Durante el manejo de una gestación normal, es necesaria la realización al menos de dos ecografías de alta resolución:

  • Ecografía de primer trimestre (semanas 11-14). Su objetivo básico es identificar el número de fetos (gestación única o múltiple), su vitalidad (latido cardíaco) y su tamaño (mediante la longitud cráneo-caudal). Durante esta ecografía se determinan una serie de parámetros que determinan un riesgo determinado para síndrome de Down y otras patologías cromosómicas, como la translucencia nucal, el hueso nasal o el flujo sanguíneo fetal. Estos datos se tienen en cuenta para informar sobre el riesgo de síndrome de Down (denominado screening combinado de cromosomopatías).

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  • Ecografía morfológica de segundo trimestre (semanas 19-22). Se trata de una ecografía detallada en la que el ecografista realiza un "rastreo" lo más exhaustivo posible de la anatomía fetal, analizando estructuras anatómicas con alta complejidad como el cerebro o el corazón fetal. Aunque tiene sus limitaciones, la mayor parte de las anomalías congénitas o malformaciones fetales importantes se pueden identificar mediante este examen.

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  • Ecografías de tercer trimestre. Si el ginecólogo que realiza el seguimiento de la gestación identifica alguna variación del crecimiento normal durante el tercer trimestre (crecimiento fetal acelerado o retrasado respecto a la media) en las ecografías básicas de control en consulta, se puede volver a realizar alguna ecografía de alta resolución de control en tercer trimestre para caracterizar con mayor detalle el ritmo de crecimiento del feto, así como el estado de la circulación de la sangre a través de los vasos sanguíneos y de la placenta (denominado estudio doppler).

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