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Cinco mujeres en los Andes para demostrar que después del cáncer hay mucha vida

  • El mal de altura hace acto de presencia, pero ¡seguimos adelante!

    IMG_6315IMG_6315La segunda etapa del Reto Pelayo Vida Andes 2019 y también segunda jornada de recorrido por el Salar de Uyuni casi se cobra un abandono. La expedicionaria extremeña Estrella Paulete sufrió un durísimo golpe de altura que le ocasionó una deshidratación grave.

    El mal de altura que había sufrido Estrella le produjo vómitos y diarrea, pero ninguno de estos achaques consiguió que abandonase. La expedicionaria, de 38 años, Policía Nacional destinada en Madrid y superviviente de un cáncer de mama, realizó un gran esfuerzo y aún con fuertes dolores de estómago, pedaleó cada kilómetro y llegó a la meta.

    Minutos después de la salida, Estrella conseguía reponerse lo suficiente como para unirse al grupo y cumplir con el recorrido que separaba Isla Pescado de Jirira: 45 kilómetros difíciles con una temperatura de unos 32 grados, que pusieron en jaque la estabilidad de todo el equipo. El resto del pelotón, formado por las madrileñas Begoña Conde, Victoria Martínez y Raquel Millán, la almeriense Felisa Requena y la mexicana Rina Gitler, llegó al fin de la etapa con mucho esfuerzo pero sin ningún problema de salud.

    "Ha sido muy duro, he dormido poco y he sentido lo que es el miedo a perder este Reto y los efectos de una deshidratación. Pero me he negado a retirarme: si he superado un cáncer, he entrenado tanto y llevo conmigo en esta bicicleta a tanta gente entre otras candidatas que no han podido vivir esta experiencia, enfermos de cáncer a los que quiero mandar mucha fuerza, a toda mi familia y a la Policía Nacional, no me iba a rendir ahora. Jamás", aseguraba Estrella al incorporarse de nuevo a la travesía.

    A pesar de que durante los primeros kilómetros, esta valiente expedicionaria se mantuvo algo descolgada del pelotón, poco a poco ha conseguido adentrarse en el ritmo y en este desierto de sal áspero y misterioso a partes iguales, alcanzando el kilómetro 26 junto a la directora de expedición, Rosa Fernández.

    Ahora, desde Jirira, a orillas del salar de Uyuni, la expedición partirá temprano hasta el norte, el mismísimo parque de Sajama. En esta localidad Rina, Felisa, Begoña, Vicky, Raquel y también Estrella, comenzarán unas durísimas etapas de entrenamiento para poder aclimatarse y enfrentarse con músculo y ánimo el Nevado, de 6542 metros de altitud.

    Todo el equipo deberá entonces ascender a una zona de lagunas de 5200 metros, subir el monte Acotango (6000 metros), y enfrentarse a las extremas condiciones climatológicas. El Reto Pelayo Vida está mostrando su faceta más exigente, pero ninguna de las expedicionarias parece darse por vencida. El pico más alto de Bolivia y el décimo volcán más alto del mundo ya está acechando, impasible, para poder ser el culmen de este Reto Pelayo Vida Andes 2019. Las expedicionarias, sin duda, han viajado hasta el país boliviano para conseguirlo.

  • Primera etapa en el salar superada. Pedaleando en un cementerio de trenes

    IMG_6203IMG_6203La 5ª edición del Reto Pelayo Vida Andes 2019 ya ha conseguido superar la primera parte de este desafío. La distancia entre la ciudad de Uyuni, a orillas del Salar, con Isla Pescado, en el centro del desierto, fue recorrida en MTB por las seis integrantes del equipo: Vicky, Rina, Estrella, Begoña, Felisa y Raquel.

    Esta primera etapa comenzó en el enigmático cementerio de trenes, donde maquinarias de hace más de un siglo se amontonan a merced del óxido y el tiempo. Para Begoña, este es un lugar especial: "Mi abuelo limpiaba trenes en la Estación del Norte de Madrid y me llevaba con él. El olor a fuel, la imagen de la itinerancia de trenes sobre sus vías… me suponen un recuerdo muy emotivo y creo que mi abuelo estaría muy orgulloso de mí en este momento al verme comenzar este reto desde este lugar después de haber superado un cáncer, enfermedad que sí pudo con él."

    Esta difícil sección de esta aventura comenzó al amanecer, con el pelotón pedaleando a baja velocidad y con mucha cautela. A la cabeza, Rosa Fernández, directora de esta expedición y participante del Reto Pelayo Vida Kilimanjaro 2015, seguida de las seis expedicionarias. Más de diez horas de travesía sobre un desierto salado y blanco, que empezó dibujando una línea de ciclistas más compacta y terminó con más distancia entre ellas. El entrenamiento al que cada participante se ha sometido durante los meses previos ha sido clave para poder enfrentarse a esta experiencia tan exigente.


