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Blog de la Unidad de la Mujer del Hospital Quirónsalud Zaragoza

  • Osteoporosis en la menopausia

    Artículo de la Dra. Laura Baquedano, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza

    La osteoporosis es una enfermedad sistémica del esqueleto que se caracteriza por una baja masa ósea acompañada de un deterioro en la arquitectura del hueso, dando lugar a un aumento de la fragilidad ósea. Su prevalencia es mayor en mujeres, sobre todo tras la menopausia, debido al cese brusco de los estrógenos.

    La osteoporosis es un problema de salud pública y tiene mayor incidencia en las mujeres posmenopáusicas. En todo el mundo, alrededor de 200 millones de personas padecen osteoporosis y se estima que cada año se producen en consecuencia 1.6 millones de fracturas de cadera, 1.7 millones de fracturas de antebrazo y 1.4 millones de fracturas vertebrales. La OMS estima que el 40% de las mujeres mayores de 50 años puede sufrir una fractura en su vida:

    • Fracturas vertebrales: Son las fracturas osteoporóticas más frecuentes, y también las más difíciles de detectar, ya que 2 de cada 3 son asintomáticas. Sus consecuencias son: dolor de espalda, pérdida de altura disminución de la calidad de vida, aumento del riesgo de nuevas fracturas y aumento de mortalidad.
    • Fracturas de cadera: Aumentan con la edad, produciéndose unos 15 años después de las fracturas de muñeca y vertebrales. Son las más devastadoras en cuanto a complicaciones y mortalidad. El mayor riesgo de muerte se produce en los 6 meses posteriores a la fractura (20%), reduciéndose posteriormente con el tiempo. Del 80% restante, aproximadamente el 50% sufrirá pérdida de la capacidad funcional.
    • Fracturas de Colles: Según series son las de más temprana aparición. Pueden impactar negativamente sobre de calidad de vida.

    Es importante conocer la cronología de la pérdida de masa ósea; una vez alcanzado el pico de masa ósea en torno al inicio de la edad adulta, se produce una lenta pérdida de masa ósea, en meseta, hasta llegar al momento de la menopausia; en ese momento, coincidiendo con el descenso brusco de los niveles de estrógenos, se produce una pérdida ósea acelerada.

    El diagnóstico de osteoporosis se basa en la detección de los factores de riesgo mediante la historia clínica médica y la medición de la densidad de masa ósea mediante densitometría ósea de columna lumbar y cadera. Entre los primeros destacan: edad avanzada, tabaco, delgadez (IMC<19), antecedentes familiares de fracturas, menopausia precoz, dieta pobre en calcio y vit D y toma de algunos tratamientos como corticoides o fármacos utilizados para el cáncer de mama. Haber tenido una fractura previa por osteoporosis también indica que los huesos son más frágiles y susceptibles a sufrir nuevas fracturas.

    La prevención en la pérdida de masa ósea en fundamental: los hábitos de vida saludable, determinados por la alimentación, ejercicio regular y la ausencia de tóxicos sobre todo tabaco, y un consumo moderado de alcohol, juegan un papel importante para evitar la osteoporosis y en la menopausia adquieren especial importancia., En general, se recomienda tomar 1.200 mg de calcio elemental diario total (de la dieta y suplemento si es necesario), y 800 unidades internacionales de vitamina D. Las principales fuentes dietéticas de calcio incluyen la leche y otros productos lácteos, como queso, yogurt, verduras verdes, como la col rizada y el brócoli, las sardinillas en aceite y la quinoa La vitamina D se absorbe en la piel gracias a la luz solar, pero dado el ritmo de vida de la población en activo pasando gran parte del día en los interiores y la utilización de cremas de alta protección solar, no es infrecuente encontrar niveles por debajo de lo normal siendo necesaria su suplementación.

    Cuando las medidas higiénico-dietéticas no son suficientes, es necesario instaurar un tratamiento farmacológico. Las personas con mayor riesgo de fractura son las que tienen más probabilidades de beneficiarse de ello. Se recomienda seguir una terapia con medicamentos en aquellas mujeres posmenopáusicas con antecedentes de fractura vertebral o de cadera por fragilidad o que tengan osteoporosis diagnosticada en la medición de la densitometría. Además, se recomienda tratamiento farmacológico para las personas con osteopenia (paso previo a la osteoporosis) y que tengan además otros factores de riesgo asociados de fractura.

