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Blog de la Unidad multidisciplinar de cáncer de tiroides. Complejo hospitalario Ruber Juan Bravo

  • Cáncer medular de tiroides

    cancer tiroidescancer tiroides

    Como ya hemos comentado en entradas anteriores, existen diferentes tipos de cáncer de tiroides, dentro de los cuales se encuentra el cáncer medular, del que hablaremos en este post.

    El cáncer medular de tiroides supone de un 3-5% de todos los cánceres de tiroides. Deriva de unas células llamadas células parafoliculares o células C, productoras de calcitonina y presenta algunas peculiaridades que hacen que su manejo sea diferente con respecto al de los cánceres diferenciados de tiroides (papilar y folicular).

    ¿Cómo se diagnostica?

    En la mayoría de los casos el diagnóstico lo haremos tras el hallazgo de un nódulo tiroideo al cual realizaremos una punción (PAAF). Normalmente se trata de un nódulo sólido, hipoecoico, con calcificaciones y con aumento de la vascularización, son lo que llamamos "datos ecográficos de sospecha". Es muy frecuente que en el momento del diagnóstico el paciente ya presente metástasis ganglionares.

    ¿Puede ser debido a un trastorno genético?

    Una de las principales peculiaridades de este tipo de tumores es que en un 25 % de los casos puede estar asociado con mutaciones genéticas de un gen conocido como protooncogén RET.

    Estas mutaciones a su vez asocian otras patologías como adenomas o hiperplasia de las glándulas paratiroideas, que normalmente cursan con elevación de los niveles de calcio o tumores productores de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), conocidos como feocromocitomas. Son los llamados síndromes MEN2A y MEN2B.

    En otras ocasiones estas mutaciones sólo producen cáncer medular de tiroides, en este caso hablaremos de carcinoma medular de tiroides familiar (FMTC).

    ¿Cuál es el tratamiento?

    El único tratamiento curativo actual es la extirpación completa. La cirugía indicada es la tiroidectomía total. La extirpación de los ganglios dependerá de la afectación ganglionar inicial, aunque aún sin evidencia de metástasis ganglionares se suele realizar la extirpación profiláctica de los ganglios del compartimento central. En ocasiones son necesarias nuevas intervenciones durante el seguimiento.

    Es importante que antes de la cirugía descartemos las posibles enfermedades asociadas que se han mencionado previamente. La presencia de un feocromocitoma podría producir complicaciones graves durante la anestesia y el procedimiento quirúrgico. En este caso, siempre deberíamos intervenir primero el feocromocitoma. Por otro lado, en caso de que el paciente presente un hiperparatiroidismo primario con indicación de cirugía, se podría realizar en el mismo acto quirúrgico.

    ¿Debemos dar tratamiento con I-131 en estos pacientes?

    Otra de las diferencias con respecto a cáncer diferenciado de tiroides es que las células parafoliculares no tienen afinidad especial por el Iodo, por lo que el tratamiento con Iodo radiactivo NO resultará de utilidad es estos pacientes.

    ¿Cómo haremos el seguimiento?

    A diferencia de los cánceres diferenciados de tiroides el carcinoma medular no produce tiroglobulina, por lo tanto, ésta no nos servirá como marcador tumoral tras la cirugía. En su lugar utilizaremos la calcitonina y otro marcador tumoral menos específico conocido como CEA (antígeno carcinoembrionario). Existe una correlación entre los niveles de calcitonina y la presencia de metástasis ganglionares o en otros órganos. El lugar donde más metastatiza este tipo de tumor es el pulmón.

    Solemos solicitar ecografías cervicales periódicas para el seguimiento y en función de los niveles de calcitonina solicitaremos otras pruebas (TC cérvico-torácico, abdominal, RM abdomen, RM columna y pelvis o gammagrafía ósea). A la hora de valorar la progresión de la enfermedad utilizaremos el tiempo de duplicación de calcitonina, es decir, cuánto tiempo tarda en doblarse con respecto a un valor inicial. Tiempos cortos de duplicación supondrían una progresión rápida.

    ¿Qué ocurre si a pesar de la cirugía sigue habiendo persistencia del carcinoma?

