maxilofacial o en su dentista.

Detección

Lo más eficaz es la consulta precoz al cirujano oral y maxilofacial o bien al estomatólogo o al odontólogo ante la aparición de los siguientes signos o síntomas: sangrado bucal, pérdida de piezas dentarias, dificultad o dolor al deglutir, dificultad para llevar dentaduras, bultos en el cuello, úlcera que no cura, aparición de placas o lesiones de color blanco o rojo.

Tratamiento

El tratamiento de elección habitualmente es la cirugía, pudiendo ser complementado con quimioterapia o radioterapia. En ocasiones precisa de la extirpación de estructuras que son funcional o estéticamente muy relevantes, como la lengua, labios, mandíbula...

Las técnicas de reconstrucción microquirúrgica, apoyadas por avances tecnológicos en los instrumentos de imagen (microscopios), han mejorado la supervivencia. Ahora es posible realizar extirpaciones de tumores más avanzados y reconstruir los órganos extirpados aportando mayor calidad de vida y supervivencia. Asimismo las mejoras en las técnicas de radioterapia y el desarrollo de nuevos fármacos en el campo de la oncología, como los anticuerpos monoclonales han mejorado los resultados a medio plazo.


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