    Dolores de cabeza, problemas intestinales, deshidratación son los principales problemas a los que puede exponer la altitud a las participantes. Además, el cuerpo tiene que prepararse para enfrentarse a 35 grados de temperatura y un sol incidiendo de forma directa y refleja debido a la placa de sal sobre la que iban a pedalear. Para ello, todas las expedicionarias tuvieron que beber mucha agua e intentar así evitar una posible deshidratación

    Estrella, una de las expedicionarias, sufrió un pequeño malestar aquejada del mal de altura y un calor sofocante. A pesar de todo, consiguió superar esta primera etapa. Por ahora la extremeña se recupera en el campamento de Isla Pescado, con un fuerte tratamiento constante para recuperarla de la hidratación que sufre.

    Con 40.000 años de historia, el día grande de este lugar de sal sucedió en la jornada en que las expedicionarias lo cruzaban, coincidiendo con el Día Mundial del Turismo. El presidente Evo Morales se presentó en el Salar de Uyuni para dar un impulso a este mágico lugar y poder erigirlo punto estratégico del país andino.

    Ahora queda pasar la noche en la isla salvaje poblada de cactus y rocas autóctonas, para poder superar la segunda etapa que consta de 45 km desde Isla Pescado a Jirira. Las expedicionarias tendrán que recuperar fuerzas para evitar abandonar este Reto que ya sobre el mapa se trazaba complicado.

  • El Reto Pelayo Vida Andes 2019 llega a Uyuni

    PHOTO-2019-09-27-14-23-43PHOTO-2019-09-27-14-23-43Rina, Vicky Estrella, Felisa, Begoña y Raquel llegaron a la ciudad de Oruro, centro neurálgico del país, desde La Paz. Con los equipos de ciclismo y montaña preparados, las seis expedicionarias comienzan, ahora sí, el durísimo Reto que este año las está esperando.

    Por el camino, pudieron vivir la experiencia de viajar en el clásico Tren Andino durante las ocho horas de recorrido hasta Uyuni, el lugar que aspira a convertirse en el de mayor interés turístico de América. Llegando a la base de la expedición, a pocos kilómetros de la entrada en el salar, se alza uno de los escenarios más sorprendentes de Bolivia: el cementerio de trenes, donde se acumulan locomotoras de vapor de hace dos siglos que transportaban minerales y metales.

    Este botín fue meta de algunos bandidos históricos, como Butch Cassidy y Sundance Kid, que llegaron hasta Uyuni para intentar asaltar uno de estos convoyes, hasta que ambos fueron asesinados en 1906 en la ciudad boliviana de San Vicente. Con la crisis de los materiales, las máquinas fueron abandonadas en esta zona, que ahora presenta una imagen fantasmagórica a la que le sigue tentando hoy día el óxido y la sal que corrompe su color y estado.

    Todas las integrantes del equipo, que han padecido cáncer de mama, tendrán que pedalear hacia Aquaquisa (al sur del Salar), y desde ahí, llegar a Isla Pescado (en el centro del Salar de Uyuni). Antes de que saliera el sol y con frío (unos siete grados bajo cero), las expedicionarias se ponen en marcha para cumplir con esta etapa que ya cuenta con dificultad. A 3650 metros de altitud y con una superficie de 11.000 km cuadrados, este es un yacimiento de sal peculiar y llamativo por su tamaño. Sobre este manto de sal se acumulan 70 capas de sal distintas. Aunque las seis expedicionarias cuentan con un físico entrenado y saludable, lo cierto es que el mal de altura y el cansancio pueden afectarlas a la hora de llevar a cabo este desafío.

    "Después de haber pasado por un cáncer, esto será un juego, duro, pero un juego después de todo lo que hemos pasado todas nosotras". Así es como Rina, la participante de origen mexicano de este año, anima a sus compañeras y a sí misma. Y es que, tal y como nos aseguran las expedicionarias y nos demuestran con sus hazañas año tras año, "del cáncer también se sale e incluso eres capaz de poder hacer cosas increíbles después, como atravesar el Salar de Uyuni pedaleando y escalar el décimo volcán más alto del planeta".

  • El Gobierno boliviano recibe al Reto Pelayo Vida Andes 2019

    IMG_4633IMG_4633Las integrantes del Reto Pelayo Vida Andes 2019, cinco españolas y una mexicana, han sido recibidas por el gobierno de Evo Morales en una de sus primeras etapas en el país andino. Vicky, Estrella, Raquel, Felisa, Begoña y Rina, todas supervivientes de un cáncer de mama, se reunieron con la ministra de Culturas y Turismo, Wilma Alanoca, y el viceministro de Turismo Marcelo Arze, en la sede ministerial del casco histórico de la Paz.

