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Blog del Dr. J. L. Carrasco, Dir. Científico Unidad de Personalidad y Comportamiento de Ruber Juan Bravo

El reto de hacer las cosas de otra forma en depresión

Depresión

Los especialistas que día a día tratamos trastornos de salud mental graves como la depresión sabemos del sufrimiento de los pacientes y de sus familiares. Conocemos, también, las consecuencias de no tratar de forma precoz y adecuada esta enfermedad porque es el factor de riesgo más importante de suicidio. De hecho detrás del 65% de las muertes por esta causa se esconde una depresión grave. Además, otras enfermedades mentales como los trastornos de personalidad, los de alimentación, de ansiedad, acoso escolar, etc suelen ‘acompañarse’ (comorbilidad) de depresión. Por este motivo me parecen muy interesantes las conclusiones del XVI Seminario Lundbeck: "Dale la vuelta a la depresión", recientemente celebrado.

Los expertos reunidos en esta convocatoria coinciden en que ha llegado la hora de hacer cambios en el abordaje, prevención, tratamiento y comunicación a la población de esta enfermedad tan discapacitante y prevalente. De hecho, es el trastorno de salud mental más frecuente en España y Europa. Pero, sin embargo, aún cuenta con elevadas tasas de infradiagnóstico.

Parte de la necesidad de este reclamo al ‘cambio’ llega de la mano de los resultados de la última encuesta encargada por la compañía Lundbeck: "Qué saben los españoles de la depresión". En ella han participado 1.700 personas residentes en España con más de 18 años.

Los datos revelan que casi el 50% de los españoles piensa que la depresión se puede fingir. Así lo cree, incluso, hasta un 35% de los que sí han padecido la enfermedad. Un dato "preocupante" que constata una visión "frívola" que banaliza la depresión, ha destacado uno de los autores del trabajo, el doctor Miquel Roca, coordinador de la Unidad de Psiquiatría del Hospital Juan March de Mallorca y profesor titular de la Universidad de las Islas Baleares.

"Tenemos que trabajar para intentar diferenciar el cuadro depresivo de lo que no es una enfermedad. Hablamos de un cuadro grave, pero parte de la población no lo entiende como una patología sino como una respuesta no adaptativa", ha lamentado este psiquiatra. Se suma a este dato, el hecho de que el 39,6% de las personas que la han padecido creen que el profesional más adecuado para tratar la enfermedad es el psicólogo frente al 22,3% que opina que debe ser el psiquiatra. En el caso de los que ni la han sufrido ni la sufren, un 47,8% opta por el psicólogo y un 30%, por el psiquiatra. Se detecta, por tanto, aún "cierta predisposición social a que el psiquiatra o el médico de familia no sean mayoritariamente la primera opción en caso de que se sospeche la existencia de una depresión, sino que la mayoría prefiere acudir al psicólogo antes que consultar con el psiquiatra. Se suma a ello, "el hecho de que gran parte de la población entrevistada haya considerado que la depresión es siempre consecuencia de factores externos, cuando los genéticos y biológicos de cada individuo son mucho más predisponentes que los primeros".

Sabemos que, en la gran mayoría de los casos, la depresión responde al tratamiento, y en muchos de ellos se consigue la desaparición de los síntomas. Pero la enfermedad sin tratar dura, como promedio, de 6 a 9 meses y puede llegar a cronificarse. El diagnóstico y tratamiento precoces resultan esenciales, por tanto, para el mejor pronóstico de la enfermedad, de ahí que los expertos insistamos de forma reiterada en acudir al médico de familia o al psiquiatra a la menor aparición de los síntomas. Pero como bien ha apuntado Guillermo Lahera, profesor de Psiquiatría y Psicología Médica de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), "la depresión bien tratada se puede curar, pero el tratamiento tiene que ser individualizado e integral". Además, un elemento esencial de dicha terapia individualizada es la implicación del paciente. "Una buena relación terapéutica y una alta adherencia al tratamiento aumentan las probabilidades de éxito", ha insistido este experto.

Depresión

¿Y la población infanto-juvenil?

La especialidad de psiquiatría infantil fue aprobada en España en 2014, de ahí que sea una especialidad más o menos ‘reciente’ dentro de nuestras fronteras en comparación con otros países europeos. Hay que tener en cuenta que uno de cada ocho menores padece algún trastorno mental dentro de nuestras fronteras y uno de cada cinco (1,6 millones) está en situación de riesgo de sufrirlo. Y la depresión es, sin duda, uno de ellos y de los más importantes. Para los menores afectados y sus familias supone un hándicap para su crecimiento, sus relaciones sociales, su formación educativa y su desarrollo personal. Pero, sobre todo, y como ha apuntado el Dr. Corteza, los expertos tienen que saber que "el cuadro depresivo infantil es diferente al del adulto: el niño deprimido no te dice que está triste. Es más, suelen enfocarlo más hacia el enfado. En ellos, también los tratamientos difieren, de ahí la importancia de especialistas en este campo".

El tratamiento "debe ser integral y a largo plazo. Y en algunos casos no es necesario la administración de fármacos. En depresión leve, se recomienda psicoterapia y en depresiones moderadas y graves hay que combinar psicoterapia y fármacos", ha aseverado el experto.

Los padres no deben asustarse ante la expresión tratamiento a largo plazo. Los especialistas creemos que no debemos ‘dejar signos residuales’ y sabemos que la depresión en etapas infantiles o adolescentes se relaciona con mayores probabilidades de sufrir trastornos depresivos durante la etapa adulta cuando no se trata de forma adecuada.

El papel de atención primaria

Como bien ha puesto de manifiesto Vicente Gasull, coordinador del grupo de salud mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), "Atención primaria es la puerta de entrada del sistema sanitario y los médicos de familia ocupan una posición privilegiada para la detección precoz de síntomas, ya que conocemos al paciente y a su familia a lo largo de muchos años", pero también "deben ser un filtro", ha precisado.

Los trastornos mentales ocupan el 30 % de los problemas de salud atendidos en los centros de salud. Además, la prevalencia de la depresión como trastorno de salud mental atendido en los mismos se sitúa en torno al 19,5 %. En el caso de los jóvenes, por ejemplo, se sabe que acuden a su médico aquejados de dolores musculares, cansancio o malestar general, aunque la auténtica realidad pasa desapercibida. Porque muchos de los adolescentes que recurren a los centros de salud por sus síntomas físicos en verdad necesitan ayuda para su mente. De ahí, la relevancia de que los médicos de cabecera puedan interpretar ‘las señales’ de alerta para poder derivar a sus pacientes en los casos necesarios.

Desde este blog quiero hacer una llamada de atención a los profesionales sanitarios, a los afectados y a sus familias para que entre todos dejemos de subestimar los ‘signos’ de la depresión. Debemos darle una pronta respuesta para lograr así la mejor recuperación del paciente y evitar síntomas residuales de una enfermedad que cuando no se trata de forma precoz y correctamente se cronifica y, en los peores casos, conduce al suicidio.


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Bienvenidos, este nuevo espacio en la red nace con el objetivo de extender los "lazos" entre padres e hijos, aumentar el conocimiento sobre la posible existencia de trastornos de comportamiento y personalidad, y aportar la mayor información necesaria que contribuya a preservar la salud mental de nuestros adolescentes y jóvenes.

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