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Blog de la Dra. Carmen Ponce de León, de Trastornos de la Alimentación de Hospital U. Quirónsalud Madrid

  • Los horarios de las comidas y sueño, nuevo factor a tener en cuenta en trastornos alimentarios

    hay que cuidar los horarios de comida en TCAhay que cuidar los horarios de comida en TCA

    Las interrupciones en el sueño son frecuentes entre los pacientes con trastornos de conducta alimentaria: a veces se despiertan de madrugada y desarrollan conductas compulsivas, otras veces tienen un sueño ligero y frecuentemente interrumpido. Hasta ahora pensábamos que la hiperactividad nocturna se debía al deseo de hacer ejercicio físico sin ser vistas, pero también se da en pacientes que no tienen que esconderse. Algo parecido ocurre en pacientes con bulimia cuyos episodios se dan más frecuentemente por la tarde y por la noche. Siempre hemos pensado que se daban a esa hora porque era cuando los pacientes llegaban a casa, pero también ocurre así en personas que pasan el día en su domicilio. En definitiva, estas observaciones y otras más complejas (aportadas por la investigación neurobiológica), indican que hay factores asociados al ritmo circadiano -el reloj biológico- que deben tenerse en cuenta para mejorar los tratamientos.

    Las investigaciones sobre ritmo circadiano y reloj biológico realizadas por Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, premiados con el Nobel de Medicina en 2017, abren nuevas perspectivas para el tratamiento de los pacientes con trastornos de la alimentación. En las entrevistas con los pacientes tenemos en cuenta factores como su ansiedad, el miedo a engordar, sus preocupaciones… Ahora bien, debemos aprender más sobre sus horarios: cuándo se levantan, a qué hora se acuestan, cuánto duermen, qué relación existe entre los ciclos de luz solar y las emociones y conductas de estas pacientes. Esta información puede permitirnos mejorar el tratamiento, además de conocer mejor el mundo de la paciente. Los cambios terapéuticos pueden llegar a incluir fármacos que intervienen en el ritmo de vigilia y sueño, como los relacionados con la leptina o melatonina, que hasta ahora no habían sido considerados en los tratamientos de trastornos de conducta alimentaria.

  • Anorexia nerviosa y bulimia: nueve hechos comprobados

    TCA


    Los trastornos de conducta alimentaria (TCA) son las patologías mentales más comentadas. Gran parte de los ciudadanos tiene opiniones sobre la anorexia y la bulimia nerviosas, pero la mayoría de las veces están basadas en informaciones sesgadas o erróneas.

    Algunos expertos se han comprometido a traducir los resultados de la investigación al lenguaje de todos, para divulgar el conocimiento de estas patologías y combatir la vergüenza y la culpa que sufren individuos y familias afectadas. De esta forma se facilita el reconocimiento del problema y el inicio del tratamiento.

    A día de hoy, los expertos destacan nueve verdades:

    Muchas personas con Trastornos de Conducta Alimentaria tienen un aspecto completamente normal.

    • Las familias no tienen la culpa del trastorno, y pueden ser los mejores aliados para la recuperación.
    • La aparición de un Trastorno de Conducta Alimentaria supone un problema sanitario que altera el funcionamiento personal y familiar.
    • Los Trastornos de Conducta Alimentaria no son el resultado de una decisión, sino enfermedades graves y determinadas biológicamente.
    • Los TCA afectan a hombres y a mujeres de todas las edades, culturas, razas, pesos o formas corporales, orientaciones sexuales y niveles socioeconómicos.
    • Las personas con TCA tienen un riesgo alto de complicaciones médicas y de suicidio.
    • En el desarrollo de los Trastornos de Conducta Alimentaria intervienen los genes y también los factores ambientales.
    • La genética por sí sola no determina que una persona sufra un Trastorno de Conducta Alimentaria.
    • La recuperación total de los Trastornos de Conducta Alimentaria es posible. La detección y el tratamiento precoces son fundamentales.

    Más información en el siguiente enlaceEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

  • Las raices de la anorexia nerviosa y el proceso terapéutico

    Las raíces de la anorexia nerviosa se hunden en la genética, pero no son la genética. Se enredan en el temperamento, pero si confundimos el trastorno con "el modo de ser" estamos alejándonos de la comprensión del problema; y, para seguir con la metáfora vegetal, aunque las ramas se nutran del ambiente, la enfermedad ya instaurada es independiente de él.

    raices de la anorexia

    ¿Por qué sigues y sigues, durante años y años, repitiendo una conducta ante la comida que sabes que te hace débil y te priva de muchas cosas?:

    ¿Por llamar la atención?

    ¿Porque quieres estar delgada?

    ¿Porque tienes otros problemas?

    ¿Porque tu autoestima está demasiado baja?

    ¿Porque no te gusta tu cuerpo?

    Todas estas proposiciones intentan explicar algo que no se deja entender por los pacientes, y tampoco del todo por los expertos.

    Si continuas comportándote de ese modo ante la comida es porque no sabes hacerlo de otra forma: has contraído una enfermedad que te impide elegir.


    Busca ayuda profesional.

    Empieza a entender. Empieza a ser tú misma.

