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Picaduras de medusas: tipos, síntomas y tratamientos

Las picaduras de medusas pueden convertirse en un problema si se desconocen sus posibles efectos y la manera correcta de tratarlos. Desde la unidad de dermatología del Hospital Universitari General de Catalunya nos detallan los tipos más comunes de medusas en España, sus síntomas y tratamientos.

Las medusas se han convertido en un problema relativamente frecuente entre los bañistas que acuden a la playa. Sus tentáculos, causantes de las picaduras, están formados por miles de aguijones punzantes microscópicos que liberan veneno, inyectándolo en la piel. A pesar de que las picaduras suelen ser causadas de manera accidental al pisar o manipular una medusa, es importante tomar precauciones, ya que pueden llegar a afectar de manera grave.

La gravedad de las picaduras de las medusas varía en función de varios factores entre los que se encuentran el tipo y tamaño de la medusa, el estado físico y de salud de la persona, el tiempo de exposición al aguijón y la cantidad de superficie de piel afectada, así como la penetración de la picadura, que puede quedarse en la piel o llegar a los vasos sanguíneos. Es por esto por lo que las consecuencias de una picadura varían tanto entre unos y otros afectados.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran dolor, ardor, marcas rojas o moradas en la piel, ampollas, picazón, hinchazón o dolor pulsátil. En ocasiones en las que estos síntomas son más graves, pueden llegar a provocar dolor de cabeza, náuseas o vómitos, dolores o espasmos musculares, desmayos, debilidad y desorientación, dificultad al respirar o tragar y problemas cardíacos. Para evitar cualquiera de estos síntomas, es recomendable estar pendiente de las banderas de advertencia de las playas, no bañarse si se conoce la existencia de medusas, evitar el contacto directo, incluso aunque estén en la arena, y usar protectores solares.

Los tratamientos existentes para las picaduras de medusa son varios y su aplicación varía según la gravedad de la afectación. Por un lado, es importante no frotar la zona para evitar extender la infección ni tocar los tentáculos, en el caso de que siguieran estando en la piel deben arrancarse con unas pinzas. Tampoco debe lavarse nunca la herida con agua dulce, pues puede provocar la activación de los aguijones; en su lugar es recomendable enjuagar la picadura con vinagre, ya que puede evitar que estos liberen más veneno. Por otro lado, puede aplicarse hielo, siempre que no entre en contacto directamente con la piel ya que se trata de agua dulce, o sumergir la superficie de piel afectada en agua caliente. Para los casos más complicados, es necesario acudir a un médico para aplicar el tratamiento más conveniente, sea un

medicamento oral o la atención de urgencia en los casos más severos.

Afortunadamente, en las aguas que rodean las costas españolas no se encuentran medusas que puedan definirse como de picadura mortal. Las especies más comunes en nuestro país son las siguientes:

  • Carabela Portuguesa: más común en las costas del Atlántico y el cantábrico, este animal, que puede llegar a medir 30 centímetros de largo, se caracteriza por su cuerpo violáceo lleno de gas, que flota en el mar como si de una bolsa de plástico se tratara. Es una especie de peligrosidad elevada por su veneno, aunque no llega a causar ser mortal.
  • Medusa fluorescente: de color rosado y con la capacidad de brillar en la oscuridad, esta medusa cuenta con unos tentáculos que pueden medir hasta 25 centímetros y que liberan un veneno que las posiciona como una de las especies más venenosas del litoral español.
  • Aguamala: con una campana blanca con bordes azulados y 8 tentáculos, es conocida por ser una de las medusas más grandes que habitan el Mediterráneo. Si bien no posee un veneno mortal, puede provocar serias inflamaciones en la piel, incluso aunque el contacto no haya sido directo.
  • Medusa "huevo frito": recibe este nombre por el peculiar formato de su cuerpo, aplanado y amarillento con un centro protuberante anaranjado. Común en el Mediterráneo, esta especie de pequeño tamaño cuenta con una peligrosidad baja, pues a excepción de reacciones alérgicas, causa irritación y picores en la piel.