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A los efectos de acceso a la historia clínica del menor, declaro y certifico que, en la actualidad, ostento la patria potestad sobre el/la menor, comprometiéndome, en caso de que por cualquier eventualidad pierda la patria potestad o tutela sobre el/la menor, a comunicarlo con carácter inmediato al Hospital.

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«Comer menos nunca es la solución»

Nerea Roussel, dietista y nutricionista del Servicio de Nutrición de Policlínica Gipuzkoa y del Hospital de Día Quirónsalud Donostia, incide en la importancia de la reeducación nutricional frente a las prisas por las dietas.

¿Qué buscan los pacientes cuando acuden a su consulta?

A menudo, una pérdida de peso y, muchas veces, ése es un objetivo simplista. Esto ocurre sobre todo en la temporada previa al verano y es un error porque tiene una connotación estética y superficial, porque queremos perder peso para entrar en unos cánones de belleza. Debemos cambiar el chip y entender que mejorar la composición corporal es importante para mejorar la salud, que siempre es o debería ser el primer objetivo para mejorar la calidad de vida, del sueño y sentirnos más activos. Hay que poner el foco en mejorar la composición corporal para sentirnos mejor y mejorar nuestra vida.

¿Esa mentalidad es la que debería mantenerse todo el año?

Las dietas que se enfocan a perder peso de manera rápida no nos reeducan nutricionalmente. Como nutricionistas, nosotras nos centramos en ello, porque entendemos que es comprar boletos para tener una mejor calidad de vida a largo plazo. Ahí reside el éxito, en enfocarlo como un hábito y no como una época de restricción o agobio.

¿Qué diferencia hay entre seguir una dieta por tu cuenta o hacerlo de la mano de un nutricionista profesional?

Vemos pacientes que han realizado dietas por su cuenta y han fracasado, con experiencias negativas y efecto rebote. Hay que recalcar la importancia del especialista en este tipo de casos, porque estamos jugando con nuestra salud. Nosotros no sólo ponemos una dieta, sino que estudiamos cada caso como si fuese único. Realizamos un estudio sobre sus gustos y hábitos, patologías si las tuviera… Se da el mejor servicio personalizado porque la nutrición es y debe ser personalizada.

¿Qué sucede cuando alguien llega a consulta?

Nos gusta conocer la historia del paciente con una entrevista en la que identificamos posibles patologías y problemas que podrían estar relacionados con la causa de la consulta. Creo que lo que más destaca en nosotras es el querer conocer al paciente y empatizar con él. Generar esa conexión es muy importante, porque le acompañaremos en todo el proceso. Además, buscamos acoplarnos a su objetivo. Nosotras les ayudamos a establecer uno saludable y les guiamos en ese camino. No es la parte estética, sino tratar de establecer una buena alimentación y que pueda mantenerla en el tiempo.

¿Qué consejo le daría a un paciente que fracasa?

Lo más importante es que entiendan que la dinámica de consulta no consiste en llegar, pesarse y que se le eche la bronca. Es importante que entiendan que somos las primeras personas que queremos que sus objetivos se cumplan y se sientan cómodos y cercanos para lograrlo. Es importante entender que el proceso no siempre es lineal, sino que surgen errores y recaídas. No debemos tirar la toalla, sino apoyarnos en el profesional y que éste nos ayude a seguir adelante sin rendirse.

¿Por qué, ante la llegada del verano, empiezan las prisas por una dieta contrarreloj?

Porque destapamos nuestro cuerpo y queremos ver nuestra mejor versión. Muchas veces va unido a la desinformación y lleva a no comer y las prisas nunca son buenas. Generalmente no se come bien o se recurre a dietas milagro que han leído. Comer menos nunca es la solución, porque puede tener secuelas realmente graves.

¿Qué es el efecto rebote y por qué se produce?

Sucede cuando se sigue una dieta muy estricta, se come muy poco queriendo adelgazar y se logra, pero lo difícil es mantenerlo a largo plazo. Entonces, pasamos a quemar menos calorías en reposo y, al ser una dieta que no podemos mantener a largo plazo, porque nadie puede vivir así, volvemos a nuestros hábitos y cogemos todo el peso perdido o más.

¿Qué hacemos con nuestra vida social si estamos a dieta?

La clave es encontrar el equilibrio entre el disfrute y cuidar de nuestra salud. Tender al todo o nada no es la solución. Suelo recomendar en verano bebidas refrescantes como el café o té con hielo, zumo de tomate, agua con gas, una tónica… Es conveniente cambiar el chip y generar ambientes saludables, con planes que no sean estar en torno a una mesa bebiendo y comiendo.

¿Cuál es el mayor triunfo para una profesional de la dietética y nutrición?

Hacerle ver al paciente que puede conocer su cuerpo y entender cómo funciona, qué alimentos puede tolerar mejor o peor, que sus digestiones mejoren… El paciente puede venir a consulta con un objetivo real, como mejorar la composición corporal, pero le hacemos ver que hay mucho más y que puede mejorar muchos aspectos que no se había planteado. Lo más importante es generar hábitos, entender que la alimentación es un estilo de vida y no una dieta temporal. Esa reeducación nutricional es el mayor triunfo.

¿Somos lo que comemos?

Rotundamente sí. Cuando un paciente acude a consulta, muchas veces se lleva una sorpresa al ver qué alimentos le sientan bien y cuáles mal. Hay problemas que a veces se normalizan y no hay motivo para determinados síntomas. La gente se sorprendería si viera lo bien que se pueden sentir si comen lo que les sienta bien. Y ese es nuestro reto: que aprendan a comer lo que les ayuda a sentirse bien, para que pueda ser a largo plazo o de por vida.