    Aquellos pacientes que tienen enfermedad metastásica en progresión suelen ser candidatos a tratamientos sistémicos, normalmente con un grupo de fármacos denominados inhibidores de la tirosina-cinasa (selpercatinib, vandetanib, carbozantinib, lenvatinib…). Son fármacos con importantes efectos secundarios por lo que requieren un estrecho seguimiento.

    En algunos casos puede utilizarse quimioterapia convencional, radioterapia para metástasis óseas o cerebrales o análogos de somatostatina marcados con radiofármacos.

    Es importante recordar que este tipo de paciente requiere un abordaje individualizado y multidisciplinar.

    ¿Qué otras peculiaridades tiene este tumor?

    Generalmente el exceso de producción de calcitonina no conlleva ninguna sintomatología, sin embargo, en un pequeño porcentaje de pacientes se acompaña de hipersecreción de otros péptidos u hormonas que pueden producir diferentes síntomas, siendo la diarrea secretora lo más frecuente.

    El tratamiento de la sintomatología asociada a la hipersecreción hormonal puede realizarse con loperamida o análogos de somatostatina o bien medicaciones específicas en función del tipo de hormona secretada.

  • Tratamiento supresor del cáncer de tiroides

    Dra. María Cortés Berdonces

    Tratamiento supresor del cáncer de tiroidesTratamiento supresor del cáncer de tiroidesTratamiento supresor del cáncer de tiroidesTratamiento supresor del cáncer de tiroidesTratamiento supresor del cáncer de tiroidesTratamiento supresor del cáncer de tiroides

  • ¿Cómo transcurren los días en una cirugía por cáncer de tiroides?

    Dr. Joaquín Gómez Ramírez

    Una duda frecuente y habitual de todos los pacientes a pesar de que los distintos profesionales se lo intentan explicar en las visitas previas a la cirugía, es cómo transcurren esos días a efectos prácticos. Una vez que el paciente conoce el diagnóstico del cáncer, eso pasa a ser el aspecto central de su pensamiento, pero es cierto que pasado un tiempo y cuando la cirugía se acerca, surgen otras dudas que aquí vamos a intentar ayudar a aclarar.

    Cirugía de tiroidesCirugía de tiroides

    Habitualmente el paciente ingresa el mismo día de la cirugía, un par de horas antes de la intervención. Hoy en día ya no es necesario que el paciente pase la noche anterior en el hospital, puesto que no hay que hacer nada especial, y obviamente se descansa mucho mejor en su domicilio. Se suele pedir un ayuno de unas 4-6 horas, esto significa que, si la operación es por la mañana, habitualmente se guarda en ayunas desde la cena del día anterior, y si es por la tarde, desde el desayuno. En caso de que el paciente tome medicación, la mayor parte se puede tomar hasta el mismo día, excepto fármacos anticoagulantes, antiagregantes u otras excepciones, que se le indicará cuando debe retirar en la visita preanestésica.

    Una vez llegada la hora de la cirugía, el paciente será conducido a una zona previa a quirófano, donde será valorado tanto por parte del personal sanitario, como por el cirujano y anestesista, que comprobarán los datos correctos del paciente y de la intervención a realizar. Una vez que se corrobora que todo está correcto, y el quirófano preparado, se pasa al mismo.

    Este proceso de verificación se repite dentro del quirófano, y el paciente comienza a ser monitorizado para comenzar la anestesia y posteriormente la intervención quirúrgica.

    Una vez acabada la misma, y con el paciente despierto, pasa a la reanimación postquirúrgica y el cirujano informa a los acompañantes de cómo ha transcurrido la cirugía.

    Habitualmente esa tarde, o esa noche si la intervención ha sido por la tarde, el paciente la pasará en la sala de reanimación postquirúrgica, unidad de cuidados intensivos o similar. La cirugía de tiroides es segura en manos expertas, pero una de las complicaciones más peligrosas es el sangrado postquirúrgico que, aunque poco frecuente, cuando ocurre suele hacerlo en las 4-6 primeras horas postoperatorias. Una vez pasado ese periodo, si no ha habido incidencias el paciente pasará a la habitación, donde podrá levantarse, ir al baño y comenzar con la tolerancia oral. Por supuesto, si no ha habido ninguna incidencia, el paciente debe poder hablar y comunicarse con su familia con naturalidad.

