.- En el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, la psicóloga del Quirón Sagrado Corazón, Paloma Carrasco, apunta que gran parte del éxito en la lucha contra el Cáncer está en el modo en el que cada paciente se enfrenta a su enfermedad, para lo que resulta clave que la empatía y la asertividad sean la tónica que domine la relación médico-paciente:" es fundamental que el equipo médico comprenda lo que el paciente está viviendo y nos esforcemos por encontrar la manera más adecuada de decirle las cosas".

La comunicación en este tipo de procesos es fundamental, continúa Carrasco, "pero ésta debe ser siempre de ida y vuelta. Porque "lo que no se dice se queda por dentro y es peor", como decía uno de los personajes de una obra de Alejandro Casona, indica Carrasco. "La enfermedad no afecta de la misma forma a todos los pacientes, por tanto, debemos respetar el ritmo de cada paciente, que puede ser bien distinto. Cada uno necesita su tiempo para asimilar y aceptar el diagnóstico y luego poder hablar de lo que le pasa. Pero siempre, siempre, es mejor hablar que callar. Porque hablar es compartir y al compartir las angustias y penas se hacen menos dolorosas, más llevaderas".

PALOMA1En opinión de la especialista Paloma Carrasco, toda comunicación para ser eficaz debe apoyarse en dos patas: empatía y asertividad.

En el entorno de la relación médico-paciente, es fundamental la empatía para poder entender y comprender al paciente, respetando sus ritmos, cuidando no invadir su terreno, el paciente marca la pauta, el tono, e incluso el sentido del humor con el que expresarse.

En la relación paciente-familia y entorno, la asertividad para encontrar la manera más adecuada de decir las cosas, sin callar, ni acumular dudas y preguntas que pueden resolverse hablando. Asertividad para romper la incomodidad de no poder decir las cosas cómo y cuándo quiero, sin miedo a hacer sufrir a los demás ni generar sólo compasión o lástima (familiares y entorno cercano). Hablar para desahogarse, con normalidad e incluso en clave humorística para ser muy positivos y mantener la esperanza.

Estas premisas son aplicables para cualquier enfermedad o situación grave que sufra el ser humano, concluye Paloma Carrasco.