Quirónsalud

Saltar al contenido

Cinco mujeres en los Andes para demostrar que después del cáncer hay mucha vida

  • De México a Bolivia: así es la expedicionaria Rina Gitler

    rinarina

    Hoy es día de descanso para Rina, Raquel, Felisa, Victoria, Begoña y Estrella, después de haber conseguido en solo dos días atravesar de sur a norte el Salar de Uyuni en MTB; comenzar a adaptarse haciendo ruta hasta las lagunas de altura a 5200 metros, y desplegar la bandera del Reto Pelayo Vida en la cima del volcán Acotango a 6.052 metros de altitud.

    Rina Gitler, mexicana de 45 años, es una de las seis expedicionarias. En esta quinta edición, la organización decidió abrir la convocatoria a 11 países y seleccionar participantes de fuera de España. Cirujana, especialista en reconstrucción mamaria de enfermas de cáncer, ha operado de manera gratuita a través de su Fundación Alma a casi medio millar de mujeres sin recursos.

    Una de las máximas de Rina es poder detectar el cáncer. Con sus libros, su formación y desde su experiencia, anima a las mujeres mexicanas a autoexplorarse y así detectar la enfermedad lo antes posible. Desde el altavoz que le brinda el Reto Pelayo Vida Andes 2019 espera continuar reivindicando un tratamiento digno e íntegro para pacientes que sufren una mastectomía.

    "Desde la cumbre del Nevado Sajama, el gran objetivo de la expedición, gritaré lo más fuerte posible para que los poderes políticos de mi país permitan ayudar a través de la sanidad pública a esas mujeres que como yo, han pasado cáncer y necesitan una reconstrucción de pecho" nos explica Rina en el cuartel general del Reto en el pueblo de Sajama.

    La trayectoria de Rina la ha consolidado como una mujer influyente que aparece a menudo en medios de comunicación. Además, sus mensajes de esperanza y apoyo a enfermos de cáncer también se mezclan con una defensa de la vida sana y el deporte. "Mi lema, ya no solo después del cáncer sino incluso antes, es "Sobrevivir no es suficiente".


    "Hace 10 años me fue diagnosticado cáncer de mama. Cuando enfermé pensé que tenía todo, pero descubrí también que la vida me estaba dando una segunda oportunidad. Si no te gusta algo de tu vida, cámbialo. Lo que tengas que hacer hoy, hazlo. Y desde que me curé esta ha sido mi filosofía de vida" nos cuenta la mexicana. A través de su cáncer encontró una misión en su vida, "antes operaba ‘vanidad’: arrugas, aumento de pecho, volumen de nalgas, labios. Ya no hago eso", dice.

    Como cirujana, encontró una nueva vocación en poder reconstruir cuerpos a los que el cáncer había trastocado. Y así, tanto su vida personal como la profesional, se adaptaron a este nuevo golpe de la vida tornado en oportunidad. La Secretaría de Salud del gobierno mexicano asegura que 2018 hubo 40.537 muertes femeninas por culpa del cáncer. La causa principal, cáncer de mama seguido de cáncer de útero. "En México hay medicina pública y privada, pero solo un 4 por ciento podemos acceder a la privada. Me traté en un hospital privado, con los mejores oncólogos y cirujanos plásticos. Cuando vi cómo había quedado después de la cirugía fue un momento difícil y me planteé: "Si tengo una segunda oportunidad haré algo diferente, entendí el para qué me estaba pasando todo eso".

    Ese fue el caldo de cultivo para el nacimiento de su fundación Alma, de asistencia privada. A través de este sueño, Rina pudo ver cómo cambió su situación cuando una mañana recibe una donación de medio millón de euros. Comenzó a trabajar en un hospital público de México donde, aunque daba uso a sus quirófanos, la asistencia y la inversión provenían de Rina. Intervino en diversos hospitales junto a 14 personas con el mismo compromiso solidario: operando a unas quince mujeres por día sin cobrar absolutamente nada.

