Se caracteriza por el rechazo a mantener el peso corporal en los valores mínimos normales y por un miedo intenso a engordar, lo que se traduce en conductas de evitación de la ingesta y actividad excesiva.

Consideramos dos subtipos, según la presencia o no de purgas:

  • Tipo restrictivo: la pérdida de peso se consigue mediante la realización de dietas y/o ayuno exclusivamente.
  • Tipo compulsivo/purgativo: la persona presenta regularmente conductas compensatorias (vómitos u otras purgas).

Con el tiempo, un número significativo de personas que padecen anorexia nerviosa tipo restrictivo, empieza a presentar atracones y purgas, y también puede suceder que pacientes con atracones y vómitos practiquen fundamentalmente la restricción y el ayuno para conseguir la pérdida de peso.

Una característica común entre los pacientes anoréxicos es la falta de conciencia de enfermedad. Se afirma que no quieren curarse, que mienten, niegan o mantienen en secreto sus comportamientos. Si bien esta idea apunta a un aspecto importante de la realidad clínica, lo hace de forma confusa, ya que contiene en sí un juicio y, por tanto un posicionamiento que oscurece los hechos, causando aún más incomprensión entre las personas que rodean al paciente.

El fenómeno que subyace a la resistencia al tratamiento es complejo y muy diferente en unos u otros individuos: algunas veces la voluntad del paciente está absorbida por el deseo de alcanzar una estabilidad en la imagen que tiene de sí mismo o en la forma de enfrentar la comida y ello le lleva a aplazar una y otra vez la petición de ayuda. También hay quien no cree estar enfermo porque considera que sus conductas no difieren demasiado de las de quienes parecen llevar una vida normal. Por otra parte, los comportamientos alterados pueden haberse adquirido muy precozmente o de manera gradual, lo que en algunas ocasiones confunde al sujeto haciéndole creer que constituyen parte de su manera de ser.

Muchas personas afectadas por TCA valoran el esfuerzo tanto como temen al fracaso o a la posibilidad de defraudar a los demás y sus días transcurren en el continuo intento de sobreponerse a sus dificultades. Se perciben como carentes de fuerza de voluntad y sienten vergüenza ante cualquier alusión a su estado.

Una gran mayoría de personas que finalmente acuden a consulta, se muestran incapaces de imaginar la vida sin la presencia de obsesiones y fobias alimentarias.