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Blog de la Unidad de la Mujer del Hospital Quirónsalud Zaragoza

  • Anticoncepción de urgencia

    Artículo de la Dra. Laura Cotaina, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza (Fuente: protocolos SEGO/SEC. Anticoncepción de urgencia. 2013)

    La Anticoncepción de Urgencia (AU) es la utilización de un fármaco o dispositivo para prevenir un embarazo después de una relación sexual coital desprotegida o en la que se haya producido un potencial fallo del método anticonceptivo. Es una segunda oportunidad para evitar un embarazo no deseado, pero que no debe ser considerada, en ningún caso, un método anticonceptivo de uso habitual.

    INDICACIONES

    • Coito sin protección.
    • Rotura, retención o mal uso del preservativo.
    • Mala utilización o posible fallo del método hormonal utilizado:
      • Uso de fármacos que interaccionan con dicho tratamiento
      • Olvidos de 2 o más píldoras combinadas
      • Olvido de más de 36 h en píldoras de Desogestrel
      • No utilización de método barrera adicional en pacientes que inician primer ciclo de tratamiento hormonal en día diferente al primer día de regla
      • Tiempo mayor a 14 semanas desde la última administración AMPD sin utilización adicional de método barrera
    • Retirada imprevista, no localización, expulsión parcial o completa DIU
    • Violación en una mujer sin anticoncepción previa

    MÉTODOS UTILIZADOS

    1. Levonogestrel (LNG)

    • Se puede utilizar hasta 72 horas de la relación sexual no protegida
    • Su mecanismo de acción es inhibir o retrasar la liberación de un óvulo desde el ovario cuando se toma antes de la ovulación, condicionado por un retraso en el pico preovulatorio de LH. Además posiblemente, impiden que los espermatozoides y el óvulo se encuentren, dado que afectan al moco cervical y a la capacidad de los espermatozoides de adhesión al óvulo la ovulación.
    • No puede impedir la implantación de un huevo fecundado, por tanto no sería eficaz una vez ya iniciada la implantación, de este modo se descarta su acción abortiva Sólo son eficaces si se toman en los primeros días después de la relación sexual y antes de que el óvulo sea liberado desde el ovario y de que los espermatozoides lo fecunden.
    • No puede interrumpir un embarazo ya establecido ni dañar un embrión en desarrollo
    • Contraindicaciones
      • Gestación ya conocida, aunque su utilización no produciría efectos teratógenos par el embrión o feto
      • Pacientes con hipersensibilidad al LNG o su excipiente la lactosa monohidrato. Debe evitarse por tanto en pacientes con intolerancia a la galactosa, insuficiencia de lactasa de Lapp o malabsorción de glucosa-galactosa.
      • Insuficiencia hepática grave
    • No recomendable sí IMC >25, en estos casos valorar AUP y DIU cobre
    • Los síndromes graves de malabsorción, como la enfermedad de Crohn, pueden disminuir la eficacia.
    • Su utilización no precisa de exploración clínica ni ginecológica previa.
    • Se puede utilizar en cualquier momento del ciclo. No hay contraindicación para usarla varias veces en el mismo ciclo aunque esto puede producir alteraciones en el ciclo.
    • Se puede utilizar durante la lactancia materna, aunque para evitar la exposición del lactante se aconseja administrarla inmediatamente después de una toma y retrasar la siguiente toma al menos durante las 8 horas siguientes
    • Pueden aparecer alteraciones menstruales, en el caso de retraso de más de 3 semanas, se debería hacer un test de embarazo.
    • Seguridad
      • Método seguro para todas las mujeres. Se puede utilizar en cualquier edad de la vida reproductiva, desde la adolescencia, hasta el final de la edad fértil.
      • No tiene ningún efecto en la fertilidad futura.
      • No aumenta el riesgo de embarazo ectópico
      • Si se tomara por error y la mujer ya estuviera embarazada no se han encontrado efectos teratógenos.
      • No aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular ni de tromboembolismo
    • Efectos secundarios:
      • Son leves y de corta duración, siendo los sangrados irregulares los más frecuentes.
      • Otros efectos que pueden aparecer son cefaleas (20%), fatiga, náuseas (12-13%), molestias abdominales, dismenorrea (13-15%) y aumento de la sensibilidad mamaria
    • La menstruación suele aparecer en la fecha esperada, pero en alguna mujer se puede adelantar o retrasar algunos días.
    • Si aparecen vómitos en las primeras 2 horas después de la toma de LNG, se debería repetir la dosis o valorar la inserción de un DIU de Cu.