    La donación de prótesis externas es el ambicioso proyecto en el que Rina está inmersa. También está promocionando su libro "El sostén de mamá", como parte de su intención de concienciar a las mujeres mexicanas desde que son muy jóvenes en la detección. "Además, cuando las mujeres pueden acceder a la reconstrucción se recuperan antes y mejor que una que sabe que no se podrá reconstruir".

    La unión entre España y México con la incorporación de Rina en el Reto Pelayo Vida es un hecho. Para la cirujana amante de la montaña, esta oportunidad es un regalo. Para este desafío, un honor contar con mujeres como ella. Una muestra más de que el cáncer golpea a capricho y que una vez se supera, merece muchísimo apoyo. Ahora, el reto de vida es poder disfrutar cada instante, porque la vida ya no trata de sobrevivir.

  • Las seis expedicionarias del Reto Pelayo Vida conquista el Acotango, la antesala del Nevado Sajama

    IMG_6438IMG_6438El despertador de la expedición sonaba a las 2 de la madrugada, hora local, para las seis expedicionarias: Raquel, Vicky, Felisa, Rina, Estrella y Begoña, quienes desayunaban a las 2:30 para, media hora más tarde, ponerse en marcha.

    El viento ya acechaba, helado, enviando un aviso desde el mismísimo Nevado Sajama, punto final de la expedición. El volcán Acotango de 6052 metros, medio kilómetro menos de altura que su hermano mayor, el Sajama, es la siguiente fase para poder afrontar, paso a paso, el enorme desafío que las seis supervivientes de cáncer han asumido conquistar.

    Son 16 los montañeros que van a asumir esta tarea. Liderados por Hilario, Macario y Julio, los hermanos Choque, la hilera de valientes comienza a enfrentarse al duro examen que tienen en esta jornada.

    Hilario Choque (33 años) el más joven de los hermanos, tenía 15 años cuando escaló el Huayna Potosí (6090 m). Con 18 se hizo guía, pero no es hasta 2016, cuando consigue el tan ansiado título de guía profesional que concede la prestigiosa UIAGM (Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña). Sus hermanos Julio (40 años) y Macario (38 años), también miembros de la cordada del Acotango, consiguieron ese mismo título cuatro años antes que él. Todos ellos, naturales de Bolivia, tienen en su ADN una aclimatación que, para las expedicionarias, ya constituye un exigente reto.

    El volcán Acotango es una parte del entrenamiento sobre el terreno que deben cumplir las expedicionarias antes de enfrentarse al gigante. Ubicado entre Bolivia y Chile, su zona de influencia directa está protegida entre dos parques naturales, el Lauca por el lado chileno y el Sajama, por el lado boliviano.

    Fue conquistado en 1965 por primera vez, cuando tres chilenos, Pedro Rosende, Sergio Kuntsmann y Claudio Meier alcanzaron su cota más alta. La creencia popular considera que la cumbre sirvió como altar de sacrificios durante el imperio inca.

    En marcha ya están los cámaras que se encargan de grabar para el documental, los guías y las seis supervivientes de cáncer participantes en esta quinta edición del reto. Los vehículos se detienen a unos 5300 metros de altitud, exactamente hasta la llamada mina de azufre, para dejar que los expedicionarios puedan cumplir el resto. El frío es intenso, hay ventisca, y las cinco horas de trayecto a pie se hacen largas y difíciles.

    El terreno es empinado, complicado, con una temperatura de entre 10 y 15 grados bajo cero, pero probablemente con una sensación térmica aún más baja. Los hermanos Choque afirman que lo difícil de este ascenso es como una barrera que la propia montaña se impone para evitar su conquista por montañistas. Quizá, esto sirva de ánimo para las expedicionarias, quienes sufren, y mucho, con el recorrido que lidera Rosa Fernández.

