La Fundación Alzheimer España organiza su tercer curso de verano en El Escorial para profundizar en la problemática de los trastornos de conducta asociados a la enfermedad de Alzheimer, unos trastornos que en el último año se han revelado de extraordinaria importancia en el transcurso normal de la vida de los enfermos y de sus familias, tal como se desprende del estudio realizado por la FAE a lo largo de este año con 1.201 familias en toda España. Para abordar esta cuestión, numerosos expertos españoles y europeos participarán en este curso, que tendrá lugar los días 27 y 28 de julio. Entre los temas a debate se estudiará el tratamiento farmacológico de estos trastornos, con especial atención a la polémica utilización de antipsicóticos en pacientes con Alzheimer. Sobre este tema hablarán José Luis González, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, y Pedro Gil, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. También se abordarán los trastornos de conducta asociados al Alzheimer como el principal factor de riesgo de maltrato, una cuestión que analizarán María Herrera, adjunta de Geriatría del Hospital Infanta Elena de Valdemoro (Madrid); y Alfredo Calcedo, profesor de Psiquiatría en la Universidad Complutense de Madrid. Para la FAE, los trastornos del comportamiento son un síntoma clave de la enfermedad de Alzheimer, tan frecuentes como los trastornos de la memoria. Están presentes en más del 90 por ciento de los enfermos: agresividad, vagabundeo, alucinaciones, ideas delirantes, insomnio, deambulación, reiteraciones de gestos y preguntas, falta de reconocimiento de las personas del entorno? Aunque más frecuentes y graves en la fase severa de la enfermedad, pueden estar presentes desde el inicio, como sucede por ejemplo la apatía o falta de motivación para las actividades diarias. Son fundamentales las estrategias de resolución por el cuidador así como las técnicas de modificación comportamental, un tema para el que la FAE ha invitado a Pauline Aalten, investigadora del Departamento de Psiquiatría y Neuropsicología de la Universidad de Maastricht (Holanda) y Gabriella Stoppe, del hospital psiquiátrico universitario de Basilea (Suiza).
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