    Al día siguiente, en el caso de que se haya extirpado todo el tiroides, se realizará un control analítico para comprobar si existe necesidad de un aporte extra de calcio, ya que en algunas cirugías, las glándulas que lo regulan (paratiroides) pueden quedar discretamente alteradas durante un tiempo y no ejercer correctamente su función. Habitualmente suele ser transitorio, y su cirujano y endocrino le controlarán los niveles de calcio hasta entonces.

    En función de esta analítica y del estado general del paciente, si todo está correcto, el cirujano pasará a verle, y si lo considera oportuno le dará de alta. Si no, se esperará a que todo esté bien en los días siguientes.

    En las semanas siguientes, el cirujano y el endocrino le verán en la consulta, donde además de revisar la herida quirúrgica (mientras tanto no hay que hacer nada con ella, nada más que lavarla con agua y jabón y secarla bien) le darán los resultados del estudio de la pieza quirúrgica, y las pautas a seguir en los próximos meses.

    Como ven, todos los profesionales que le atenderán lo harán lo más fácil posible para usted, para que se sienta lo más arropado, seguro y confortable en toda esta experiencia.

  • Me acaban de realizar una cirugía por cáncer de tiroides, ¿qué tratamientos posteriores voy a precisar?

    Dr. Roberto Domínguez Fernández.

    Iodo radioactivo I-131Iodo radioactivo I-131

    Después de la cirugía de un cáncer de tiroides varios son los tratamientos que se pueden precisar, algunos de manera transitoria y otros de manera permanente. Espero que las siguientes líneas sirvan de explicación sobre este tema.

    El tratamiento médico que se precisa principalmente después de una cirugía por cáncer tiroideo es la hormona tiroidea debido a que en muchas ocasiones realiza una cirugía completa (tiroidectomía total). La principal hormona producida por el tiroides es la tiroxina, también conocida por la sigla T4. Ésta se administra en forma de levotiroxina sódica que es la forma sintética de la tiroxina. Este tratamiento constituye una sustitución de la función del órgano que ya no tenemos. Cuando el tratamiento quirúrgico ha sido una cirugía parcial (hemitiroidectomía) serán los médicos que traten al paciente los que decidan la necesidad de tratamiento hormonal sustitutivo, aunque en la mayoría de las ocasiones este tratamiento se hace también necesario para mantener unos niveles de TSH en el rango bajo de la normalidad (a diferencia del tratamiento de un hipotiroidismo primario o un hipotiroidismo postquirúrgico por patología benigna). Hay que tener en cuenta que precisamos normalmente dar una dosis mayor de hormona tiroidea que la que se precisaría después de una cirugía por patología benigna ya que ejerce una opción oncológica (frenar el estímulo de la TSH sobre los restos tumorales con intención de disminuir las recaídas). A esta terapia se la conoce como tratamiento supresor. El nivel al que se tiene que suprimir la TSH dependerá del riesgo de cada tipo de tumor y lo decidirá el equipo multidisciplinar que trata al paciente de manera individual y este tratamiento se irá monitorizando con analíticas seriadas, en las que también ser irán midiendo los valores de tiroglobulina que nos servirán como marcador tumoral.

    Como se dijo en una anterior entrada del blog uno de los riesgos de la cirugía tiroidea es la aparición de hipoparatiroidismo postquirúrgico, el cuál conlleva unos niveles bajos de calcio en sangre (hipocalcemia). En estos casos se hace necesario el tratamiento con calcio y análogos de vitamina D que normalmente es transitorio y se puede abandonar en los primeros tres meses tras la cirugía. El objetivo de este tratamiento es la desaparición de los síntomas relacionados con la hipocalcemia (parestesias, calambres musculares, convulsiones…) mediante la normalización de los niveles de calcio sanguíneos. Existen muchos preparados de calcio oral y se utilizarán en dosis variables según la calcemia, siendo habitualmente necesarios unos 1500-2000 mg de calcio elemento. Estos preparados se distribuirán en 3-4 tomas diarias junto con las comidas para una más fácil absorción. Hay que tener en cuenta que en algunos pacientes la ingesta de calcio puede producir efectos secundarios, sobre todo gastrointestinales. Como hemos comentado todos los pacientes con hipoparatiroidismo postquirúrgico van a precisar tratamiento con análogos de vitamina D, fundamentalmente en nuestro medio calcitriol (Rocaltrol®) debido a una mayor potencia y brevedad en el inicio de su acción. Las dosis de éste serán variables y se decidirán en función de las analíticas periódicas que se vayan realizando en la consulta, siendo importante una monitorización frecuente para ir ajustando el tratamiento de manera ágil y valorando la posibilidad de retirada en cuanto mejoren los niveles de calcio y se vaya corrigiendo el hipoparatiroidismo (ya que como hemos comentado en la mayoría de los pacientes es transitorio). Se desaconseja en estos pacientes la utilización de otros preparados de vitamina D bien solos o en asociación con calcio debido a que no son suficientes para mantener unos niveles adecuados de calcio en sangre.