    2. Acetato de Ulipristal (AUP)

    • Único método de anticoncepción de urgencia vía oral con licencia para ser usado entre las 72 y las 120 horas después de la relación sexual no protegida
    • Su mecanismo de acción va a depender del momento del ciclo menstrual en el que se administre. Su principal mecanismo de acción es la inhibición de la ovulación por inhibición o retraso de la rotura folicular al retardar el pico de LH, acción similar al levonorgestrel, pero a diferencia de éste, tendría también efecto si ya se hubiera producido la elevación de la LH preovulatoria. Teniendo en cuenta que el riesgo de embarazo es más alto en los 2 días alrededor de ese pico periovulatorio, en esos días el acetato de ulipristal sería más eficaz que el levonorgestrel. Si ya ha ocurrido la ovulación no sería efectivo, al igual que el LNG.
    • Se cree que podría afectar a la capacidad del embrión de implantarse en el endometrio, aunque no está demostrado para la dosis utilizada en anticoncepción de urgencia, por lo tanto podemos decir que no es un método abortivo
    • Contraindicaciones
      • Gestación. Debe descartarse siempre
      • Asma grave no controlada
      • Intolerancia a la galactosa
    • No utilizar durante la lactancia. Desechar leche en los 7 días posteriores a la toma
    • No recomendable si IMC > 35. Sería recomendable el DIU cobre
    • Interacciones/ Uso de otros medicamentos:
      • En mujeres que están tomando medicamentos inductores enzimáticos, no se puede usar AUP durante el tratamiento o en los siguientes 28 días después de finalizarlo. Estos fármacos serían antiepilépticos (barbitúricos, carbamacepina, eslicarbazepina, oxcarbacepina, fenobarbital, feniotína, topiramato, lamotrigina, primidona, rifinamida), antibióticos (rifampicina y rifabutina), antiretrovirales (ritonavir) y la hierba de San Juan.
      • No debe utilizarse junto a fármacos que incrementen el pH gástrico, como antiácidos, antagonistas de los receptores de H2 y con los inhibidores de la bomba de protones, ya que pueden reducir las concentraciones plasmáticas de AUP y disminuir su eficacia.
      • En pacientes que utilizan anticonceptivos hormonales orales se debe recomendar método adicional:
        • Durante 14 días en caso de anticonceptivos combinados, excepto Qlaira que serían 16 días
        • Durante 9 días en píldoras de solo gestágenos
      • No recomendable uso concomitante con levonorgestrel
    • Efectos secundarios:
      • Náuseas, dolores de cabeza y abdominales son los más habituales, y suelen ser leves y autolimitados.
      • No se debe de utilizar más de una vez en el mismo ciclo
      • Sí aparecen vómitos en las primeras 3 horas después de la toma de AUP, se debería repetir la dosis o valorar la inserción de un DIU de Cu.

    3. DIU de Cobre

    • Puede ser insertado hasta 120 horas (5 días) después de la primera relación sexual no protegida
    • Su mecanismo de acción fundamental se ejerce sobre el endometrio, si es usado tras la fecundación, afectaría a la receptividad endometrial, evitando la implantación. Ejerce una acción gameticida, fundamentalmente espermicida, dificultando la fertilización. Además, tiene un efecto tóxico sobre el óvulo y sobre la función y viabilidad del espermatozoide.
    • Es el método más efectivo de los tres con una tasa de fallo del 0,09%. A pesar de ellos los dos métodos farmacológicos son considerados los más convenientes y aceptables
    • Un aspecto positivo es, además de su alta eficacia, la posibilidad de mantenerlo como método anticoncepción a largo plazo.
    • Contraindicaciones
      • Gestación
      • Sepsis puerperal
      • Tras un aborto séptico
      • Enfermedad inflamatoria pélvica activa
      • Sangrado vaginal sin diagnosticar
      • Niveles persistentes de Beta-HCG o enfermedad trofoblástica maligna
      • Paciente portadora de otro DIU
      • Infección de transmisión sexual activa (cervicitis purulenta, gonococia o chlamydia) hasta su resolución
      • Tuberculosis pélvica
      • SIDA no bien controlada con tratamiento antiretroviral
      • Miomas uterinos con distorsiones severas de la cavidad uterina
      • Neoplasia genital sin tratar
      • Endometritis postparto o postaborto
      • enfermedad de Wilson
    • Interacciones/ Uso de medicamentos
      • No existe ninguna interacción medicamentosa, es la única opción de AU para pacientes que han utilizado en los últimos 28 días algún inductor enzimático
    • Efectos no deseados
      • La perforación uterina es una complicación poco probable (1/1.000).
      • Dolor durante la inserción
      • Sangrados más abundantes y prolongados, que suelen ir disminuyendo pasados unos meses