    Las caídas aumentan significativamente el riesgo de fracturas por osteoporosis en adultos mayores. La adopción de medidas para prevenir las caídas puede reducir el riesgo de fracturas. Dichas medidas pueden incluir evitar alfombras, caminar con escasa luz o sobre superficies húmedas.

    Existen múltiples alternativas para mejorar la densidad mineral ósea y la microarquitectura del hueso evitando así la aparición de fracturas. Se indicará terapia hormonal cuando la paciente tenga además síntomas de menopausia como sofocos, sudores nocturnos.. Hay otros fármacos que van dirigidos exclusivamente a mejorar el tejido óseo y pueden administrarse fundamentalmente vía oral o subcutánea con diferentes posologías. El profesional sanitario, atendiendo a las preferencias de la paciente, decidirá cuál es la alternativa más segura y eficaz en cada caso de necesitarla, según el tipo de osteoporosis y la historia personal de cada paciente.

  • Incontinencia urinaria femenina

    Artículo del Dr. Alberto Lanzón, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza

    La incontinencia urinaria es un problema muy común en la mujer sobre todo a partir de la etapa postmenopáusica.

    En muchas ocasiones se trata de una situación embarazosa para las pacientes que sienten cierta vergüenza a la hora de admitir el problema. En otras, se considera como algo fisiológico y dentro de la normalidad en la transición a la etapa menopáusica. Por tanto se trata de una patología, infradiagnosticada, infravalorada e infratratada y que puede alterar de forma muy importante la calidad de vida de la persona afecta.

    Se define como la manifestación por parte de la paciente de la pérdida involuntaria de orina.

    Los tipos de IU más frecuentes en la consulta ginecológica son:

    • Incontinencia urinaria de esfuerzo: pérdida involuntaria de orina que coincide con el aumento de la presión abdominal desencadenado por la actividad física
    • Incontinencia urinaria de urgencia-vejiga hiperactiva: pérdida involuntaria de orina asociada con un fuerte deseo de orinar (urgencia). Suele acompañase de aumento en la frecuencia diurna y nocturna
    • Incontinencia urinaria mixta: asociación de los síntomas de esfuerzo y de urgencia miccional

    La prevalencia de esta patología, en muchas ocasiones infradiagnosticada, es del 30-40 % entre los 50 y los 70 años. Por debajo de los 50 años es mucho menos frecuente, en torno al 10%.

    Existen una serie de factores de riesgo bien establecidos para la IU:

    • Parto vaginal. Número de partos. Duración de los mismos. Peso de los recién nacidos
    • La edad, por desgaste de los tejidos.
    • La obesidad o sobrepeso
    • Factores ocupacionales (trabajos que supongan grades esfuerzos físicos, deportes de impacto)
    • Enfermedades respiratorias crónicas
    • Toma de ciertos medicamentos: antihipertensivos, diuréticos, antidepresivos
    • Prolapso de órganos pélvicos
    • Historia familiar, factores genéticos

    El diagnostico se basa en la anamnesis o historia cínica y una detallada exploración física. Con estas dos herramientas deberemos lograr los siguientes objetivos:

    • Objetivar y cuantificar la pérdida de orina
    • Comprobar si existen factores predisponentes
    • Evaluar el impacto sobre la calidad de vida
    • Descartar patología ginecológica o urológica asociada
    • Decidir estudios complementarios
    • Considerar el tratamiento más oportuno

    Las medidas o tratamientos para minimizar o corregir la sintomatología son las siguientes:

    • Favorecer las dietas equilibradas ya que se ha demostrado que el sobrepeso es un factor de riesgo independiente para la incontinencia.
    • Evitar el consumo de bebidas y alimentos irritantes vesicales que contengan gas, cafeína, teína, el chocolate y comidas con mucho picante
    • Hay alimentos que aumentan la producción de orina como la sandía, el melón, las ensaladas, los espárragos….De igual manera el alcohol también tiene efecto diurético
    • Reeducación o entrenamiento vesical. Evitar malos hábitos miccionales
    • Fisioterapia. Los ejercicios del suelo pélvico, ejercicios de Kegel, pueden mejorar hasta en un 60 % la IU.
    • Tratamiento farmacológico para la IU de urgencia. Son tratamientos crónicos, normalmente un comprimido al día, con una eficacia entre el 40-60%.
    • Tratamiento de al atrofia urogenital con geles vaginales con estrógenos.
    • Tratamiento quirúrgico de la IU de esfuerzo con mallas suburetrales libres de tensión con uno índices de mejoría de la calidad de vida y de curación muy altos, 85-90%.

