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Blog de la Dra. Carmen Ponce de León, de Trastornos de la Alimentación de Hospital U. Quirónsalud Madrid

  • Anorexia Nerviosa. Cambiar el chip


    "Cambiar el chip" es una expresión habitual en nuestro habla cotidiana.

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    "Para salir de la Anorexia hay que cambiar el chip. Es tan fácil como comer y dejarse de bobadas."
    "Tienes que cambiar el chip. Ya llevas demasiado tiempo con esta tontería."
    "No puedes seguir yendo al psicólogo para luego en casa comer igual o peor. Hace falta cambiar el chip."
    "Sigues teniendo Anorexia porque no has cambiado el chip"
    "Si cambias el chip, te darás cuenta de la tontería que es ser anoréxica y empezarás a ser feliz"

    En general, "cambiar el chip" quiere decir algo tan complicado como modificar por completo nuestra forma de pensar y actuar. A "cambiar el chip" le aplicamos además un sentido de inmediatez, casi de urgencia, como si de verdad fuera fácil o posible desarrollar formas nuevas de sentir y comportarnos.
    Claro que no es algo sencillo y que cuando decimos cambiar el chip estamos hablando en lenguaje figurado, pero la separación o la diferencia entre el "lenguaje figurado" y el literal no es ni mucho menos clara. En español el término Chip se aplica a una pieza que contiene múltiples circuitos integrados con los que se realizan numerosas funciones en computadoras y dispositivos electrónicas. Y no, no existe en los seres humanos un mecanismo que al ser activado, nos permita dejar atrás el pasado y transformar la percepción que tenemos del mundo y de nosotros mismos.

    El proceso de tratamiento del enfermo de Anorexia o de Bulimia tiene éxito cuando tanto el terapeuta como el paciente desarrollan una relación sincera y cálida y, al tiempo que apartan temores, culpas o confusión, van comprendiendo y dando pasos en el día a día. Pasos que a veces son difíciles e inseguros, porque el camino es largo, y, como lo hacemos juntos, no es igual que ningún otro ni se encuentra en ningún mapa.

    El chip que hay que cambiar no ha sido inventado y, aunque no desconfiamos del progreso de la ciencia y la tecnología, debemos seguir trabajando tenazmente porque la mayoría de las transformaciones que experimentamos los seres humanos llevan tiempo, tiempo vivido, sufrido y -en el mejor de los casos- compartido.

  • Bullying y Anorexia

    "Quiero estudiar en casa, no voy a volver al instituto".
    Ojalá todos los pacientes de Anorexia Nerviosa se expresaran con la misma claridad que Jaime. Él recuerda perfectamente que la necesidad de cambiar su aspecto físico surgió cuando, al empezar la secundaria, se enteró de que varios de sus nuevos compañeros se referían a él como "el flojo". Siempre había sido larguirucho, pero en su antiguo colegio le llamaban por su nombre y, aunque no era un gran futbolista, jugaba con todos. No se había imaginado que esa palabra fuera tan graciosa para quienes la escuchaban ni tampoco que tener un apodo resultara así de doloroso, pero disimuló la rabia y se refugió en una tabla de ejercicios de la red para ponerse en forma.

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    "¿Por qué en esta casa hay tanta comida de la que engorda?...los padres de mis amigas no compran estas cosas" .
    Al escucharla, la madre de Elena recordó que ella misma en la pubertad se había sentido avergonzada por ser la primera que en su clase llevaba sujetador, y deseó que a su hija no le sucediera lo mismo. Después de comentarlo con su marido, acompañó a la niña a un nutricionista para que la ayudara a adelgazar. Sólo un año después, poco antes de su ingreso en el hospital por una Anorexia Nerviosa, Elena contó a su psicóloga que durante el último curso sus compañeros se referían a ella mencionando partes de su cuerpo, que le habían excluido de dos grupos de WhatsApp y que le manchaban intencionadamente la ropa. Ella estaba muy preocupada por cumplir su dieta y cada día más convencida de que adelgazando iba a conseguir el aprecio de los demás alumnos.

