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Blog del Dr. Juan Marín Calahorrano, cirujano general en Hospital Quirónsalud Zaragoza

  • Postoperatorio de la cirugía de la vesícula

    postpostLas piedras en la vesícula provocan cólicos biliares dolorosos, colecistitis (que provoca fiebre y puede ser grave) y otras afecciones como dolores crónicos, dolores recurrentes, pancreatitis agudas, ictericia...

    La colecistectomía laparoscópica es una cirugía que nuestro equipo (Dr. Marín Calahorrano/Dr. Ruiz Marcuello/Dra. Morollón) realizamos con frecuencia y en la que tenemos gran experiencia. Es bien tolerada por el paciente y tiene pocas repercusiones para su calidad de vida, evitando los temidos cólicos biliares que son muy dolorosos y pueden tener consecuencias graves.

    La cirugía

    Habitualmente la intervención la realizamos por la mañana y el paciente puede irse de alta al día siguiente por la mañana.

    En la mayoría de los casos la cirugía se realiza por laparoscopia, se utiliza anestesia general (anestesia "completa"). Son cuatro incisiones pequeñas en el abdomen, de menos de 1cm, que no necesitan grapas. La laparoscopia facilita una recuperación más temprana que la cirugía abierta tradicional.

    La cirugía dura alrededor de unos 30 min, después el paciente se recupera en la sala de reanimación con los anestesistas y luego sube a planta.

    En la planta el paciente puede empezar a tomar líquidos esa misma tarde y levantarse. Habitualmente por la noche se retira la medicación intravenosa. Al día siguiente el paciente se va de alta a su domicilio, caminando y moviéndose con normalidad, evitando coger pesos y hacer esfuerzos.

    Dieta
    Después de la cirugía, se recomienda evitar los alimentos grasos y picantes durante algún tiempo (10 días), reintroduciendo progresivamente la dieta habitual.

    Se recomienda comida rica en fibra, beber agua abundante…para evitar el estreñimiento, porque los esfuerzos abdominales pueden desencadenar dolor en la zona quirúrgica.

    Medicación
    La principal medicación que se precisa son los analgésicos para el dolor. Habitualmente analgésicos menores, por ejemplo Nolotil, Paracetamol o Enantyum.

    Tomarlos 2 o 3 días pautados cada 8 horas, y después tomarlos de rescate si hay dolor. Habitualmente estas pautas suelen ser suficiente para controlar el dolor en la mayoría de los pacientes.

    Cura postoperatoria
    Hay que mantener las heridas limpias y secas, es decir, el paciente se puede duchar, pero secando después la herida y limpiándola con povidona iodada o similar, poniendo un apósito limpio después. Las heridas no deben quedarse húmedas. NO se deben sumergir las heridas, no deben tomar baños ni usar jacuzzis (hidromasajes) ni ir a nadar durante la primera semana después de la cirugía.

    Nosotros revisamos las heridas en la consulta 7-10 días después de la cirugía, para retirar las tiras de aproximación. Habitualmente no utilizamos puntos de sutura ni grapas, ponemos tiras de aproximación y conseguimos así una herida más estética y no se provocan molestias cuando se retiran las tiras.

    Actividad física
    Puede reanudar gradualmente las actividades normales, como caminar, conducir y la actividad sexual, cuando se sienta preparado. Sin embargo, probablemente no sentirá ganas de hacer ninguna actividad extenuante por un par de semanas.

    Empiece a caminar después de la cirugía. Comience sus actividades cotidianas tan pronto como se sienta capaz de hacerlo. Dé una vuelta por la casa, dúchese y use las escaleras durante la primera semana en el hogar. Si le duele cuando hace algo, suspenda esa actividad.

    Posiblemente pueda conducir después de aproximadamente una semana si no está tomando analgésicos fuertes (opiáceos) y si puede moverse rápidamente sin que lo detenga el dolor en caso de que necesite reaccionar ante una emergencia. Usted tal vez pueda regresar a un trabajo de oficina al cabo de una semana, dependiendo del nivel de dolor que sienta.