    "Os recibimos con los brazos abiertos y un entusiasmo gigante. Estamos muy contentos de que seis mujeres valientes y supervivientes den esta lección de vida en el escenario que representa nuestro país", explicó la ministra Alacona. En su discurso, también se reafirmó sobre la importancia de poder ser ejemplo y representación de otras mujeres que están pasando por una enfermedad tan dura como es el cáncer, asimismo, habló de la necesidad de la detección.

    Después de este hito, las expedicionarias del Reto Pelayo Vida se dirigirán a Oruro, una de las principales ciudades de Bolivia. En este nuevo destino, abordarán el ‘Tren Andino’ para partir a Uyuni. Esta zona minera, se encuentra también rodeada por el desierto de sal del mismo nombre. Como curiosidad, este Salar es el escenario de la batalla final que se disputa en la película ‘El Último Jedi’, de la saga Star Wars.

    Algo menos cinematográfico pero igual de espectacular, este lugar será también la primera prueba de este exigente Reto Pelayo Vida. Durante 130 kilómetros, las seis integrantes de este desafío pondrán a prueba su resistencia realizando, en dos etapas y sobre una MTB, este recorrido a 3.800 metros de altitud.

    Aunque suene duro, lo cierto es que esta primera parte del viaje servirá como aclimatación para poder llegar a coronar el Nevado Sajama. Los 6542 metros de altura que hacen de este pico el punto más alto del país boliviano y el 10º volcán más alto del mundo, unido a la posibilidad de sufrir mal de altura, enfrentarse a las bajísimas temperaturas (hasta 25 grados bajo cero), son también parte de este reto, quizá el más exigente hasta la fecha.

    En la edición de 2019, las candidatas al Reto Pelayo Vida han sido 282 mujeres que han superado un cáncer y que buscaban poder cumplir sus sueños en este mágico lugar del planeta que es Bolivia, pedaleando también por el Salar de Uyuni, que compite este año por ser el lugar turístico más interesante de Sudamérica.

    En estos cinco años de Reto Pelayo Vida, han sido 808 candidatas deseando poder viajar al Kilimanjaro en 2015, cruzar el Atlántico en 2016, pisar el Ártico en la expedición Polar de 2017, o pedalear a través del Annapurna el año pasado. Pisando ya suelo boliviano, hay 26 las mujeres que, en todas las ediciones de este reto, han podido superarse a sí mismas y alcanzar un sueño de superación personal y física que, durante su enfermedad, se antojaba imposible.

  • Andes 2019, objetivo de altura para demostrar que hay mucha vida después del cáncer

    La lucha contra el cáncer es uno de los principales retos a los que se enfrenta actualmente la medicina y superar esta enfermedad representa una auténtica gesta para quienes lo padecen. Y para demostrar que después del cáncer hay mucha vida, el Reto Pelayo Vida reúne un año más a mujeres supervivientes al cáncer dispuestas a recorrer Los Andes (Bolivia) y dar esperanza a todas aquellas que se encuentran en la situación por la que ellas pasaron con éxito.


    Las seis expedicionarias de la edición Andes 2019 son Vicky, Raquel, Begoña, Felisa, Estrella y Rina, que representa por primera vez una incorporación de otro país (México). Juntas participarán en una exigente expedición que incluye más de 100 kilómetros en bicicleta por el Salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo, y un ascenso al Nevado Sajama (6542 m) décimo volcán más alto del mundo y el punto más alto de Bolivia, con un doble objetivo: demostrar que hay mucha vida después de esta enfermedad y trasladar un mensaje de esperanza y lucha a todas las mujeres que han padecido o estén actualmente en tratamiento de esta enfermedad.

    Un reto que el Grupo Quirónsalud no se podía perder y, por ello, repite por cuarta edición consecutiva como Proveedor Médico Oficial, tras haber participado en las ediciones Trasatlántica 2016, Polar 2017 y Annapurna Bike 2018.

    Asimismo, el reto ayuda a poner en valor la importancia del deporte que, además de estar relacionado con la salud tanto en la prevención de enfermedades como en la calidad de vida, refleja una serie de valores con los que Quirónsalud se identifica y fomenta en todas sus acciones: el esfuerzo por la mejora continua, el espíritu de superación y el trabajo en equipo como garantía para ofrecer lo mejor a la sociedad.

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Sobre este blog

Quirónsalud repite, por tercer año consecutivo, como Proveedor Médico Oficial de esta iniciativa de Grupo Pelayo Vida que persigue divulgar los beneficios del trabajo en equipo, del afán de superación, de esperanza y, como no, de la práctica deportiva para superar el cáncer. Las seis expedicionarias de la edición Andes 2019 participan en una exigente expedición que incluye más de 100 kilómetros en bicicleta por el Salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo, y un ascenso al Nevado Sajama (6542 m) décimo volcán más alto del mundo y el punto más alto de Bolivia.

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