Libro rojo del GTCIC y RCP 2015Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoUna correcta monitorización de los pacientes con síndrome coronario agudo ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos puede ser clave en la optimización del tratamiento que reciben. Así lo indica la intensivista de Quirón Tenerife Celina Llanos Jorge en el Libro rojo del grupo de trabajo de cuidados Intensivos cardiológicos y RCP 2015. Aspectos prácticos de la atención a la cardiopatía isquémica aguda, presentado en Madrid la semana pasada y en el que participan otros 27 especialistas de todo el país.

Esta publicación, avalada por la Sociedad Española de Medicina Intensiva, nace con el objetivo de ofrecer un enfoque práctico que ayude a la toma de decisiones a los profesionales sanitarios que atienden a las personas que sufren síndrome coronario agudo. 'A pesar de los avances que se han producido en los últimos años en el abordaje del síndrome coronario, este continua teniendo una alta tasa de mortalidad en las unidades de cuidados críticos', asegura la doctora Llanos Jorge, quien considera fundamental el abordaje multidisciplinar de este tipo de pacientes.

La especialista recuerda que la detección precoz y el tratamiento inmediato de la patología coronaria han demostrado ser piezas fundamentales en el éxito de la terapia y la supervivencia de los enfermos. Como también lo es la mejora continua y la formación de los profesionales sanitarios que les atienden, objetivo último de la publicación de este libro.

Con el capítulo 'Monitorización hemodinámica y ecocardiográfica en el SCA. ¿Cómo utilizar estas técnicas para optimizar el tratamiento?', que firma la doctora Llanos junto a la especialista del Hospital General de Catalunya Ana Ochagavía, dan a conocer las principales indicaciones y limitaciones de las técnicas de monitorización del síndrome coronario agudo, al tiempo que analizan la utilidad de la ecocardiografía en la valoración del paciente crítico.

Desde su punto de vista, dar la importancia que merece a la monitorización de los pacientes, que consiste en la medición de sus parámetros vitales, permite a los especialistas detectar de forma precoz los signos de deterioro clínico que se puedan presentar, lo que a su vez contribuye a un mejor ajuste del tratamiento.