    Evitar coger pesos (más de 4 kg) y realizar esfuerzos abdominales durante 3 a 6 semanas. De ser posible, evite realizar cualquier actividad que cause dolor o que tire de la zona de la cirugía. Puede caminar distancias no muy largas, aumentando progresivamente a partir del 3-4 día.En caso de acceso de tos, ponga la mano sobre las heridas y presione ligeramente.Proteja las heridas del sol durante 1 año para evitar que las cicatrices se marquen tiñéndose de color rojo o rosado.

    Es frecuente y no debe preocuparle

    • Dolor leve en el abdomen. También puede sentir dolor en uno o ambos hombros. Este dolor proviene del gas que aún queda en el abdomen después de la cirugía. Ese dolor suele durar 2 ó 3 días y debe ir aliviándose con el paso de los días.
    • Un dolor de garganta a causa del tubo respiratorio, desaparece en 2- 3 días.
    • Heces sueltas/diarreas después de comer. Esto puede durar de 4 a 8 semanas. Sin embargo, en algunos casos puede durar más tiempo.
    • Hematoma alrededor de las heridas. Esto desaparecerá por sí solo.
    • Enrojecimiento de la piel alrededor de las heridas. Esto es normal si es solo alrededor de la incisión.
    • Sensación de que las heridas le tiran, pinchazos…
    • Se pueden sentir cansados después de la cirugía, esto puede durar por algunas semanas.

    Control
    La revisión con le cirujano la realizamos 7-10 después de la cirugía para revisar las heridas y un mes después de la cirugía para valorar la situación del paciente antes de darle de alta.

    Cuándo consultar con el cirujano:
    Nosotros facilitamos un email a los pacientes, para responder posibles dudas previas y posteriores a la cirugía. Habitualmente respondemos en 24-48 h.

    Debe consultar con su cirujano si:

    • La herida ha cambiado de aspecto y se ha puesto roja, se ha inflamado, está caliente, se ha endurecido o supura.
    • Sangrado abundante por las heridas quirúrgicas.
    • Fiebre de 38 °C o superior
    • Tiene dolor que está empeorando y no mejora con analgésicos.
    • No puede beber ni comer.
    • La piel o la esclerótica de los ojos se torna de color amarillo.

  • Postoperatorio de la hernia inguinal. ¿Qué esperar después de la operación?

    Foto postFoto postUna parte importante en una cirugía, es lo que sucede después de ella. Después de la cirugía de la hernia inguinal, informamos al paciente de qué cuidados tomar después de la intervención y cuando podría reincorporarse a su actividad habitual.

    Habitualmente la intervención la realizamos por la mañana y el paciente puede irse de alta ese mismo día por la tarde o el día siguiente por la mañana.

    La cirugía puede realizarse por laparoscopia, la cual facilita una recuperación más temprana o por técnica abierta tradicional.

    En la cirugía laparoscópica se utiliza anestesia general (anestesia "completa", dormido del todo) y en la cirugía abierta habitualmente anestesia intradural (dormido de cintura para abajo. En ambos casos esa misma tarde el paciente se puede levantar, tomar líquidos y sólidos y tener controlado el dolor. Si cumple estos criterios el paciente puede irse de alta a su domicilio.

    Dieta
    Después de la cirugía, se puede realizar una dieta blanda la primera semana, reintroduciendo progresivamente la dieta normal.

    Se recomienda comida rica en fibra, beber agua abundante…para evitar el estreñimiento, porque los esfuerzos abdominales pueden desencadenar dolor en la zona quirúrgica.

    Medicación
    La principal medicación que se precisan son los analgésicos para el dolor. Habitualmente analgésicos menores, por ejemplo Nolotil, Paracetamol o Enantyum.

    Tomarlos 2 o 3 días pautados cada 8 horas, y después tomarlos de rescate si hay dolor. Habitualmente estas pautas suelen ser suficiente para controlar el dolor en la mayoría de los pacientes.

    En el caso de cirugía laparoscópica, las heridas son más pequeñas y la malla no se fija con puntos, por lo que los pacientes suelen referir pocas molestias o un dolor leve.

    Cura postoperatoria
    Para evitar la aparición de un hematoma (acumulación de sangre) en la herida, es recomendable que lleve ropa interior (bragas o calzoncillos) ajustados, tipo slip o boxer y ligeramente apretados. Es normal que la herida manche un poco de líquido o sangre.

