La mejor manera de prevenir el cáncer de pulmón es no fumar

  • Las campañas sanitarias y la información a la población general y grupos específicos en colegios, empresas, etc. han mostrado una efectividad no desdeñable.
  • El consejo médico en las consultas de atención primaria se muestra como una herramienta antitabaco eficaz.
  • En los casos rebeldes hay que acudir a la unidad de deshabituación tabáquica. El tratamiento psicológico y farmacológico del tabaquismo ha demostrado efectos positivos indudables.
  • En la Unidad de Tabaquismo se aplica un protocolo de trabajo basado en la motivación del paciente para dejar de fumar, la dependencia nicotínica, el consejo médico, la terapia sustitutiva y farmacológica aplicando tratamiento psicológico en caso de necesidad.

El cribado de cáncer de pulmón mediante TAC de baja radiación es efectivo en la detección de cáncer de pulmón en estadios precoces y en la reducción de la mortalidad.

  • El cáncer de pulmón fue la primera causa de muerte por tumores en la población general en España en 2018 (22.896 muertes), por detrás del cáncer colorrectal (12.423 muertes), de páncreas (7.279 muertes), de mama (6.421 muertes) y de próstata (5.793 muertes).
  • En los países desarrollados es el cáncer con mayor mortalidad en varones y el cuarto en mujeres.
  • Del 85 al 90% de los casos se atribuyen al consumo de tabaco.
  • La supervivencia a los 5 años en Europa sigue siendo del 12 al 15% y no se ha modificado en los últimos 30 años.
  • El mal pronóstico se debe a que en el momento del diagnóstico la mayoría de los casos están en fases avanzadas.

Por ello se ha instaurado un programa de detección de cáncer de pulmón en mayores de 55 años, con antecedentes de tabaquismo de más de 30 paquetes/año o 2 paquetes/día durante 15 años, etc. (IAP>30), antecedentes de familiares con cáncer de pulmón, y/o diagnóstico de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) siguiendo el protocolo NLST (National Lung Screening Trial). El resultado mostró una reducción significativa de la mortalidad específica por cáncer de pulmón en el grupo de cribado utilizando tomografía computarizada de baja dosis de radiación (TCBDR) y comparado con el grupo de pacientes cribados con radiografía de tórax. El estudio se repetirá anualmente hasta cumplir 70 años.

Además de la TCBDR se complementará el estudio con una exploración general y funcional con espirometría y estudio de difusión para detectar otras posibles patologías y en los casos negativos aconsejar tratamiento de deshabituación tabáquica a fumadores activos.


La secuencia de estudio del tumor pulmonar tiene cuatro fases:

  1. Sospecha clínica: el diagnóstico se inicia generalmente tras la detección radiológica de una imagen sospechosa o la presencia de síntomas como pérdida de peso inexplicada, expectoración con sangre, alteraciones en la voz, disnea de reciente aparición, dolor torácico, tos persistente, etc.
  2. Historia clínica general y específica: se realiza exploración completa, espirometría basal y tras broncodilatación, prueba de difusión pulmonar, TAC de tórax incluyendo abdomen superior hasta glándulas suprarrenales.
  3. Diagnóstico de naturaleza: existen varios tipos histológicos de cáncer de pulmón que a su vez precisan tratamiento diferenciado y que tienen diferente pronóstico, por ello es necesario obtener un diagnóstico histológico y, hoy día, también molecular. Para ello las técnicas a utilizar se aplican según las características radiológicas del tumor: broncoscopia con biopsia bronquial en tumores visibles, punción transtorácicas guiada por TC, toracocentesis, mediastinoscopia, etc.
  4. Estadificación: la estadificación consiste en detectar y confirmar la extensión local, regional o sistémica del tumor, imprescindible para instaurar el tratamiento más adecuado.

El tratamiento del cáncer de pulmón requiere la estrecha colaboración entre todas las especialidades implicadas.

Se facilita una fluida relación entre los diversos especialistas y se realizan protocolos adaptados a las últimas normativas con arreglo al siguiente principio: siempre y cuando haya posibilidad de tratar quirúrgicamente al paciente, se debe agotar esta vía de tratamiento.

  • Antes de indicar el tratamiento quirúrgico con intención curativa, se realiza una evaluación del estado clínico y funcional del paciente para valorar las posibles consecuencias funcionales y complicaciones.
  • Después, se procede a una evaluación anatómica del tumor analizando su localización y extensión para decidir el tipo de resección: segmento, lóbulo o pulmón. En todos los casos se realiza linfadenectomía mediastínica.
  • En base a todo esto se decide la vía de abordaje: toracotomía o cirugía videotoracoscópica, siendo esta última mejor tolerada por el paciente.
  • Tras la cirugía el paciente es sometido a unos exhaustivos cuidados postoperatorios para detectar y tratar precozmente las posibles complicaciones.

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