    Es natural que los padres, los profesores e incluso las víctimas no se den cuenta de que se está produciendo un acoso escolar. Cualquier adulto que busque en su memoria, encontrará episodios humillantes contemplados y vividos, a veces repetidamente en el ambiente escolar o académico.

    Investigadores españoles (1) encuentran una altísima frecuencia de afectados por acoso escolar entre adolescentes diagnosticados de Anorexia Nerviosa Con muchos más medios y el aval de instituciones sanitarias y educativas, estudios realizados en Reino Unido y Suecia (2) concluyen que la presencia de episodios/situaciones de bullying debe ser un aspecto a tener en cuenta tanto en la evaluación como en el tratamiento de pacientes con Anorexia, Bulimia Nerviosa y otros Trastornos de Conducta Alimentaria.

    El fenómeno del bullying no tiene nada de nuevo. Lo reciente es su descripción y, por tanto nuestra capacidad de estudiarlo y relacionarlo con otros comportamientos. Sin duda, vale la pena emprender acciones que, tras un análisis detallado de este comportamiento grupal, se dirijan a mejorar la convivencia en las aulas.


    (1) https://psiquiatria.com/bibliopsiquis/relacion-entre-bullying-escolar-y-trastorno-de-la-conducta-alimentaria/.Este enlace se abrirá en una ventana nueva

    (2) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26337405Este enlace se abrirá en una ventana nueva

  • Tu no tienes anorexia, lo que pasa es que quieres parecer una celebrity: el estigma de la Anorexia


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    En nuestra sociedad, los diagnósticos psiquiátricos pueden ser -y de hecho son percibidos como condiciones que convierten al portador en raro, diferente, débil, incapaz, peligroso y no sé cuantas cosas más. En efecto, nuestra tendencia a etiquetar incluso cuando no existe una necesidad lógica de hacerlo, conduce a que muchas persona sean juzgadas por amplios sectores de la población con criterios muy alejados de la realidad. Esa visión constituye un problema en sí misma porque está basada en la ignorancia y porque es injusta y cruel.

    Si nos referimos a La Anorexia, Bulimia y otros Trastornos de Conducta Alimentaria, las actitudes sociales son todavía más distorsionadas, complejas y con frecuencia abiertamente hostiles.

    A los calificativos anteriormente enumerados y que se aplican a sujetos que presentan trastornos psíquicos en general, se suma en este caso la idea de que existe una decisión por parte de la persona; una voluntad de permanecer enfermo o enferma.

    A esta visión se ha llamado "Estigma Volicional" y ha sido objeto de estudios sociológicos rigurosos. Los resultados son alarmantes, ya que indican que sectores amplios de la población trivializan los trastornos de alimentación hasta el punto de reducirlos a productos de la vanidad, llamadas de atención o simples problemas de autoestima.
    Desconocemos muchos de los mecanismos que intervienen en su inicio y persistencia, pero sabemos que se trata de auténticas enfermedades que pueden llegar a ser muy graves.

    Tan necesario y urgente como investigar en busca de mejores tratamientos para Anorexia, Bulimia y patologías afines, es combatir el estigma que afecta a los pacientes. Muchos de ellos evitan acudir al médico o pedir ayuda por temor a ser rechazados.

    Como sociedad necesitamos, tenemos el deber de encontrar o construir un lenguaje y una actitud que nos ayuden a acercarnos a estas patologías destacando sus aspectos médicos y a tratar a las personas diagnosticadas con el respeto y el cuidado que todo ser humano necesita cuando se encuentra enfermo.

    Los Trastornos de Conducta Alimentaria no son condiciones incomprensibles, lo que ocurre es que todavía somos demasiado ignorantes para comprenderlas.

  • ¿Es Depresión o es Anorexia? Un poco de historia

    Hoy en día ningún estudiante de Medicina confundiría los trastornos de conducta alimentaria con las depresiones. Sin embargo, Sigmund Freud entendía que las pacientes que hoy diagnosticaríamos de anorexia padecían una "forma puberal de Melancolía", y Emil Kraepelin, a comienzos del siglo XX, que sufrían un "trastorno depresivo modificado".

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    Podemos leer estos comentarios en sus escritos y también en los debates clínicos, recogidos con esmero por sus discípulos.