    Hay que mantener las heridas limpias y secas, es decir, el paciente se puede duchar, pero secando después la herida y limpiándola con povidona iodada o similar, poniendo un apósito limpio después. La herida no debe quedarse húmeda. NO se debe sumergir la herida, no deben tomar baños ni usar jacuzzis (hidromasajes) ni ir a nadar durante la primera semana después de la cirugía.

    Nosotros revisamos las heridas en la consulta 7-10 días después de la cirugía, para retirar las tiras de aproximación. Habitualmente no utilizamos puntos de sutura ni grapas, ponemos tiras de aproximación, conseguimos así una herida más estética y no se provocan molestias cuando se retiran las tiras.

    Actividad física
    Puede reanudar gradualmente las actividades normales, como caminar, conducir y la actividad sexual, cuando se sienta preparado. Sin embargo, probablemente no sentirá ganas de hacer ninguna actividad extenuante por un par de semanas.

    • Evitar coger pesos (más de 4 kg) y realizar esfuerzos abdominales durante 3 a 6 semanas (en cirugía laparoscópica se recomiendan de 3 a 4 semanas y en cirugía abierta de 5 a 6 semanas para reincorporarse a trabajos que precisen esfuerzos). De ser posible, evite realizar cualquier actividad que cause dolor o que tire de la zona de la cirugía.
    • Puede caminar distancias no muy largas, aumentando progresivamente a partir del 3-4 día.
    • Para conducir recomendamos esperar unos 15 días, mientras no le produzca dolor. Habitualmente conducir un coche no es una actividad que perjudique a la intervención pero al movilizar la ingle puede conllevar molestias o dolores.
    • En caso de acceso de tos, ponga la mano sobre la herida y presione ligeramente.
    • Proteja la zona de la incisión del sol durante 1 año para evitar que la cicatriz se marque tiñéndose de color rojo o rosado.

    Es frecuente y no debe preocuparle

    • Dolor leve a la movilidad.
    • Sensación de que la herida le tira, pinchazos…
    • Malestar y rigidez en un principio, sobre todo al moverse.
    • Se pueden sentir cansados después de la cirugía, esto puede durar por algunas semanas.
    • Los hombres pueden presentar hinchazón y dolor en los testículos.
    • Es frecuente la aparición de hematomas alrededor de la ingle y la zona testicular.

    Control
    La revisión con le cirujano la realizamos 7-10 después de la cirugía para revisar las heridas y un mes después de la cirugía para valorar la situación del paciente antes de darle de alta.

    Cuando consultar con el cirujano:
    Nosotros facilitamos un email a los pacientes, para responder posibles dudas previas y posteriores a la cirugía. Habitualmente respondemos en 24-48 h.

    Debe consultar con su cirujano si:

    • La herida ha cambiado de aspecto y se ha puesto roja, se ha inflamado, está caliente, se ha endurecido o supura.
    • Sangrado abundante de la incisión quirúrgica.
    • Fiebre de 38 °C o superior
    • Dolor o inflamación testicular que están empeorando.
  • Me van a operar, ¿Qué miedos provoca el quirófano y cómo afrontarlos?

    CIRUGÍACIRUGÍASometerse a una operación quirúrgica siempre genera respeto, por lo que hay que conseguir que el paciente afronte la cirugía con la mayor tranquilidad posible.

    Está demostrado que una intervención quirúrgica genera mucho estrés y los médicos no sólo tratamos la enfermedad, tratamos pacientes con sus problemas y miedos. Es un hecho que una persona nerviosa es más sensible al dolor, si conseguimos que el paciente esté más relajado respecto al resultado final necesitará menos medicación.

    Cuando recibimos al paciente en la consulta de Cirugía General, le explicamos el problema que tiene, empatizando con él y valorando las mejores opciones, es por eso que cuando le ofrecemos la cirugía pensamos que es la mejor solución para él.

    El quirófano es el mejor lugar para tratar ciertas enfermedades en un ambiente estéril. Allí disponemos de todo el material y fármacos que los pacientes pueden necesitar y del personal formado para ello.