    La marcha se complica debido también a que del suelo se desprenden lascas según llegan las pisadas. La marcha continúa hasta los 5850 metros de altitud, en donde la cresta es casi en su cuarta parte, ‘nieve penitente’. En este momento, la temperatura asciende a cinco grados bajo cero, coincidiendo con la salida del sol. Las expedicionarias, de dos en dos, intentando aplicar con soltura la técnica que tanto los crampones como el piolet requieren: "Esto es como la prueba de selectividad (el Acotango) que deben aprobar si quieren conseguir conquistar la ‘universidad’ (el Nevado Sajama)" nos cuenta Fernández.

    El último y más peligroso tramo, desde los 5900 a los 6050 metros de altitud, exige que las expedicionarias vayan encordadas. La velocidad de viento en cumbre puede ser de 40 km/hora. La peligrosidad se inicia entre los 50 y 60 km/h.

    Es en este momento cuando Rosa Fernández decide unir a las expedicionarias con un criterio adquirido observado su comportamiento en la larga marcha a las lagunas de altura el día anterior. Felisa con Begoña, Raquel con Victoria y Rina con Estrella. "Necesito ver cómo avanzan unidas y por eso he decidido encordarlas en base a fuerza y resistencia" nos explica la himalayista asturiana.

    Unidas, cruzan un sendero de roca blanca muy fino que las adentra en una zona de placas de hielo. Toda la columna llega hasta un estrecho acceso a cumbre, que tiene una inclinación angular de unos 55 grados, lo que dificulta aún más los últimos metros de este volcán. "La última parte no ha sido tan técnica pero sí muy inclinada lo que ha dificultado el avance" explica Marco Capriles, jefe de cordada.

    El peligro al que están sometidas se mezcla con el acecho, aún, de un mal de altura muy probable, un golpe de frío y un cansancio extremo. Las cinco españolas y la mexicana entienden que el acceso al Acotango ha supuesto una aclimatación muy buena antes de poder llegar a la cumbre del Nevado Sajama. "Sin duda, es buena preparación, no solo desde el punto de vista de altura, sino también sirve como entrenamiento para saber cómo deben colocarse los crampones, los arneses, cómo utilizar los bastones, cómo deben caminar, cómo deben ajustarse el casco, el uso del piolet, sistema de cramponajes, y formas de utilización de cuerdas y arneses" explica Macario Choque, otro de los hermanos de la famosa saga de guías de montaña bolivianos.

    Esta nueva fase del reto aporta una muy merecida inyección de energía y positivismo ante el gigante Sajama, al que conocerán en menos de dos días. Juntas, las seis expedicionarias ya han conseguido alcanzar su primer ‘seismil’. Las seis supervivientes de cáncer, valientes y currantes, han sufrido por separado una dura enfermedad, pero han asumido juntas este grandísimo reto del que ya han cumplido una pequeña pero trascendental parte, llamada Acotango.

  • La primera etapa de aclimatación del Reto Pelayo Vida es un ‘4865’

    IMG_6415IMG_6415En unos días, Raquel, Begoña, Felisa, Victoria, Estrella y Rina podrán divisar desde la cumbre del pico de 6542 metros el paisaje Boliviano que este Reto Pelayo Vida tiene preparado para ellas. Fue ayer cuando, por primera vez, divisaron este gigante de rosa y hielo que observa, impasible, el paso del tiempo y no se inmuta ante los desafíos de tantos expedicionarios han imaginado sobre él.

    Esta masa de siglos de historia está habitada por llamas, vicuñas y algunos lugareños que se dedican al pastoreo y para los que la aclimatación es algo intrínseco y la altura no supone desafío alguno. La jornada ha sido, para todas las expedicionarias, de aclimatación profunda. Rosa Fernández, directora de expedición, exigió al equipo un ascenso de 4500 metros con 300 metros de desnivel: "tras las duras etapas vividas en el Salar de Uyuni, mi objetivo es triple, que descanse mucho, que se aclimaten rápido y que el frío intenso deje de ser un problema".