    El tratamiento posterior con yodo radiactivo no siempre es necesario después de una cirugía por cáncer tiroideo. Cuando nos referimos a cáncer tiroideo normalmente hacemos alusión al más frecuente que es el carcinoma diferenciado tiroideo (de estirpe papilar y folicular). Este tipo de tumores son los que se pueden beneficiar del tratamiento con yodo radiactivo, mientras que los de otra estirpe (medular…) no serían subsidiarios de este tipo de terapia. Además, como hemos comentado, no todos los carcinomas diferenciados tiroideos precisan tratamiento con yodo radiactivo. Esto será decidido por el equipo multidisciplinar que trate al paciente en las consultas posteriores a la cirugía. Para más información ver la entrada del Blog acerca de tratamiento con yodo radiactivo en el cáncer tiroideo.

    Otros tratamientos menos habituales en este tipo de tumores pero que se pueden necesitar si existe una mala evolución del cáncer tiroideo (hecho bastante infrecuente) son la radioterapia o algunos agentes quimioterápicos.

    Por último, quiero recordar la importancia de acudir a las consultas y realizar las analíticas y pruebas necesarias para un correcto tratamiento posterior a la cirugía por cáncer tiroideo. ¡Confíe en su equipo!

  • Los pilares fundamentales para un paciente de Cáncer de Tiroides

    Aránzazu Sáez Sánchez. Superviviente desde 2004 y Presidenta de AECAT.

    Cáncer de tiroides_La visión del pacienteCáncer de tiroides_La visión del paciente


    Soy una paciente de Cáncer de Tiroides y desde esa perspectiva os quiero escribir.

    Me gustaría mostraros cuáles son los pilares fundamentales, que considero ofrecen la diferencia y provocan que un paciente además de estar tratado, se sienta CUIDADO.

    Sin duda alguna uno de los momentos más estresantes para un paciente, es el día que recibe su diagnóstico. El impacto emocional es muy fuerte, más cuando hablamos de patologías malignas, como es el Cáncer de Tiroides, porque sí, el Cáncer de Tiroides también es Cáncer.

    Sabemos perfectamente que esta patología es de buen pronóstico, más del 85% de los pacientes logran controlar su enfermedad, además en un corto espacio de tiempo. No podemos olvidarnos, que el otro % tendrá un futuro incierto y menos alentador, ellos sin duda merecen especial atención.

    Emocionalmente en ese preciso momento se desata una cascada de pensamientos y sensaciones difíciles de controlar, que dificultan el manejo, por parte del paciente.

    Muchos de nosotros referimos que en ese instante dejas de escuchar lo que pasa fuera a tu alrededor y solo puedes concentrarte en tus pensamientos, que suelen ser negativos: tristeza, ira, confusión, miedo. Es muy complejo en ese estado prestar atención a lo que los facultativos intentan explicarte. Si además esa comunicación no está adaptada, o se hace rápido o el paciente no comprende lo que se le está explicando, todo se complica. La confianza médico/paciente debe crearse desde la primera cita. No solo se trata de curar una enfermedad, el fin debería ser cuidar a una persona, en todo su conjunto psicobiosocial.

    La cita donde se comparte un diagnóstico y se plantean los pasos a seguir debería ser exquisita y contar con todo lo que esa persona necesite, ya sea más tiempo, lenguaje menos técnico, apoyo psicooncológico, facilitación de recursos (infografías, material escrito, webs con información verificada, asociaciones de referencia, etc).