    La conclusión final es que se trata de una patología muy frecuente y que aunque pueda resultar incomoda de exponer debemos consultar con nuestro ginecólogo ante la aparición de los síntomas ya que en un porcentaje elevado de pacientes podremos mejorar de manera significativa la calidad de vida.

  • Anticoncepción intrauterina: DIU

    Artículo de la Dra. Sara Ruíz, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza

    DIUDIUEl dispositivo intrauterino (DIU) es un método anticonceptivo reversible de larga duración, altamente eficaz y costoefectivo. Es un método seguro, que no requiere la actuación de la usuaria, indicado en cualquier edad incluso en adolescentes. La eficacia de estos DIUs alcanza el 99%.

    ¿Qué tipos de DIUs existen?

    Podemos dividir los DIUs comercializados en este momento según su composición.

    • DIU-Cu: este DIU actúa liberando cobre con una función gameticida sobre los espermatozoides evitando así la fecundación. Existen DIUs de cobre con carga para 5 o 10 años. Las contraindicaciones son escasas, entre ellas la existencia de infección genital en el momento de la inserción. Este DIU no interfiere con el ciclo menstrual manteniendo la menstruación tal y como era previa al uso del método.
    • DIU-levonorgestrel: el DIU hormonal sólo gestagenos es un dispositivo intrauterino con liberación continua de levonorgestrel. Su mecanismo de acción, además del efecto cuerpo extraño intrauterino, se basa en evitar la proliferación endometrial y en aumentar el espesor del moco cervical evitando asi la fecundación y la implantación. Es un DIU libre de estógenos por lo que las contraindicaciones son escasas, destacando entre ellas la infección genital en el momento de la inserción, el cáncer de endometrio o los miomas que distorsionan la cavidad uterina. Existen DIUs de dos tamaños diferentes con carga hormonal para 3 o 5 años, el de menor tamaño facilita su inserción en pacientes nulíparas y adolescentes. En este caso el patrón de sangrado se ve alterado, disminuyendo la cantidad de menstruación, sin conservar la regularidad del ciclo. El sangrado intermenstrual es frecuente los primeros meses, disminuyendo los episodios de sangrado con el tiempo y llegando a alcanzar la amenorrea en el 20% de los casos en el primer año. Esto hace que sea un método ideal para controlar el sangrado menstrual abundante.

    Ambos tipos de DIU pueden colocarse en cualquier momento del ciclo siempre y cuando el embarazo este descartado, en el caso del DIU-Cu el efecto anticonceptivo es inmediato mientras que en el DIU-levonorgestrel se recomienda utilizar un método de barrera los primeros 7 dias. Su inserción debe ser realizada por un especialista en ginecología, aunque es una técnica sencilla que se realiza en consulta de manera ambulatoria. Requiere un control ecográfico a las en 6-8 semanas que asegure su normal disposición.

    Las complicaciones de estos dispositivos son infrecuentes, pero aparecen en la mayoría de casos al poco tiempo de la inserción, destacando la migración a cavidad abdominal o la expulsión del mismo.

    La fertilidad se recupera de manera inmediata tras la retirada del dispositivo.

  • Infecciones vulvovaginales

    Artículo de la Dra. Patricia Rubio, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza

    Las infecciones de la vulva y vagina ocasionan numerosas visitas médicas, muchas de ellas a través de urgencias, debido a lo molesto de la sintomatología.

    El 75% de las mujeres presentan un cuadro de este tipo a lo largo de su vida y al menos un 50% repiten con un segundo episodio. Un 8-10% de estas pacientes, padecen cuadros prolongados o de repetición, debido, en la mayoría de casos, a un diagnóstico incorrecto o un tratamiento insuficiente.

    Las vulvovaginitis cursan con inflamación de la mucosa vaginal y/o la piel de la vulva. Durante la edad fértil la causa mas frecuente es la infecciosa, si bien, existen otras etiologías como la irritativa o la alérgica. Los síntomas más habituales son el picor y el escozor, acompañado o no de secreción. A la exploración, la vulva y vagina aparecen eritematosas, edematosas y sensibles al roce. Pueden asociarse lesiones ulceradas, fisuras o vesículas.