    La ‘ochomilista’ asturiana y directora de esta quinta edición del Reto Pelayo Vida también fija su mirada en la punta blanca de ese Nevado Sajama. La jornada comenzaba a las 5 de la mañana para todo el equipo, para poder iniciar esa aclimatación, antesala de la conquista de la cumbre. Tras un acercamiento a una sencilla zona de géiseres, las 6 supervivientes de cáncer iniciaron un primer ascenso hasta la llamada Laguna Khasiri, situada a 4865 metros de altitud. Seis horas de intenso paseo en ascenso han servido a Rosa Fernández y Marco Antonio Capriles Beltrán, jefe de guías en el Sajama –y que ha llegado a esta cumbre en veinte ocasiones-, para testear la resistencia y la aclimatación de las seis participantes.

    La laguna Khasiri, con un fondo esperanza, se descubría en los entresijos de esta caminata y Rina Gitler, Raquel Millán, Estrella Paulete, Vicky Martín, Felisa Requena y Begoña Conde, han podido descubrir una leyenda vinculada al misterio y el misticismo:

    "Unos campesinos pidieron a la diosa Al Ajayu de esta laguna coger un poco de sus aguas e invocar con ellas a las lluvias para sus tierras. De repente se levantó una ola cristalina en el techo de la laguna".

    Santos Choque, miembro de una gran dinastía de guías de montaña, confiesa al equipo que ésta es una historia que en su familia se ha trasladado de abuelas a madres. Tanto él como sus hermanos son ahora guardianes de esta laguna y sus secretos y conocen a la perfección estas montañas y su entorno. Estos antiguos campesinos decidieron un día que su vida debería estar dedicada a estas montañas y los cuatro hermanos consiguieron la difícil certificación de la UIAGM (Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Alta Montaña) y hoy son ya una leyenda en los Andes.

    Para llegar a esta laguna, la expedición pasó por otras más pequeñas: Kallwani y Taypi Khota. A la montaña en la que Khasiri reposa se llega mediante unos senderos vallados por grandes piedras que han sido abiertos no por el hombre, sino por toros salvajes. El camino se va haciendo mientras el ruido de los pasos asusta a bovinos que no parecen sufrir el frío que comienza a calar en las expedicionarias. En medio de un cráter rocoso, flanqueado por varias montañas -de las que solo una conserva un poco de nieve- está Khasiri.

    Un trayecto de más de una hora y media para poder ladear esta laguna que, con su agua cristalina, deja ver su fondo de piedras y arena de color amarillo o blanco. Este peculiar paisaje y ecosistema, ayudará a Rosa y a Marco, jefe de guías a calcular la resistencia de las expedicionarias ante el próximo y más exigente reto: escalar el volcán Acotango, con una altura de 6054 metros de altitud, quinientos metros menos que su hermano mayor, el Nevado Sajama. Una distancia considerable y un esfuerzo que podrá a prueba la resistencia de nuestras seis expedicionarias.


  • Rosa Fernández, la 'himalayista' que escaló decenas de montañas después de pasar un cáncer

    Rosa Dire 3Rosa Dire 3Desde Sajama, un poblado boliviano con 180 habitantes, se puede observar un gigante de punta blanca que se debate con el cielo desde sus 6542 metros de altitud. Las seis expedicionarias del Reto Pelayo Vida Andes 2019 divisaron su meta desde el Parque Nacional de Sajama.

    En pocos días y siempre que su resistencia lo permita, podrán observar desde el punto más alto del país el paisaje de frío y éxito que estas laderas tienen preparadas para todas ellas. Erigido en mitad de un desierto y tentando a la propia naturaleza y al paso del tiempo, el Nevado Sajama es aterrador y y enigmático a partes iguales.

    Felisa Requena, Estrella Paulete, Victoria Martínez, Raquel Millán, Begoña Conde y Rina Gitler tienen como líder en este desafío a la ‘ochomilista’ Rosa Fernández (Cangas de Narcea, 1960), una grandísima alpinista española con un currículo impresionante que incluye seis ochomiles y ‘Las 7 Cumbres’.

    Rosa formó parte de la historia de este Reto Pelayo Vida participando en su primera edición, en 2015, con un destino como el Kilimanjaro. El techo de África de convirtió en otro de sus trofeos: "Ese reto fue increíble, porque constituyó una experiencia muy distinta. Siempre he escalado junto a mi sherpa y nadie más, pero pudimos llegar a cumbre en equipo con otras compañeras que sufrieron mi enfermedad", afirma Rosa.