    ASPECTOS LEGALES

    En el caso de un menor de 13 años que ha mantenido relaciones sexuales, debemos poner los hechos en conocimiento de las autoridades, pues por debajo de esa edad, penalmente el consentimiento del menor para mantener relaciones sexuales no es válido, y por tanto, podríamos estar ante un delito de agresión o abusos sexuales.

    En las adolescentes entre 14 y 16 años el profesional tendrá que hacer una valoración del grado de madurez. La capacidad de comprensión de la información, ofrecida esta en términos asequibles y comprensibles, sería el único requisito exigido para otorgar plena eficacia al consentimiento del menor, que será el único que decida no solo el tratamiento, sino también a quien se le facilita la información relativa a su tratamiento, debiéndose respetar al máximo su derecho a la confidencialidad de su historia clínica. La mayoría de edad médica se considera por encima de los 16 años.

    LIBRE DISPENSACIÓN

    Desde el 28 de Septiembre de 2009, en España, la AU con LNG es de libre dispensación en las farmacias.

  • Virus del Papiloma Humano y Prevención

    Artículo de la Dra. Pilar Tajada, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza

    El virus del papiloma humano (VPH) es un virus de ácido desoxirribonucleico que pertenece a la familia Papoviridae. Se caracteriza por su pequeño tamaño y ausencia de envoltura en su estructura.

    Se considera la infección de transmisión sexual más frecuente, ya que hasta el 80% de las personas han estado en contacto con este virus alguna vez en su vida, y más del 50% de los hombres y mujeres sexualmente activas estarán infectados en algún momento.

    Su importancia radica en que la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH) es el agente causal de la práctica totalidad de neoplasias de cérvix y de sus lesiones precursoras, pudiendo detectarse hasta en el 99,7 % de los casos de cáncer cervical.

    El VPH no solo se relaciona con el cáncer cervical, sino también con el de vulva, el anal, el oral, y el de pene, y también es responsable de lesiones benignas conocidas como condilomas.

    Epidemiología

    El cáncer de cuello uterino (CCU) es el cuarto cáncer en frecuencia en la mujer a nivel mundial, y un 83% de los casos se dan en países en vías de desarrollo.

    En España la incidencia del cáncer de cérvix se halla en el segmento bajo europeo, con una tasa ajustada a la población mundial del 7.8 (por 100.000 mujeres / año), en España mueren al año 848 mujeres por cáncer de cérvix.

    Aunque la infección persistente por VPH es una condición necesaria para el desarrollo de lesiones precursoras y cáncer cervical, no es una causa suficiente.

    Existen una serie de factores de riesgo asociados a la infección por VPH que favorecen el desarrollo de la enfermedad:

    • Tabaco
    • Inicio precoz de las relaciones sexuales.
    • Elevado número de parejas sexuales y contacto con varón de riesgo.
    • Inmunodepresión

    También se han identificado algunos factores protectores:

    • El uso continuado del preservativo reduce el riesgo de infección por VPH.
    • Se ha descrito que en las usuarias de DIU que son VPH positivas se acelera el aclaramiento del virus, probablemente por una implementación de la inmunidad local provocada por el dispositivo.