    La candidiasis es la vulvovaginitis infecciosa más frecuente en Europa, seguida por las vaginosis bacterianas. Es importante aclarar que estos patógenos forman parte de la microbiota normal de la vagina pero se ha dado alguna circunstancia que les ha permitido proliferar en exceso. Un descenso de la inmunidad local (por la toma de antibióticos, en pacientes diabéticas o inmunodeprimidas ) o una alteración del pH vaginal (embarazo, toma de anticonceptivos, productos de higiene íntima) son las causas más frecuentes.

    Las vulvovaginitis candidiásicas son las más habituales. Están ocasionadas por la proliferación excesiva de un hongo que convive en la microbiota normal de la mayoría de mujeres, la cándida. La cándida albicans es la responsable del 90% de los episodios.

    La mayor parte son cuadros no complicados, que cursan con picor y escozor intermitente e intenso. Suele acompañar una secreción blanca y densa sin mal olor. El tratamiento se realiza con antifúngicos tópicos en pautas cortas.

    Si el cuadro se complica o persiste pueden alargarse las pautas locales o asociarse tratamientos por vía oral. En estos casos se recomienda administrar coadyuvantes que favorezcan la recuperación de la biota vaginal como los probióticos tópicos.

    No se trata de una enfermedad de transmisión sexual, pero la pareja puede presentar síntomas. Sólo en este caso requerirá tratamiento.

    Las vaginosis bacterianas están ocasionadas por la proliferación excesiva de varias bacterias patógenas, fundamentalmente anaerobios Gram negativos. Igual que en la candidiasis, el cuadro se produce en el contexto de una alteración del ecosistema vaginal. En este caso, el picor no es tan intenso, incluso puede ser una molestia. El síntoma característico es una secreción acuosa muy abundante y con mal olor.

    Únicamente deben tratarse los cuadros sintomáticos y no los hallazgos incidentales en citologías o cultivos realizados por otro motivo. El tratamiento se realizará con antisépticos y desinfectantes en los casos más leves, y con antibióticos los más severos o resistentes. Los probióticos y prebióticos reconstituyentes de flora son interesantes. No es necesario tratar a la pareja sexual.

    La clave para un correcto tratamiento es el diagnóstico adecuado realizado por el personal capacitado. Por eso, debemos huir de la autoprescripción o de los tratamientos dictados por personas inexpertas.

  • Ejercicios de Kegel para el suelo pélvico

    Artículo de la Dra. Elena Bescós, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza.

    86442927_xl86442927_xlLos ejercicios de Kegel fueron inventados por el Dr. Arnold Kegel (sexólogo estadounidense) en 1940 para mejorar el tono del músculo pubococcígeo.

    El parto es una de los factores de riesgo más importantes para sufrir una disfunción de suelo pélvico, la musculatura del periné se ve afectada comprometiendo su función de soporte.

    Es fundamental comenzar a realizar los ejercicios de Kegel de forma precoz. Gracias a ello, conseguiremos una buena recuperación postparto de nuestro suelo pélvico.

    El beneficio obtenido de su realización comenzará a notarse tras 2 meses de práctica habitual. El 60% de las pacientes que refieren incontinencia urinaria minimizarán sus síntomas con una práctica de Kegel regular.

    ¿Cómo puedo identificar los músculos del suelo pélvico?

    La contracción muscular que debe realizar será similar a la contracción capaz de parar el chorro miccional (ésta acción no debe realizarse como ejercicio, solo para identificación de la musculatura).

    También puede identificar la correcta contracción tumbada boca arriba, con las piernas ligeramente flexionadas y los pies apoyados. Colocará dos dedos en el área situada entre vagina y ano y la otra mano sobre el abdomen. Contraerá el periné como si quisiera retener el deseo miccional apreciando que el abdomen permanece relajado.

    Tipos de ejercicios

    • Lentos: Apretar los músculos del suelo pélvico mientras cuenta 5 segundos, relajar mientras cuenta 10 segundos.
    • Rápidos: Apretar y relajar los músculos del suelo pélvico tan rápido como sea posible mientras cuenta 5 segundos.

    Es recomendable realizar 30 contracciones de cada tipo 2 veces al día.

    Los ejercicios pueden ser realizados tumbada boca arriba, sentada, a cuatro patas o de pie.

    Es recomendable su realización diaria y asociándolo a un tramo horario para facilitar su cumplimiento.

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Un blog del servicio de ginecología de Quirónsalud Zaragoza en el que se abordan las patologías más habituales de las diferentes etapas de la vida de una mujer.

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