    Aunque solo lleva unos veinte años en el arte de coronar montañas, un intento de cumbre fallido en el Sisha Pangma hizo que su objetivo virara hacia el Everest. Un año más tarde, llegaba a esa cumbre en la primera de otras muchísimas metas que siempre están presentes en su brújula. Consiguió conquistar 7 cumbres en dos años: Aconcagua (América del Sur), Elbrus (Europa), Pirámide de Cartenz (Oceanía), McKinley (América del Norte), Kilimanjaro (África), el Monte Vinson (Antártida) y el Everest (Asia).

    "Cuando me diagnosticaron cáncer en 2009, creí que se había acabado mi vida y mis sueños. Operación, radio y antes de quimio, Pakistán" relata Rosa, "El oncólogo me dijo que por un mes que me diera el alta no me pasaría nada: si mi destino era morir, que así fuera pero que por lo menos pudiera cumplir mi sueño en la montaña pakistaní."

    Más pequeña que grande, fuerte y delicada, sonriente pero concentrada en la montaña… Liderará este reto que lleva a seis mujeres y un equipo de casi treinta a abordar el pico más alto de Bolivia. "Mañana ascenderemos a ‘Lagos de Altura’ a 5100 metros en lo que será el comienzo de una exigente aclimatación, necesaria, para poder cumplir este sueño con sabor a Bolivia. Al día siguiente llegaremos a Acotango a 6052 metros.", concluye.

    Este proceso será fundamental para establecer las pautas necesarias antes de poder ponerse en ruta ascendente hacia el pico Sajama. "Aunque realmente sueño con poder llevar a estas tres madrileñas, una andaluza, una extremeña y una mexicana a la cumbre, tengo siempre un nuevo objetivo en mente. En este caso, el imponente K2".

    Todas supervivientes de cáncer de mama, sienten en este viaje de ensueño una responsabilidad y se convierten en aspiración para otros enfermos de cáncer y familiares que viven en incertidumbre. Así, pueden ver, en este Reto Pelayo Vida, una pequeña luz al final de un túnel que esperan cruzar alejados de la tragedia.

    "Siempre pienso que necesito cumplir otro sueño, otra cumbre, y es encontrarme con un patrocinador que vea luz en mí y quiera trabajar con alguien como yo".


  • Del infierno de sal al gigante de roca y hielo

    00La expedición del Reto Pelayo Vida Andes 2019 cambia de escenario con una ruta rumbo al norte que deja atrás el infierno del Salar de Uyuni a 36 grados y el azote constante de un viento caliente.

    Tras dos días de ciclismo intenso, un mal de altura y los 146 kilómetros cubiertos entre la ciudad de Colchani, al sur del salar y la ciudad de Jirira, en la parte más norte del desierto salado, la primera de las dos etapas finaliza con un balance más que positivo: Rina, Felisa, Begoña, Raquel, Vicky y Estrella, supervivientes de cáncer de mama, pedalearon como auténticas campeonas luchando contra las condiciones climatológicas adversas y diferentes molestias.

    Para poder observar desde cerca el gigante boliviano Nevado, de 6542 metros de altitud, los vehículos de la caravana recorrieron más de 300 km desde Jirira a Huancalle, atravesando el Salar de Coipasa. Aunque el trayecto ha sido duro, las lluvias torrenciales que cayeron hace unos días aún están presentes en el terreno en forma de barrizales y zonas pantanosas, las seis expedicionarias pudieron conducir el todoterreno con algo de tensión y también mucha emoción.

    Finalmente, el convoy pudo llegar Huancalle, espectacular lugar que preside el volcán Tata Sabaya y que es considerado por los lugareños el lugar más sagrado de la Tierra, ‘la Pachamama’. En su cima, está el mástil con la bandera que simboliza la grandeza de la cultura y nación aymara. Bajo este gigantesco volcán, se levanta una pequeña iglesia colonial construida durante el periodo colonial español.