    El principal miedo que siente el paciente es miedo a lo desconocido: esto le conduce a que experimente un estado de nerviosismo, ansiedad e inseguridad que va a afectar a su recuperación. Por eso mismo, es esencial la información preoperatoria que le suministramos al paciente. Le explicamos su enfermedad, explicamos cómo se desarrollará la cirugía y la recuperación esperable tras el procedimiento. Por ejemplo, en nuestro caso, una enfermedad benignas muy frecuente es la hernia inguinal. Le explicaremos al paciente qué es una hernia, si la realizaremos por laparoscopia o por vía abierta y la recuperación habitual en cada caso.

    Resolver las dudas antes de la intervención, conociendo el procedimiento al que va a ser sometido disminuye el estrés.

    Una buena relación médico-paciente es esencial para disminuir la ansiedad con la que se afronta la cirugía. El paciente debe confiar en su especialista. El cirujano debe ser cercano, accesible y resolver las dudas aportando la información necesaria. En nuestro caso facilitamos el contacto vía email o telefónico antes y después de la cirugía para resolver dudas que se pudieran haber olvidado en la consulta o que hayan surgido después.

    Una parte importante de la cirugía es la anestesia. Se realiza una consulta de preoperatorio donde el paciente puede resolver sus dudas y conocer al equipo de anestesistas, que está presente en todas nuestras cirugías. Conocer los riesgos que puede entrañar la anestesia (hoy en día son mínimos y están muy controlados) y conocer cómo se realizará el procedimiento anestésico.

    La actitud del enfermo que se enfrenta a la intervención es capital para el equipo médico, si el enfermo está ansioso o deprimido previamente a la operación, probablemente el proceso de recuperación no será tan bueno que si estuviera anímicamente tranquilo.

    En relación al día de la cirugía, intentamos orientar al paciente del horario de la intervención, de dónde tiene que ir para el ingreso, con qué papeles tiene que acudir y si hace falta que venga en ayunas o no. Toda esta información ayuda a que el ingreso hospitalario ocurra sin sorpresas y disminuya el nerviosismo del paciente.

    Una vez se encuentra en el Hospital intentamos que el paciente se sienta acompañado emocionalmente. Los cirujanos le saludan antes de la intervención y nuestro equipo de celadores y enfermeras hacen siempre que el ambiente sea agradable, intentando que los pacientes se encuentren tranquilos.

    Para el equipo quirúrgico la cirugía es una situación habitual y de nuestro día a día, pero comprendemos que para el paciente es una novedad, se encuentra fuera de su ambiente habitual y se siente indefenso. Por eso dentro de nuestra labor se encuentra el conseguir que este proceso sea lo más llevadero posible.

    El equipo de cirugía del Dr. Ruiz Marcuello, Dra. Morollón y Dr. Marín Calahorrano, en colaboración con todo el equipo de anestesia, enfermería y celadores del hospital Quironsalud de Zaragoza, trabajamos para conseguir que la cirugía sea un éxito médico y un éxito a nivel emocional para el paciente.

  • Problemas en el suelo pélvico

    El 37% de las mujeres tienen algún tipo de incontinencia o disconfort en el suelo pélvico. Teniendo en cuenta que en Zaragoza tenemos unas 310.000 mujeres mayores de 20 años, supone que al menos unas 110.000 van a tener problemas relacionados con el suelo pélvico.
    El suelo pélvico es una zona compleja que involucra un conjunto de músculos y ligamentos, que sostienen los órganos pélvicos (vejiga y uretra, útero y vagina; y recto), por lo que es necesario el trabajo de Unidades Multidisplinares: Urólogos, Ginecólogos, Fisioterapeutas, Cirujanos Generales…

    ¿Qué aporta el Cirujano General/Coloproctólogo en el suelo de la pelvis?
    Los ginecólogos observan con frecuencia patología anal, que muchas veces va relacionada con el embarazo y el parto. Aunque no existan cifras exactas, se calcula que aproximadamente el 85% de las mujeres con enfermedades anorrectales presentaron sus primeros síntomas durante el embarazo.