    Tipos de VPH

    • Virus de Alto Riesgo: Los tipos de VPH 16 y 18 son los responsables del 70–75% de los cánceres de cérvix. Otros 10 tipos explican el 25-35% de los casos restantes.
    • Virus Bajo Riesgo Oncogénico: 6, 11, 40, 42, 43, 44, 53, 54, 61, 72, 73, 81. Los responsables del condiloma son fundamentalmente el 6 y el 11 que no se consideran oncogénicos. El contagio es por vía sexual, aunque raramente es posible una transmisión por inoculación a través de las manos o por fómites. La probabilidad de contagio en un solo coito es de un 50-70%. El periodo de incubación oscila entre 3 semanas y 8 meses.

    Los Condilomas se caracterizan por ser lesiones verrugosas, pediculadas con una superficie dentada en forma de cresta y se localizan en las zonas más traumatizadas durante el coito: vulva, labios, zona perianal y con frecuencia también afectan a vagina, uretra y cérvix. Pueden persistir, resolverse espontáneamente o progresar; está muy en relación con la respuesta inmunológica. El uso de preservativos previene en un alto porcentaje el contagio, pero no en su totalidad.

    Historia Natural:

    Durante los primeros años de vida sexual existe una elevada incidencia de infección y aclaramiento viral. Más del 90% de las infecciones en este grupo de mujeres son transitorias e irrelevantes desde el punto de vista oncogénico, gracias a la inmunidad natural.

    Aunque los anticuerpos pueden ser útiles en la prevención de la infección primaria, son insuficientes para evitar reinfecciones, es decir no confieren inmunidad a largo plazo.

    Las mujeres mayores de 30 años presentan una menor prevalencia de infección VPH, pero con un mayor porcentaje de persistencia, lo que conlleva mayor riesgo e incidencia de lesiones precursores a partir de esta edad.

    La lenta progresión y transformación de estas lesiones precursoras hasta el desarrollo del cáncer permite establecer un protocolo diagnóstico y tratamiento efectivo.

    Asimismo, el reconocimiento de una causa infecciosa necesaria permite la prevención primaria de dicha neoplasia mediante la vacuna frente al VPH.

    Prevención Primaria

    La vacunación sistemática frente al VPH se considera actualmente la intervención más eficaz y segura para el control de la infección y la prevención de la carga de enfermedad asociada al VPH.

    Su uso está ampliamente respaldado por las Sociedades Científicas Españolas y está incluido en el programa de vacunación de Salud Pública en todas las Comunidades Autónomas, para todas las niñas de edad entre 12 y 14 años.

    Existen actualmente tres tipos de vacunas comercializadas en España. Todas ellas se fabrican a partir de partículas de L1 Virales, lo que confiere una respuesta inmune muy superior a la esperada por la inmunidad natural.

    • Bivalente (Cervarix) protege frente se dirige a los tipos 16 y 18 del VPH.
    • Tetravalente (Gardasil) protege frente a los tipos 6, 11, 16 y 18 del VPH.
    • Nonavalente (Gardasil 9) protege frente a los mismos tipos de VPH que la vacuna tetravalente (6, 11, 16 y 18), pero también a 31,33, 45, 52 y 58.

    Posología:

    La vacuna tetravalente (Gardasil) y la vacuna 9-valente (Gardasil 9) se administran típicamente en tres dosis: al tiempo cero y a los dos y seis meses de seguimiento.

    La vacuna bivalente (Cervarix) se administra típicamente en tres dosis al tiempo cero y a los uno y seis meses de seguimiento

    La Sociedad Americana del Cáncer recomienda:

    • La vacunación rutinaria contra el VPH debe iniciarse a los 11 o 12 años de edad, con cualquiera de las tres vacunas disponibles.
    • La vacunación contra el VPH puede proporcionar protección contra la infeccion con los tipos de vacuna contra el VPH que aún no se han adquirido. Por lo tanto, se recomienda en la edad recomendada para las mujeres, independientemente de si tienen un resultado anormal de la prueba de Papanicolaou, y para las mujeres o los hombres independientemente de infeccion conocida de VPH, lesiones precancerosas asociadas al VPH o verrugas anogenitales.
    • La vacunación de los varones se recomienda con tetravalente o nonavalente.
    • Se recomienda también a las mujeres de 13 a 26 años de edad y para los hombres de 13 a 26 años de edad que no han sido vacunados previamente o que no han completado la serie de 3 dosis, especialmente si estos tienen relaciones sexuales con hombres o están inmunodeprimidos.
    • La vacunación no tiene ningún efecto terapéutico sobre una infeccion por VPH existente, una lesión precancerosa asociada al VPH, cáncer o verrugas anogenitales.
    • No se recomiendan su uso en mujeres embarazadas, aunque no han sido asociadas con resultados adversos del embarazo o eventos adversos en el feto. Si se administró una dosis de vacuna durante el embarazo, no se requiere hacer nada y se debe completar la vacunación después del nacimiento. Se puede administrar durante la lactancia.
    • Las mujeres vacunadas frente al VPH (prevención primaria) deben seguir realizándose cribado del cáncer de cérvix.