    Ahora bien, a ninguno de los dos le faltaba experiencia, intuición o empatía. Ambos practicaban el método científico, poseían inteligencias lúcidas, y eran investigadores tan rigurosos como creativos: en efecto, no podemos decir alegremente que Kraepelin o Freud se equivocaron. Sus tesis conservan interés y vigencia un siglo después. ¿Por qué?

    Destacamos dos motivos.

    • En primer lugar, porque más de la mitad de los pacientes de anorexia nerviosa sufren también depresión; y la proporción aumenta si nos referimos a la bulimia nerviosa.
    • En segundo lugar, porque los tratamientos antidepresivos no son suficientes, pero sí muy a menudo necesarios, para recuperarse de anorexia y bulimia rerviosas.


    Los debates académicos acerca de qué fue primero, anorexia o depresión, o cuál es el diagnóstico protagonista, o cuál es causa y cuál efecto, resultan interesantes en la docencia o la investigación. Pero la práctica de la medicina consiste en hacerse cargo de los pacientes como personas completas. De este modo, en los trastornos de conducta alimentaria, es tan necesario restablecer una pauta alimentaria normal como atender al equilibrio social y emocional del enfermo.

  • La perversa relación entre la depresión y los trastornos de conducta alimentaria del adulto

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    La falta de apetito (o anorexia), junto con el insomnio, son síntomas inequívocos de depresión; en los textos clásicos de Medicina, allá por el comienzo de nuestra historia, aparecen ambos, junto con la tristeza o la apatía, como aspectos esenciales de esa enfermedad. A día de hoy, sin embargo, ha cambiado la actitud de los pacientes ante la inapetencia, y ha cambiado hasta el punto de perder su carácter amenazante. Un síntoma que en el siglo pasado era percibido como grave, y suponía un motivo más de sufrimiento, resulta aceptable en estos tiempos. Hoy es normal que muchas personas deprimidas se quejen en la consulta de pérdida de energía, insomnio, tristeza, cansancio o falta de interés, pero olviden mencionar su rechazo a la comida, aunque éste sea muy notable. A algunos pacientes no sólo les da igual perder peso por su enfermedad, sino que piden que el tratamiento no les mejore el apetito.

    Existen otros Estados Depresivos en los que la alteración del humor se conjuga con un exceso de ingesta y desincronización de los ritmos biológicos*. Cuando hay hiperfagia (aumento del apetito y del impulso hacia la comida), el miedo a engordar y la sensación de descontrol intensifican los sentimientos de incapacidad, autodepreciación o baja autoestima general, que son característicos del cuadro depresivo. Las personas que experimentan un aumento de peso secundario a la enfermedad tienden a ocultarse, lo que favorece el aislamiento y empeora su situación clínica. En este tipo de depresiones, los pacientes refieren sus síntomas alimentarios con expresión avergonzada, como si en lugar de constituir una manifestación del trastorno, el exceso de ingesta tuviera origen en debilidades personales o delatara su escasa fuerza de voluntad.

    Estos problemas de salud invitan a reflexionar sobre los motivos que han convertido el bienestar alimentario o la aceptación del propio apetito en algo extraordinario. Existe un estado de opinión según el cual estar flaco o gordo depende de la fuerza de voluntad o la habilidad de las personas, pero mientras combatimos esas falsas creencias, tan arraigadas en nuestra cultura, necesitamos ofrecer respuestas que reduzcan el malestar.
    Probablemente, el consejo nutricional no resuelva por completo el problema, pero muchos profesionales de la sanidad entendemos que la atención a los hábitos alimentarios debería formar parte del tratamiento de los Trastornos Mentales y del Comportamiento.

    (*) variaciones del humor a lo largo del día, cansancio o sueño por la mañana o por la tarde y dificultad para dormir de noche.

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Sobre este blog

Se calcula que cada 18 meses, más de un 4% de adolescentes españolas inician conductas anoréxicas o bulímicas. El equipo de Trastornos de la Alimentación del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, liderado por la Dra. Carmen Ponce de LeónEste enlace se abrirá en una ventana nueva, quiere acompañaros y ayudaros en este camino. Intentaremos desde este blog resolver dudas y serviros de apoyo. Esperamos vuestras preguntas y sugerencias.

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