El temblor es con seguridad el síntoma más conocido pero, por desgracia, los enfermos de Parkinson padecen otros síntomas más incómodos como la torpeza, la lentitud o la pérdida de equilibrio que incapacitan al paciente para realizar tareas cotidianas haciéndole sentirse torpe y dependiente. En este sentido, el simple hecho de abrocharse la camisa, levantarse de la silla o deambular se convierte para ellos en un auténtico reto.
Fuente: Portales Médicos