    Prevención Secundaria: Cribado Cáncer Cérvix

    El objetivo del cribado es detectar mujeres con infecciones por el VPH, lesiones precancerosas y estadios tempranos de la enfermedad, ya que la detección temprana de las mismas y el tratamiento podría reducir la incidencia y mortalidad por cáncer de cérvix.

    No hay ninguna prueba con sensibilidad del 100%, por lo que siempre existe un riesgo residual de cáncer tras una ronda de cribado o cáncer de intervalo (falsos negativos o neoplasias de progresión rápida)

    Tipos de Cribado:

    • Citología liquida o Frotis de Papanicolaou: ambas pruebas se basan en el estudio de células recolectadas del cuello uterino. El cribado de mujeres sanas mediante citología cervical de forma adecuada y mantenida ha conseguido reducir hasta un 80-90% la incidencia y mortalidad por cáncer de cérvix.
    • Test de VPH: es una prueba molecular realizada en el laboratorio que identifica la mayoría de los virus de alto riesgo, pero no todos. Se realiza a partir de una muestra celular del cérvix recogida en consulta. Constituye un marcador muy sensible y precoz del riesgo de cáncer o lesiones precursoras, especialmente en mujeres mayores de 30 años.

    En España, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), recomienda, salvo excepciones:

    • Antes de los 25 años: Ninguna prueba de cribado
    • Entre 25 y 30 años: Citología cervical cada 3 años
    • Entre 30 y 65 años: Prueba VPH cada 5 años o Prueba VPH y citología (co-test) cada 5 años o citología cada 3 años.
    • A partir de los 65 años: Finalizar cribado si cribado previo adecuado y negativo durante 10 años.
    • Antecedentes de lesión de alto riesgo: Continuar el cribado al menos 20 años

    En pacientes inmunodeprimidas:

    • Citología a partir de los 21 años
    • Co-test a partir de los 30 años.
  • Prevención de las enfermedades infecciosas durante la gestación

    Artículo de la Dra. Laura Rodríguez, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza

    Existen algunas infecciones que cuando afectan a la madre durante el embarazo pueden ser peligrosas para el feto. Es recomendable que utilices algunas medidas para evitar los mecanismos posibles de contagio.

    1. CONSEJOS PARA TOXOPLASMOSIS (en gestantes con serología negativa)

    Habitualmente en el primer trimestre de embarazo, con una analítica de sangre, se determinará si has estado en contacto con este parásito. En caso de que nunca hayas estado expuesta, deberás extremar las medidas para evitar el contagio durante la gestación.

    • Evita tocar gatos y el contacto con excrementos de gatos.
    • La carne debe estar bien cocinada (>65ºC), debido a que es la única forma de asegurar la eliminación de la toxoplasmosis. Congelar la carne unos días antes de cocinarla reducirá las posibilidades de una infección, pero no las eliminará por completo.
    • Evita las carnes crudas (embutidos: chorizo, longaniza, jamón serrano…) a no ser que se congelen 24-48 horas a -20ºC o 3 días a -10ºC.
    • Limpia frecuentemente la encimera de la cocina y aquéllos utensilios que han estado en contacto con alimentos crudos.
    • Lava muy bien las frutas, verduras y hortalizas antes de comerlas.
    • Evita el contacto con material probablemente contaminado (macetas, tierra de jardín) o utiliza guantes para evitar la exposición directa.

