¡Bienvenidos a Unidad de pediatría de Quirónsalud Zaragoza!

Vuestros pediatras os mandan unos #saluditos

La Unidad de Pediatría nace con el objetivo de ofrecer una atención integral, personalizada y continuada a los niños y a sus familias. Desde el nacimiento del bebé hasta los 14 o incluso los 16 años.

Un cuadro médico formado por once pediatras de gran prestigio profesional liderados por el doctor Daniel Segura como jefe de pediatría al que se suman los doctores Jesús González, Mª Cruz Monterde, Ana Belén Segura, José Juan Calvo, Javier Sánchez, Gonzalo Herráiz, Isabel Ruiz, Susana Martínez, Pilar Arnauda y Eva María García. Todos ellos trabajan en estrecho contacto con un amplio equipo de profesionales de distintas especialidades para ofrecer una asistencia integral, personalizada, de máxima calidad y con el único fin de que los niños crezcan saludables.

Podéis conocerlos a todos a través de nuestras redes sociales, desde las que os mandan un cariñoso saludito.

Coordinación entre profesionales

El equipo de la Unidad de Pediatría Quirónsalud Zaragoza está compuesto por 11 profesionales que atienden a los niños y familias tanto en consultas pediátricas como en urgencias, lo que facilita una coordinación entre ambas unidades. Esta atención continuada permite derivar pacientes a urgencias para hacer pruebas complementarias que no es posible hacerlas en consulta y hacer el posterior seguimiento clínico, agilizando así los procesos.

Historia clínica única

Una única historia clínica con la que trabajan los pediatras, especialistas y las urgencias, mejora el control evolutivo del niño y la atención continuada.

Pediatras y especialistas trabajan de forma coordinada

La Unidad de Pediatría se completa con un equipo de especialistas en cardiología, endocrinología, cirugía, neurología, oftalmología, otorrinolaringología, traumatología, dermatología o psicología pediátrica. La coordinación entre pediatras y especialistas garantiza la mejor atención ante cualquier patología de forma rápida, completa y segura. Se trabaja de manera conjunta la historia clínica, permitiendo una comunicación ágil y directa aportando un plus de valor en eficiencia.

Atención al recién nacido

La atención al niño se inicia con una consulta precoz a los siete días de vida y posteriormente se realizan revisiones programadas periódicas todos los meses durante el primer año de vida con la misión de apoyar y orientar a las familias y así poder ofrecer una garantía de futuro de salud.

Confianza con las familias

La atención pediátrica comienza antes del nacimiento del bebé y continúa hasta los 14 o incluso los 16 años, lo que permite conocer muy bien a los niños y establecer una estrecha relación de colaboración con las familias, de gran complicidad y confianza.

Protocolos menos invasivos

La actualización de los protocolos de nidos y atención al recién nacido permite que sean menos invasivos y favorecen al recién nacido estar con su madre en todo momento. De esta manera, la exploración al bebé se realiza en la habitación siempre que es posible y se ofrece un asesoramiento por parte del equipo de pediatras, nidos, enfermería y auxiliares continuo las 24 horas del día mientras permanecen ingresados.

Piel con piel

El protocolo de atención al recién nacido favorece en todo momento el "piel con piel", que consiste en colocar al recién nacido en contacto directo con la piel de la madre desde el momento del nacimiento, lo que favorece la lactancia materna y estrecha el vínculo entre el bebé y su madre.

Atención específica para adolescentes

Durante la adolescencia, la Unidad de Pediatría ofrece un acompañamiento mucho más estrecho cuando es necesario, para vigilar la velocidad de crecimiento o detectar a tiempo posibles problemas traumatológicos, de visión o desarrollo o incluso problemas de aprendizaje o autoestima que merecen atención y apoyo. A veces no solo con los chicos y chicas, sino también con sus familias.

En ocasiones los adolescentes consultan por síntomas como dolores de cabeza o dolores abdominales que no se pueden explicar por patologías o mecanismos fisiopatológicos orgánicos y que pueden responder a somatizaciones. La confianza con el pediatra permite que florezcan las cosas que les preocupan y que puede resultar difícil de verbalizar en el entorno familiar.

Seguimiento clínico y evolutivo

El buen conocimiento del niño permite hacer un seguimiento evolutivo personal, sin interferencias, sin pruebas complementarias y tratamientos innecesarios. La formación del equipo médico y la confianza que depositan las familias en él redunda en la salud del niño.

Comunicación cercana

Con el objetivo de estar al lado de las familias ante cualquier duda o necesidad, se favorece la comunicación cercana y continuada para poder hacer un mejor seguimiento de las patologías. La confianza que se genera entre el equipo médico y la familia ayuda a ofrecer una mejor atención a los niños y para ello se disponen de muchas formas de comunicación: a través de la consulta permanentemente, a través de llamada telefónica, videollamada o email.