    Proctología

    Hemorroides

    Las hemorroides son muy frecuentes. El 25% de las embarazadas van a sufrirlas y el 50% de las mujeres mayores de 50 años. Hay que realizar tratamiento individualizado, buscando técnicas menos invasivas y menos dolorosas:

    • Tratamiento conservador: medidas higiénico-dietéticas.
    • Banding: el cual se puede realizar con sedación o anestesia local y de manera ambulatoria.
    • Técnicas Laser
    • En casos más avanzados, cirugía convencional

    Fisura anal

    Los datos indican que hay una incidencia del 9% de fisuras anales en el postparto y un 1% en el embarazo. Se pueden realizar tratamientos conservadores con medidas higiénico dietéticas y pomadas rectales y en el caso de que sea necesario se acudirá al tratamiento quirúrgico.

    Fistulas anales

    El tratamiento será dirigido con Ecografía endoanal valorando si es una fístula simple o compleja y la localización del orificio interno fistuloso. Se puede realizar tratamiento tradicional o con láser.

    Proctología avanzada

    Prolapsos

    El prolapso de órganos pélvicos ocurre cuando los músculos y tejidos que soportan los órganos pélvicos (útero, vejiga o el recto) se debilitan.

    Actualmente se ha concienciado mucho en la realización de Ejercicios hipopresivos, pero aún así se calcula que afecta a más del 50% de las mujeres que han tenido un parto natural, siendo mayor su incidencia en mujeres entre 60 y 69 años.

    En estos casos, se realiza cirugía del suelo pélvico, colaborando cirujanos, ginecólogos, fisioterapeutas y urólogos para poder ofrecer un tratamiento más completo. Concretamente el cirujano realiza el tratamiento del compartimiento posterior del suelo pélvico.

    Prolapsos rectales complejos

    El prolapso rectal completo es un trastorno complejo que involucra no solamente al recto, sino también al piso pélvico. A medida que comprendemos más su fisiopatología, parece ser evidente que la prevención de la invaginación mediante fijación, resección o una combinación de ambas es indispensable para prevenir las recurrencias y mejorar la continencia.

    Su tratamiento es quirúrgico, aunque continúa habiendo una importante controversia en cuanto a la técnica más adecuada. Se realizan rectopexias laparoscópicas, porque son una técnica factible, mínimamente invasiva y con escasa morbimortalidad. Los resultados de la vía laparoscópica son satisfactorios a largo plazo.

    Rectoceles

    Se trata de un problema muy común por debilidad de los músculos, esto se debe a factores como la edad, genética, obesidad y a veces el parto o el estreñimiento crónico.

    Esta patología suele desarrollarse en mujeres de avanzada edad aunque ocasionalmente en las mujeres jóvenes. Habitualmente el rectocele es asintomático y no precisa de tratamiento. En el caso de que se produzcan síntomas , es necesaria una valoración conjunta con ginecología, y valorar la necesidad de intervención quirúrgica.

    Fístulas recto vaginales

    Estas puedes ser a consecuencia de una lesión durante cirugía anal, el parto, enfermedad de Chron u otra enfermedad intestinal. Son casos que alteran mucho la calidad de vida de la paciente, por lo que hay que realizar una valoración temprana del caso y un tratamiento precoz.

    Incontinencia anal

    La incontinencia anal/fecal, está definida por la incapacidad para demorar la deposición hasta encontrar un lugar adecuado, engloba síntomas que van desde la urgencia defecatoria a la incontinencia fecal completa.

    La incontinencia fecal es una patología frecuente con consecuencias devastadoras para aquellos pacientes que la presentan. Un mejor conocimiento de los factores asociados en conjunto a nuevas técnicas diagnósticas y tratamientos emergentes permitirán un mejor enfrentamiento ante esta patología.

    La incontinencia fecal puede provocarse por daño musculares de los esfínteres tras cirugía anal, tras partos vaginales o instrumentales. Otras causas incluyen la diarrea, estreñimiento, y se ven agravadas con la edad.