    2. CONSEJOS PARA CITOMEGALOVIRUS

    El CMV es un virus que se transmite por contacto próximo a través de saliva, orina, secreciones vaginales, por vía transplacentaria y también por la leche materna. Para evitar este tipo de infección:

    • Lávate las manos a menudo con agua y jabón durante 15-20 segundos, especialmente después de cambiar pañales, limpiar la nariz o la saliva de niños pequeños o darles de comer.
    • No compartas comida con niños pequeños ni te lleves a la boca chupetes ni cepillos utilizados por ellos.

    3. CONSEJOS PARA LISTERIA

    La listerioris es una enfermedad causada por una bacteria que puede desarrollarse en algunos alimentos. Las temperaturas más bajas enlentecen su crecimiento, pero la congelación no la destruye. Para prevenirla, es importante mantener medidas básicas de higiene al manipular alimentos en casa y evitar el consumo de alimentos como:

    • Leche no pasteurizada y alimentos que puedan contenerla en su preparación.
    • Salchichas y embutidos (a no ser que hayan sido cocinados justo antes de servir).
    • Mariscos refrigerados y ahumados que requieran refrigeración.
    • Patés no enlatados o esterilizados.
    • Quesos de pasta blanda o quesos elaborados con leche no pasteurizada.

    4. RECOMENDACIONES GENERALES PARA EVITAR LA CONTAMINACIÓN DE ALIMENTOS POR BACTERIAS PATÓGENAS

    • Cocina los alimentos crudos de origen animal a temperaturas elevadas (>50ºC) y evita beber leche sin tratamiento térmico.
    • Lava cuidadosamente los alimentos que se consumen crudos (verduras, hortalizas, frutas…)
    • No mezcles en la nevera los alimentos crudos con los alimentos cocinados o listos para consumir.
    • Limpia a menudo la nevera.
    • Una vez abiertos, no conserves demasiado tiempo los productos de charcutería que requieran conservación en nevera.
  • Miomas uterinos: una patología benigna muy frecuente

    Artículo de la Dra. Marta Lamarca, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza

    Los miomas uterinos son las tumoraciones benignas que más frecuentemente nos vamos a encontrar en el aparato reproductor femenino. Se trata de unas estructuras procedentes del propio tejido muscular del útero que se aglomera, adquiriendo una forma generalmente redondeada. La frecuencia de aparición de los miomas es del 12-25% en pacientes en edad fértil, pero su prevalencia real seguramente sea superior porque en muchos casos no producen ningún síntoma y pasan desapercibidos. Se ha descrito la presencia de miomas en hasta el 80% de los úteros analizados que se han extirpado por otras causas.

    Su crecimiento depende fundamentalmente de la acción de las hormonas femeninas sobre ellos, de manera que a lo largo de la etapa comprendida entre la primera menstruación (menarquia) y la última (menopausia) es cuando van a aparecer y van a tener potencial para aumentar en tamaño y número. De esta manera, la aparición de los miomas se produce en la edad reproductiva de la mujer, y su tamaño puede verse incrementado por diversos estímulos hormonales, como por ejemplo el propio ciclo menstrual natural de la mujer, el embarazo... etc. En la menopausia y después del parto, con el descenso de los niveles hormonales, generalmente los miomas disminuyen de tamaño, llegando incluso a desaparecer en algunos casos. También es excepcional su aparición antes de la primera menstruación.

    Existen una serie de factores que se asocian con mayor riesgo de tener miomas, como son la etnia, el inicio precoz de la menstruación, el número de hijos… etc.

    Podemos encontrarnos miomas únicos o múltiples y gran variabilidad en su tamaño y localización. En función de su localización dentro del útero podemos definir, a grandes rasgos, tres tipos de miomas:

    • Miomas subserosos: crecen en la parte más externa del útero hacia la pelvis.
    • Miomas intramurales: crecen en el espesor de la pared uterina.
    • Miomas submucosos: Se encuentran en parte o totalmente en el interior de la cavidad uterina.

