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A los efectos de acceso a la historia clínica del menor, declaro y certifico que, en la actualidad, ostento la patria potestad sobre el/la menor, comprometiéndome, en caso de que por cualquier eventualidad pierda la patria potestad o tutela sobre el/la menor, a comunicarlo con carácter inmediato al Hospital.

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Lesiones frecuentes del pie en el/la corredor/a de largas distancias y cómo prevenirlas

Últimamente la afición a correr se ha incrementado por diversos motivos, y la satisfacción-beneficio que provoca al corredor tanto a nivel físico como psicológico hace que muchos aficionados pasen simplemente de correr para distraerse sin importar el tiempo ni la distancia a ponerse a correr poniéndose como objetivos competir en carreras populares o urbanas para después pasar a carreras de larga distancia como media maratón y maratones, con lo que se marcan unos retos en los que disminuir el tiempo empleado en la prueba en cada nueva carrera es básico.

Lesiones en el pie del corredorLesiones en el pie del corredorY eso exige más entrenamiento, más dedicación y prevenir mejor las posibles lesiones de los pies.

Cuando el corredor quiere pasar a las carreras de larga distancia o cuando nota molestias en los pies al correr, debe acudir al médico especialista para analizar posibles malformaciones o desviaciones, dismetrías, etc., que pueden afectar no solo a los pies, sino también a los tobillos, las rodillas, los muslos, los glúteos y la columna.

El pie está formado por 26 huesos que están relacionados por un total de 30 articulaciones. Su arquitectura (pie griego, pie egipcio, de los arcos longitudinales que conectan el retropié con el mediopié y el antepié con el pie plano valgo-antepié pronado, y el pie excavado-antepié supinado, así como el arco transverso caído), la existencia de alteraciones de la estabilidad, de alteraciones en el primer dedo como el juanete (hallux valgus) o de hallux rígidus, de dedos en garra, de problemas de sesamoideos, de callos, etc., deben ser detectados y corregidos para evitar lesiones.

El médico estudiará el caso, hará las pruebas oportunas (radiografías, estudio podológico y otros) y ofrecerá las soluciones necesarias para evitar torceduras y esguinces de tobillo, sobrecargas músculo-tendinosas (gemelos, Aquiles, tibiales, peroneos, flexores) sobrecargas óseas como edemas óseos y fracturas de estrés (metatarsianos, básicamente), osteocondritis, fascitis, alteraciones de los sesamoideos, bursitis, metatarsalgias y pinzamientos nerviosos.

El uso de un calzado deportivo adecuado y a menudo de plantillas ortopédicas es esencial.

Las zapatillas deportivas apropiadas son la pieza del vestuario más importantes del corredor.

¡No todas las zapatillas deportivas son válidas!

Además de la arquitectura del pie, de las deformidades existentes, del peso del atleta, debe tenerse en cuenta la superficie sobre la que tiene que correr y las características de la carrera (pendientes para encontrar el ritmo más adecuado para acabar la carrera sin lesiones) para que el calzado sea el apropiado.

Al correr, en el momento de apoyo monopodal, el peso que soporta el pie puede ser entre 3 y 4 veces el peso del corredor. En cada pisada se pasa de la supinación del pie en el momento del toque del talón al neutro en el momento de la pisada y a la pronación en la fase de impulso.

El calzado apropiado debe amortiguar bien, con unos componentes y un grueso de suela capaces de absorber el impacto y tiene que sujetar el pie sin estrangularlo, para permitir este mecanismo de rosca o compensar con calzado pronador-supinador, plantillas ortopédicas y taloneras en caso de ser necesario. El calzado y los calcetines deben permitir mover libremente los dedos, que el pie transpire y evitar la aparición de ampollas, roces, bursitis, durezas y alteraciones de las uñas.


FELICES CARRERAS Y EVITAD LESIONAROS CON UNA BUENA PREPARACIÓN, UNA REVISIÓN MÉDICA A MENUDO Y BUEN MATERIAL.


Xavier Cuscó Segarra

Médico Traumatólogo del Institut Cugat de Traumatología del Hospital Quirónsalud de Barcelona