  • El estudio sobre inanición de Minnesota

    Las personas que sufren una Anorexia Nerviosa pueden encontrar algunas respuestas a sus síntomas con estas conclusiones. No es que estén perdiendo la cabeza, están experimentando los síntomas de un Trastorno de Alimentación.


    Este estudio realizado por la Universidad de Minnesota en 1944 pone de relieve las consecuencias emocionales y psicológicas que tiene la restricción alimentaria en las personEstudio Minessotaas y nos ayuda a entender un poco mejor a quienes luchan contra un Trastorno de la Conducta Alimentaria.


    En el experimento realizado por Ancel Keys se trataba de observar los efectos producidos por la restricción alimentaria como una forma de estudiar las posibles consecuencias de las hambrunas en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.


    Los participantes fueron 36 hombres jóvenes y sanos que durante seis meses vieron reducida la ingesta a la mitad de forma progresiva y en varias fases, incluida una fase de recuperación.
    Entre las conclusiones que podemos observar del experimento encontramos que la mayoría de los participantes experimentaron cambios emocionales negativos, aumento de la irascibilidad, ansiedad, tendencia al aislamiento social, pérdida de interés por el sexo, y problemas de convivencia con los compañeros. Además estos comportamientos se mantuvieron en la fase de renutrición y no comenzaron a remitir hasta varias semanas después de terminar el experimento.


    A nivel cognitivo y conductual, las consecuencias que sufrieron los participantes fueron también muy parecidas al patrón que encontramos en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, como la Anorexia Nerviosa, por ejemplo un aumento importante de pensamientos de preocupación referidos a la comida y la cocina, uso de rituales a la hora de comer, atracones, colección de recetas e incluso robo de alimentos.


    Todos estos datos nos ayudan a entender mejor porqué las dietas no funcionan , el cuerpo se rebela ante la falta de alimento y lanza alarmas a diestro y siniestro para revertir la inanición. Una alimentación adecuada es básica para una salud integral, los efectos de las dietas restrictivas no son menores y el daño que pueden provocarnos es tanto físico como emocional.

  • Testimonio de la madre de una paciente (II)

    Continuación del escrito que nos ha hecho llegar generosamente la madre de una paciente con anorexia nerviosa.

    No hay nada más doloroso para una madre que ver enfermar a un hijo. Pero si además esa enfermedad se llama anorexia, el dolor se entremezcla con un millón de sentimientos difíciles de expresar y de entender.

    Anorexia


    Ahora sé que la anorexia de mi hija comenzó en el verano del 2015, cuando ella tenía 13 años. Aquel verano observé que se dejaba algo de comida en el plato y hacía más deporte que antes. Pensé que era normal que como cada verano, se espigara un poco más, que disfrutara sus vacaciones y que bajase de peso.

    En ese otoño, la encontré haciendo gimnasia a escondidas. Al ver mi sorpresa de aquel momento, me confesó que se había "obsesionado" con no engordar, para lo que sentía necesario comer menos y hacer más deporte.

    Inmediatamente nos pusimos en marcha para quitarle esa obsesión. Porque yo seguía sin ver la anorexia por ningún lado. Era una obsesión, sin más.

    Su pediatra de siempre, nos dijo que no había que alarmarse, que todo sería fruto de la edad. Le creímos, e incluso durante algunos días mi angustia se alejó.

    Pero duró poco, tan solo unas semanas después el peso estaba por debajo del límite saludable y el mismo médico nos derivó a "salud mental" para que valorasen un posible trastorno de conducta alimentaria.

    No me lo podía creer, no podía ser que mi hija tuviese ningún trastorno. Lo tenía todo, como estudiante era brillante, todo lo que hacía lo hacía bien, tocar el piano, dibujar, escribir, todo…Además, nosotros éramos una familia "normal", sin problemas, con estabilidad sentimental y económica…No podía ser, debía de ser un error.

    Pero el psiquiatra que la vio por primera vez nos dijo a mi marido y a mí que el diagnóstico médico estaba claro, mi hija sufría un trastorno de conducta alimentaria. No entendí mucho su explicación, solo recuerdo que dijo algo como que mi hija tenía un conflicto interno que resolver y que era "eso" lo que había desencadenado el TCA.

    Entonces me asaltaron unos horribles sentimientos de culpa y ansiedad ¿Qué habíamos hecho mal? ¿Qué le habría pasado a mi hija que yo desconocía? ¿Un conflicto escolar? ¿Acaso no le había prestado toda la atención que ella necesitaba? ….


    Pensé que era importante saber el motivo y me reconfortaba creer que fuese lo que fuese, ya se descubriría en algún momento, sin saber que el descubrimiento del por qué podía no llegar.

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Sobre este blog

Se calcula que cada 18 meses, más de un 4% de adolescentes españolas inician conductas anoréxicas o bulímicas. El equipo de Trastornos de la Alimentación del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, liderado por la Dra. Carmen Ponce de LeónEste enlace se abrirá en una ventana nueva, quiere acompañaros y ayudaros en este camino. Intentaremos desde este blog resolver dudas y serviros de apoyo. Esperamos vuestras preguntas y sugerencias.

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