    La mayor parte de los miomas no van a producir ningún síntoma. La aparición de los síntomas se relaciona más con la localización del mioma que con su tamaño o número. Hay dos grandes grupos de síntomas asociados a los miomas:

    • Sangrado uterino irregular: es el síntoma más frecuente y la mayor causa de que las mujeres consulten y a consecuencia de ello se diagnostique la presencia de un mioma. Cuanto más próximo esté el mioma a la cavidad uterina más frecuentes e intensos serán los episodios de sangrado. Estos se pueden manifestar como menstruaciones más duraderas y/o más abundantes, y muy raras veces producen sangrados entre reglas.
    • Síntomas de compresión: dependen del tamaño de los miomas. Cuando el útero se hace muy voluminoso por la presencia de los miomas, la mujer puede notar un aumento del perímetro abdominal y otros síntomas por compresión de órganos vecinos al útero, como la vejiga (aumento de frecuencia de las micciones y disminución del volumen de orina), el recto (estreñimiento o dificultad para la expulsión de las heces), los vasos sanguíneos o linfáticos (con aparición de hinchazón de piernas o varices), algunos plexos nerviosos (originando dolor).

    Para realizar el diagnóstico puede ser suficiente el realizar una correcta exploración ginecológica palpando el útero, y una ecografía que se realiza en la consulta de ginecología vía transvaginal preferentemente, y/o vía abdominal en caso de úteros muy voluminosos. Habitualmente no es necesario realizar otro tipo de pruebas como serían la resonancia magnética o la TAC, que se reservan para casos de dudas en el diagnóstico o para observar mejor la localización y el tamaño de los miomas cuando son de gran tamaño.

    Como se ha dicho previamente, la mayor parte de los miomas no producen síntomas y, por lo tanto, no precisan de ningún tratamiento. En estos casos se recomienda realizar revisiones periódicas con exploración ginecológica y ecografía para ir valorando el ritmo de crecimiento de los miomas conocidos y detectar nuevos miomas en caso de que apareciesen.

    En el caso de que los miomas produzcan sangrados menstruales abundantes, existen tratamientos farmacológicos orientados a disminuir la cantidad del sangrado como los AINEs, los antifibrinolíticos y los anticonceptivos hormonales tanto orales, como el DIU con levonorgestrel o el implante subcutáneo. Existen también algunos fármacos que incluso pueden llegar a disminuir su volumen y que se utilizan sobre todo cuando se piensa en una futura cirugía.

    El tratamiento quirúrgico se reserva para miomas cuyos síntomas no se controlan adecuadamente con el tratamiento médico, o que tienen un importante volumen con síntomas compresivos. Este tratamiento puede consistir en extirpar exclusivamente el mioma (miomectomía) o extirpar el útero (histerectomía) en caso de que no se desee tener hijos o que la extirpación del mioma sea técnicamente muy compleja.

    Otros tratamientos que se pueden utilizar son la embolización de las arterias uterinas (obstrucción de los vasos que aportan sangre al útero) y la ablación de los miomas con ultrasonidos, pero solo en casos seleccionados dada la escasa disponibilidad de las técnicas y la todavía escasa evidencia disponible acerca de los resultados.

    En resumen, el hallazgo de un mioma en la consulta ginecológica es algo muy frecuente, habitualmente en mujeres que no presentan ningún síntoma y que simplemente con las revisiones periódicas pueden realizar un adecuado seguimiento. En caso de presentar síntomas, que son causa de consulta en gran número de casos, el tratamiento más adecuado para el mioma va a depender de la intensidad de los mismos y del número y localización de los miomas.

  • Osteoporosis en la menopausia

    Artículo de la Dra. Laura Baquedano, médico especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Zaragoza

    La osteoporosis es una enfermedad sistémica del esqueleto que se caracteriza por una baja masa ósea acompañada de un deterioro en la arquitectura del hueso, dando lugar a un aumento de la fragilidad ósea. Su prevalencia es mayor en mujeres, sobre todo tras la menopausia, debido al cese brusco de los estrógenos.

