sueñoImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEl 15% de la población padece algún grado de insomnio, como indica eldoctor Carlos Egea, jefe de la Unidad del Sueño de Hospital Quirón Vitoria, con motivo del Día Mundial del Sueño, que se celebra mañana, 13 de marzo, y que este año está dedicado al insomnio. "La percepción de dificultad para conciliar y/o mantener el sueño, acompañada de fatiga, falta de atención o memoria y/o trastornos del ánimo durante el día afecta especialmente a las mujeres, y a los mayores de 60 años", como explica el doctor Luis Estrade, especialista en trastornos del sueño de Quirón Bizkaia.


"Sólo el 9% de los pacientes con insomnio consultan con un especialista", indica el doctor Egea, lo que significa que la gran mayoría de los casos no se trata o se hace inadecuadamente, convirtiéndose en una enfermedad crónica. Para evitarlo, es fundamental "consultar con un especialista en trastornos del sueño cuando se alarga más de cuatro semanas seguidas", señala el doctor Estrade, "para valorar el caso de forma personalizada y poder aplicar el tratamiento adecuado". El doctor Segundo Ramírez, neurofisiólogo de Hospital Quirón Donostia, subraya que abusar del tratamiento farmacológico sin esta evaluación dificulta su curación: "Hay muchos pacientes que toman pastillas durante décadas, sin solucionar el problema. En el mejor de los casos acuden al especialista tarde, lo que alarga su curación".


La polisomnografía, la prueba diagnóstica de referencia

"La polisomnografía completa, con una noche de ingreso, realizada en un laboratorio del sueño dirigido por especialistas en neurofisiología, es la única prueba que aporta toda la información necesaria para llegar a un diagnóstico personalizado", aclara el doctor Ramírez. Monitoriza las constantes relacionadas con la respiración, el aparato cardiovascular y los estadios del sueño, imprescindibles para establecer un correcto diagnóstico de cualquier trastorno del sueño.


"Casi siempre los pacientes con insomnio acuden a nosotros tarde, tras años de tratamiento farmacológico inadecuado", destaca el doctor Ramírez. Tras una valoración personalizada, que incluye los resultados de la polisomnografía nocturna, se conoce el origen y características del insomnio, lo que permite establecer el tratamiento adecuado. Habitualmente se trata de pacientes con síndrome ansioso-depresivo o con trastornos respiratorios, como la apnea, que genera insomnio por fraccionamiento del sueño y cuyo tratamiento pasa por corregir la afección respiratoria.


El insomnio es una enfermedad que tiene cura

"En los últimos años se ha trasformado el pensamiento científico y el insomnio se considera ya una enfermedad", establece el doctor Egea. Actualmente los tratamientos para abordar el insomnio provocado por ansiedad y/ o estrés depende de su tipología. Si es agudo se aplica inicialmente la opción farmacológica, como hipnóticos, ansiolíticos y melatonina, que favorecen el inicio del sueño. Cuando es crónico se complementa con terapia cognitivo conductual para modificar los hábitos de sueño. "Primero hay que desaprender los comportamientos que impiden conciliar el sueño para sustituirlos por hábitos nuevos". Se trata de seguir unas pautas de higiene del sueño, como la parada de pensamiento, la relajación o la restricción del tiempo en la cama. "Si una persona se despierta a las cuatro de la mañana no debe quedarse dando vueltas, sino levantarse y hacer algo agradable, como leer un rato, e ir poco a poco añadiendo tiempos de sueño", explica el especialista de Quirón Vitoria. Además, la terapia cognitivo conductual permite tratar el origen del síndrome ansioso-depresivo, que no sólo es la causa de la falta del sueño, sino que es potenciado por ella.


"La combinación de ambos tratamientos ofrece muy buenos resultados y, además, permite reducir, en muchos casos, la ingesta diaria de pastillas para conciliar el sueño", afirma. Las personas que no duermen bien durante las horas suficientes para sus necesidades sufren consecuencias negativas a nivel cognitivo, físico y anímico. "El sueño es necesario y dormir bien también significa vivir mejor, ya que un sueño reparador incide positivamente en nuestra calidad de vida", concluye el doctor Egea.