    Bolivia, de hecho, proviene de la conquista de los españoles bautizada como "Nueva Toledo". Las pinturas y restos artísticos de la iglesia muestran a la perfección el sincretismo cultural y la visión indígena de Bolivia. Cada semana un sacerdote visita la iglesia al mismo tiempo que un chamán, y ambos ofician los servicios a la población indígena de la región.

    Antes de partir al Parque Nacional de Sajama, los muros centenarios de piedra y misterio de la iglesia darán resguardo a las expedicionarias para que, mañana al amanecer, comience el trayecto rumbo al Parque Nacional de Sajama, y que forma parte del Servicio Nacional de Parques de Bolivia. Para poder aclimatarse durante los días siguientes, las seis expedicionarias deberán realizar diversos ascensos.

    Rosa Fernández, ‘ochomilista’, participante del primer Reto Pelayo Vida Kilimanjaro 2015 y directora de este Reto Pelayo Vida Andes 2019, asegura que el estado físico de todas las participantes es bueno. "Sin embargo, necesitamos saber ya cómo reaccionarán todas a la primera altura grande de 6000. Para hacer cumbre es imprescindible que puedan aclimatarse bien". Mientras tanto, este día de aclimatación podrá servir para descansar y adecuar la emoción y el cuerpo a las condiciones inexploradas por ellas hasta entonces, de este país lleno de energía y experiencias.

    Mientras llega el momento clave de ascenso y sufrimiento, el equipo ya ha aprendido a gritar en aymara el particular grito de guerra, ánimo y homenaje que les acompaña desde ahora hasta la cumbre: "Tag Pachanaka". Por todas subirán ese volcán.

51 resultados
Buscador de Cuaderno de bitácora del Reto Pelayo Vida
Sobre este blog

Quirónsalud repite, por tercer año consecutivo, como Proveedor Médico Oficial de esta iniciativa de Grupo Pelayo Vida que persigue divulgar los beneficios del trabajo en equipo, del afán de superación, de esperanza y, como no, de la práctica deportiva para superar el cáncer. Las seis expedicionarias de la edición Andes 2019 participan en una exigente expedición que incluye más de 100 kilómetros en bicicleta por el Salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo, y un ascenso al Nevado Sajama (6542 m) décimo volcán más alto del mundo y el punto más alto de Bolivia.

Perfil profesional
Archivo del blog

La finalidad de este blog es proporcionar información de salud que, en ningún caso sustituye la consulta con su médico. Este blog está sujeto a moderación, de manera que se excluyen de él los comentarios ofensivos, publicitarios, o que no se consideren oportunos en relación con el tema que trata cada uno de los artículos.

Quirónsalud no se hace responsable de los contenidos, opiniones e imágenes que aparezcan en los "blogs". En cualquier caso, si Quirónsalud es informado de que existe cualquier contenido inapropiado o ilícito, procederá a su eliminación de forma inmediata.

Los textos, artículos y contenidos de este BLOG están sujetos y protegidos por derechos de propiedad intelectual e industrial, disponiendo Quirónsalud de los permisos necesarios para la utilización de las imágenes, fotografías, textos, diseños, animaciones y demás contenido o elementos del blog. El acceso y utilización de este Blog no confiere al Visitante ningún tipo de licencia o derecho de uso o explotación alguno, por lo que el uso, reproducción, distribución, comunicación pública, transformación o cualquier otra actividad similar o análoga, queda totalmente prohibida salvo que medie expresa autorización por escrito de Quirónsalud.

Quirónsalud se reserva la facultad de retirar o suspender temporal o definitivamente, en cualquier momento y sin necesidad de aviso previo, el acceso al Blog y/o a los contenidos del mismo a aquellos Visitantes, internautas o usuarios de internet que incumplan lo establecido en el presente Aviso, todo ello sin perjuicio del ejercicio de las acciones contra los mismos que procedan conforme a la Ley y al Derecho.