    La osteoporosis es un problema de salud pública y tiene mayor incidencia en las mujeres posmenopáusicas. En todo el mundo, alrededor de 200 millones de personas padecen osteoporosis y se estima que cada año se producen en consecuencia 1.6 millones de fracturas de cadera, 1.7 millones de fracturas de antebrazo y 1.4 millones de fracturas vertebrales. La OMS estima que el 40% de las mujeres mayores de 50 años puede sufrir una fractura en su vida:

    • Fracturas vertebrales: Son las fracturas osteoporóticas más frecuentes, y también las más difíciles de detectar, ya que 2 de cada 3 son asintomáticas. Sus consecuencias son: dolor de espalda, pérdida de altura disminución de la calidad de vida, aumento del riesgo de nuevas fracturas y aumento de mortalidad.
    • Fracturas de cadera: Aumentan con la edad, produciéndose unos 15 años después de las fracturas de muñeca y vertebrales. Son las más devastadoras en cuanto a complicaciones y mortalidad. El mayor riesgo de muerte se produce en los 6 meses posteriores a la fractura (20%), reduciéndose posteriormente con el tiempo. Del 80% restante, aproximadamente el 50% sufrirá pérdida de la capacidad funcional.
    • Fracturas de Colles: Según series son las de más temprana aparición. Pueden impactar negativamente sobre de calidad de vida.

    Es importante conocer la cronología de la pérdida de masa ósea; una vez alcanzado el pico de masa ósea en torno al inicio de la edad adulta, se produce una lenta pérdida de masa ósea, en meseta, hasta llegar al momento de la menopausia; en ese momento, coincidiendo con el descenso brusco de los niveles de estrógenos, se produce una pérdida ósea acelerada.

    El diagnóstico de osteoporosis se basa en la detección de los factores de riesgo mediante la historia clínica médica y la medición de la densidad de masa ósea mediante densitometría ósea de columna lumbar y cadera. Entre los primeros destacan: edad avanzada, tabaco, delgadez (IMC<19), antecedentes familiares de fracturas, menopausia precoz, dieta pobre en calcio y vit D y toma de algunos tratamientos como corticoides o fármacos utilizados para el cáncer de mama. Haber tenido una fractura previa por osteoporosis también indica que los huesos son más frágiles y susceptibles a sufrir nuevas fracturas.

    La prevención en la pérdida de masa ósea en fundamental: los hábitos de vida saludable, determinados por la alimentación, ejercicio regular y la ausencia de tóxicos sobre todo tabaco, y un consumo moderado de alcohol, juegan un papel importante para evitar la osteoporosis y en la menopausia adquieren especial importancia., En general, se recomienda tomar 1.200 mg de calcio elemental diario total (de la dieta y suplemento si es necesario), y 800 unidades internacionales de vitamina D. Las principales fuentes dietéticas de calcio incluyen la leche y otros productos lácteos, como queso, yogurt, verduras verdes, como la col rizada y el brócoli, las sardinillas en aceite y la quinoa La vitamina D se absorbe en la piel gracias a la luz solar, pero dado el ritmo de vida de la población en activo pasando gran parte del día en los interiores y la utilización de cremas de alta protección solar, no es infrecuente encontrar niveles por debajo de lo normal siendo necesaria su suplementación.

    Cuando las medidas higiénico-dietéticas no son suficientes, es necesario instaurar un tratamiento farmacológico. Las personas con mayor riesgo de fractura son las que tienen más probabilidades de beneficiarse de ello. Se recomienda seguir una terapia con medicamentos en aquellas mujeres posmenopáusicas con antecedentes de fractura vertebral o de cadera por fragilidad o que tengan osteoporosis diagnosticada en la medición de la densitometría. Además, se recomienda tratamiento farmacológico para las personas con osteopenia (paso previo a la osteoporosis) y que tengan además otros factores de riesgo asociados de fractura.

    Las caídas aumentan significativamente el riesgo de fracturas por osteoporosis en adultos mayores. La adopción de medidas para prevenir las caídas puede reducir el riesgo de fracturas. Dichas medidas pueden incluir evitar alfombras, caminar con escasa luz o sobre superficies húmedas.

    Existen múltiples alternativas para mejorar la densidad mineral ósea y la microarquitectura del hueso evitando así la aparición de fracturas. Se indicará terapia hormonal cuando la paciente tenga además síntomas de menopausia como sofocos, sudores nocturnos.. Hay otros fármacos que van dirigidos exclusivamente a mejorar el tejido óseo y pueden administrarse fundamentalmente vía oral o subcutánea con diferentes posologías. El profesional sanitario, atendiendo a las preferencias de la paciente, decidirá cuál es la alternativa más segura y eficaz en cada caso de necesitarla, según el tipo de osteoporosis y la historia personal de cada paciente.

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