    Por eso el primer pilar para mí es la COMUNICACION AFECTIVA, además de una comunicación efectiva, clara, adaptada al paciente, sin tecnicismos, debe existir empatía y amabilidad. Un paciente al cual le acaban de decir que posiblemente tenga cáncer, necesita además de medicina, acompañamiento emocional. Poder expresar sus miedos, inquietudes, poder preguntar libremente a su equipo cualquier duda, por pequeña o absurda que parezca, es la diferencia en la calidad de la atención. Y marca la futura relación y la adherencia al tratamiento. Un paciente que cuenta con información, que puede dialogar con su equipo, que conoce sus tratamientos es un paciente que llevara mucho mejor los procedimientos, que tendrá una actitud colaboradora y que al final será un paciente que se encuentre mejor. Facilitar ese tipo de comunicación bilateral puede ser la clave.

    Enlazo aquí con el segundo pilar que es poder tratarse con un EQUIPO MULTIDISCIPLINAR, donde todo un conjunto de profesionales, expertos en su ámbito clínico, trabajan coordinados en favor de esa persona. La tranquilidad que provoca saber que varios profesionales van a poder acceder a su historial y van a decidir cuál es el mejor tratamiento para lograr los mejores resultados, sin duda es determinante para la tranquilidad y la confianza del paciente, y por lo tanto para su evolución.

    Contar con unidades así es indispensable y debería ser obligatorio. Desde Aecat a través de nuestro proyecto Excellence, llevamos reivindicándolo varios años como se puede leer a través de la Presentacion del Manifiesto ExcellenceEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

    Poder acceder a estos equipos debe ser factible para todos los pacientes. Porque no ser tratado por uno de ellos, equivale a muchas más secuelas en las cirugías , casi el 20% de los pacientes no lo son, y la tasa de secuelas se eleva cuando un paciente no es operado por cirujanos expertos en nuestra enfermedad. Cuando un profesional se especializa y se forma en una patología ofrece los mejores resultados.

    Mi tercer pilar es el APOYO ENTRE IGUALES. Porque sabemos que el trabajo de nuestro equipo médico, es realizar las labores y procedimientos para tratarnos, pero a veces, la falta de tiempo provoca que esta parte quede un poco relegada. La suerte es que existen las asociaciones de pacientes, que realizan esta labor. Y que si los profesionales conocen este recurso y se lo facilitan a sus pacientes, ellos recurrirán a él, si lo creen conveniente.

    En el caso del cáncer de Tiroides existe AECAT (Asociación Española de Cáncer de Tiroides) que nació en 2004 con ese espíritu, acompañar, brindar información contrastada y guiar a los nuevos pacientes en su proceso. Nadie mejor que otra persona que ha pasado por algo parecido para contarte su experiencia de primera mano, para ofrecer esa escucha activa y consuelo. Porque en muchas ocasiones, los pacientes no queremos compartir según que sentimientos con nuestra familia, somos conscientes que ellos también están pasando un proceso duro y difícil con nuestro diagnóstico y que cargarles con más miedos o dudas, nos hace sentir muy culpables. De ahí la necesidad de compartir con otras personas que pueden orientarte y que comprenden cada una de tus inquietudes. Muchas veces es la familia quien necesita despejar dudas o consultar sobre determinados partes del proceso.

    AECAT da voz a las necesidades del colectivo, aporta información avalada por las sociedades médicas y científicas implicadas en nuestra patología, colabora con asesores expertos, crea material informativo, encuentros de pacientes y regala ese apoyo emocional entre iguales, necesario sobre todo al principio del diagnóstico.

    Sin duda, consideramos que las asociaciones de pacientes, deben ser parte de esos equipos multidisciplinares, donde se ofrezca lo mejor a cada persona, para lograr el mejor resultado posible.

    Personalmente creo que pacientes y asociaciones, como colectivo, junto con los profesionales sanitarios, debemos formar equipo, remar en la misma dirección, con un objetivo claro, la atención excelente a cada persona diagnosticada de Cáncer de Tiroides.

    Por suerte cada vez vamos avanzando en que toda persona diagnosticada de un Cáncer de Tiroides, sé sustente en estos tres pilares, y logre sentirse tratado y CUIDADO.

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Sobre este blog

Blog dedicado a las personas con cáncer de tiroides, para tratar de una forma cercana, comprensiva y amena todos los temas que puedan generar miedos e inquietudes a todos nuestros pacientes.

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