    Hay que conseguir ofrecer un diagnóstico y tratamiento adecuado a pacientes con incontinencia fecal que en estos momentos no consultan por desconocimiento, pudor o timidez. Estas pacientes suelen haber asumido los episodios de incontinencia y evitan consultar a su médico.
    La historia clínica y el examen físico detectan un factor asociado a la Incontinencia Fecal sólo en el 11% de los pacientes, mientras los exámenes complementarios pueden revelar una anormalidad en el 66% de los pacientes. Además estos test pueden cambiar la estrategia terapéutica hasta en el 76% de los casos.
    La incontinencia fecal altera de forma importante la calidad de vida de la paciente, por lo que
    el apoyo psicológico y el conocimiento de pacientes con el mismo problema mejora la comprensión de la enfermedad y ayuda a su mejoría. (Asociación ASIA (para la incontinencia anal).

    El tratamiento abarca desde mediadas conservadoras, con medidas higiénicodietéticas hasta distintas opciones quirúrgicas.

    El tratamiento con el fisioterapeuta, con ejercicios del suelo pélvico, biofeedback es esencial como tratamiento definitivo o coadyuvante.

    Se valorará la necesidad de un tratamiento quirúrgico: esfinteroplastia, agentes "bulking", sphinkeeper… remitir a neuromodulación de raíces sacras.

    Ecografía endoanal, ¿que nos aporta?

    eco endoeco endo

    Actualmente, este estudio se considera indispensable para el estudio de la Incontinencia Fecal.

    • Anatomía del canal anal: comprobar integridad de esfínteres (externo e interno), canal anal alto, medio o bajo y en caso de incontinencia fecal para clasificarla en incontinencia de origen neurógeno o muscular. Valorar integridad del aparato esfinteriano con patologías asociadas como rectocele o prolapsos rectales.
    • Fistulas y abscesos anales: para valorar trayectos, orificios internos de las fístulas, abscesos…
    • Tratamiento dirigido (ecoguiado) : Exploración durante la cirugía de la fístula, toxina botulínica en canal anal, colocación de agentes bulking, Sphinkeeper….

    ¿Cuándo remitir a la paciente al coloproctólogo o para realizarle una ecografia endoanal?

    • Indiscutiblemente: Cuando tiene síntomas soiling, incontinencia fecal a líquidos o sólidos, escapes de gases….
    • En caso de desgarros perineales grado 3 o 4, no hay consenso para realizar la ecografía de manera protocolizada, sí en caso de que aparezcan síntomas o en caso de dudas sobre la reparación, esperando siempre un tiempo prudencial para que disminuya la inflamación (alrededor de un mes).

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  • Proctología y el dolor anal, motivo de consulta frecuente

    El proctólogo se ocupa de las enfermedades del ano y del recto.

    El dolor anal afecta a la región perineal, ano y recto. Es un síntoma frecuente y es uno de los principales motivos de consulta en proctología. El dolor en sí puede ser intenso por la gran cantidad de terminaciones nerviosas en la región perianal.

    El dolor anal muchas veces se acompaña de sangrado anal, habitualmente el sangrado no conlleva gravedad aunque al paciente le cause alarme y preocupación.

    A pesar del posible pudor que puede generar el consultar por estas enfermedades, las patologías anales conllevan dolor, supuración y molestias, que provocan una alteración grave de la vida diaria del paciente.

    Causas del dolor anal

    En el 80-90 % de los casos, el dolor anal se debe a enfermedades frecuente y tratables, como son las hemorroides, la fisura anal, abscesos anales o fístulas.

    Hoy en día tenemos un amplio arsenal de tratamientos médicos (analgésicos, antiinflamatorios, pomadas…) y de tratamientos instrumentales y quirúrgicos que pueden solucionar los problemas evitando técnicas tradicionales más agresivas.

    Consultando a un especialista en proctología se puede concretar el tratamiento adecuado para cada paciente y para cada caso.

