Los responsables de la investigación son los doctores Fernando Vivanco y Javier Cuesta, del servicio de Alergología e Inmunología de dicho hospital. Según este estudio, aunque la sandía contiene más de un 90 por ciento de agua, algunas de las proteínas presentes en la pulpa originan en ciertas personas respuestas alérgicas leves, generalmente picor alrededor de la boca que desaparecen en quince o veinte minutos. El principal descubrimiento de sus investigaciones sobre la alergia a esta fruta es que las proteínas que la causan son la malato deshidrogenasa (que aparece por primera vez como alergeno en frutas), la triosa fosfato isomerasa (presente en el látex, el trigo y el lichi) y la profilina (que se da en muchas frutas y pólenes).
Fuente: La Razón