    Estas son algunas de las causas del dolor anal:

    plexos hemorroidalesplexos hemorroidales

    1. Cáncer de ano, es una enfermedad infrecuente, habitualmente se puede diagnosticar o sospechar en la consulta.
    2. Fisura anal, es una herida en la mucosa del canal anal muy dolorosa. El tratamiento consiste en evitar el estreñimiento, pomadas y si no funcionan una cirugía sencilla.
    3. Absceso perianal, infección en la región anal con enrojecimiento, dolor. Su tratamiento es antibiótico y drenaje quirúrgico.
    4. Fístula anorrectal, suele ir precedida de la aparición de un absceso, se crea una comunicación entre el ano y la piel que supura y a veces provoca dolor. Se puede realizar tratamiento con láser, que suele conllevar una recuperación más rápida. La ecografía endoanal puede facilitar su diagnóstico, mejorando la eficacia del tratamiento.
    5. Hemorroides, inflamación, trombosis de las venas del ano. Hay que evitar el estreñimiento, realizar una higiene adecuada del ano (evitar papel de celulosa y realizar baños de asiento). El tratamiento conservador se realiza con pomadas y antiinflamatorios venotónicos. Si estos fallan se pueden realizar tratamientos poco invasivos (banding, láser, bisturí armónico…) que son menos agresivos y menos dolorosos que los tratamientos tradicionales.
    6. Coxigodinia (dolor en el cóccix, cuyo tratamiento principal son antiinflamatorios y valoración por traumatología)
    7. Estreñimiento
    8. Enfermedad intestinal inflamatoria (enfermedad de Crohn o Colitis Ulcerosa, se debe realizar colonoscopia y valorar por Digestivo)
    9. Proctalgia crónica: Proctalgia fugaz (dolor transitorio debido a espasmos del músculo rectal), Síndrome del elevador del ano…

    La Proctalgia crónica se diagnostica cuando el dolor no se encuadra dentro de las enfermedades anteriores y cumple los siguientes criterios:

    Criterios diagnosticos de Roma, debe incluir TODOS los siguinetes:

    1. Dolor rectal recurrente o crónico.
    2. Episodios duran minutos o más.
    3. Exclusión de otras causas de Dolores rectales como isquemia, enfermedad inflamatoria, criptitis, abscesos intramusculares, fisura anal, hemorroides, prostatitis y coccigodinia.

    Los criterios se cumplen durante los últimos 3 meses, y desde el comienzo de los síntomas.

    La proctalgia crónica se puede caracterizar entre sindrome del elevador del ano o dolor anorrectal inespecífico o idiopático, basándonos en la exploración digital (tacto rectal)

    1. Síndrome del elevador del ano: Sensibilidad después de la tracción del puborrectal.
    2. Dolor anorrectal inespecífico o idiopático: NO sensibilidad en la tracción del puborrectal.
    3. Proctalgia Fugax:
      • Episodios recurrentes de dolor localizado en el ano o bajo recto.
      • Episodios duran de segundos a minutos.
      • No hay dolor anorrectal entre episodios.

    En la proctalgia crónica se han utilizado distintos tratamientos con resultados diversos, sin encontrar evidencia de su eficacia.

    Para el diagnóstico de la patología anal podemos realizar varias pruebas:

    La ecografía endoanal la puede realizar el proctólogo en la consulata y aporta información en casi todas las enfermedades del ano:

    eco endoanaleco endoanal

    • Infecciones y supuraciones anales, tales como fístulas, abscesos anales. Pueden determinar su tamaño y localización y valorar el recorrido de la fístula para poder ofrecer un mejor tratamiento (habitualmente quirúrgico)
    • Tumores anales, valorando la infiltración de los tejidos, su tamaño…
    • Fisura anal, para valorar integridad del aparato esfinteriano.
    • Incontinencia anal, valora la integridad de los músculos de la continencia y de la defecación, determinando si hay una causa estructural de la incontinencia.

    Otras pruebas a realizar son la colonoscopia, TAC y RMN de la región anorrectal, que no s pueden aportar información importante.

    ¿Cuando buscar atención médica?

    • Sangrado rectal que no cesa o de cantidad importante, especialmente si está acompañado por aturdimiento, mareos o sensación de desmayo
    • Dolor anal que empeora, se expande o está acompañado de fiebre, escalofríos o secreción

    Conclusión

    En la mayoría de los casos el dolor anal se debe a una enfermedad común, que se puede diagnosticar y que tiene tratamiento. Los pacientes no deben dudar en consultar y valorar las opciones de tratamiento de su enfermedad anal con un equipo de cirugía general especialista en proctología. La ecografía endoanal y otras pruebas nos pueden aportar información para el diagnóstico y mejor tratamiento de la patología anal.

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